miércoles, 12 de noviembre de 2008

año I nº II - febrero 2000

La poesía en el poeta.

El poeta en la poesía.


El poeta, como todo hombre, tiene voluntades diversas, deseos de distinta altura y dirección, que definen, por lo general, mejor que sus realizaciones el sentido de su vida cotidiana. A veces el poema que escribe logra convertirse en el testimonio de esas voluntades. Es entonces cuando el poema cobra existencia y puede influir en el sentido de la vida del poeta y, en ocasiones, en el sentido de la vida ajena. Por esta razón, creo que todo poema efectivo expresa conducta. No una buena o una mala conducta, sino meramente, totalmente, la conducta de un hombre. Sé que han habido y hay fraudes realizados bajo la invocación de estas mismas palabras. Pero su peligrosidad es relativa y el engaño difícil. (En nuestros días la noción de autenticidad envuelve todas nuestras exigencias con respecto a la obra de arte y a los hombres. Aunque difícil de obtener, está en todos los espíritus, y el poeta se aproxima a ella cuando sus limitaciones -lo más esencial de su personalidad- lo acompañan en su proceso vital y creador, en el mismo grado que sus exigencias.) Entendido de este modo, el poema resulta una función de una conducta o de una personalidad. Aclaro: todo hombre es más rico que una confesión. Los que creen que confesándose son auténticos en el poema se equivocan, a mi juicio. Los que se limitan a publicar sus ideas y los entusiasmos que les provocan, también. Lo mismo quienes creen ser más auténticos hablando sólo de lo que está muy cerca de ellos y ocurre todos los días. O los que, a la inversa, sólo hablan de lo que está muy lejos y no ocurre nunca. La conducta de un hombre es mucho más que todo eso.

Edgar Bayley

*******************************************************************


Amarilys Terga Oliva
Bayamo - Cuba

"...donde la luz es sólo la extensión".
José Lezama Lima

IV
Mi tierra es crisol primavera. ¡Hay que ver como retumban esos temporales de muchos días que terminan con la aurora y el círculo rojo en el poniente! Entonces da gusto el rocío topado con un poco de historias. Nadie como él, sus recuerdos a la luz del día son el rumor del río embestido por clavellinas de la orilla. Dicen,... lleva demasiado tiempo sobre el sitio de oro al subir la cuesta, suele pintar auroras entre espigas y pájaros.
Cierta vez concurrimos al pueblo, él iba de blanco sobre su jaca. Me complací con historias guardadas al tiempo... "La villa es hoy no más una plaza, a un extremo la parroquia se yergue cual túmulo de vanos chicos y campanario en sillares. El caserío adormilado bajo florestas es un poco de espuma entre las palmas".
"Mucho saben los mayores a orillas del camino; el añejo tamarindo; soles encima del sitio; palomas a la vuelta del índigo".
"Hombres de noche plantaron el árbol y cimentaron la casa con barro bendecido por sus dioses; el maestro guió palomas hasta la morada de sus hijos; contaron los días de siembras con favores de la luna y el retorno de ciertas estrellas. Las lluvias llegaron al culminar los ciclos, rodando sobre el tiempo cerraron madrugadas; hubo ofrendas y cánticos mas se hundieron las piraguas. A ratos, sobre las llanuras surte una llama.

Uno está solo, también, con los
hombres...
Y los caminos van siempre hacia
los hombres.

Antoine de Saint-Exupéry

VIII
Culminaron los días sobre el desolado paisaje. A orillas el camino recorría las grietas del agua eterna, invariable, trazaba el mapa sobre el valle de surtidas, efímeras flores de primavera, esas que rozan rincones del amanecer cuando no se ha derivado su esencia cortejada por la luz.
¡Vaya fuga de los cortos días! Sólo algunos pájaros aguardan un poco de agua rodada sobre estas tierras maldecidas por el viento. Hoy es tempestad y busco el poder de los pájaros aferrados a la vestidura hecha tallos, hojas, savia toda pintada, sitio antiguo a donde acuden los astros cuales puntos de luz.
Lo hube de hallar bajo la noche, en las medianías del desierto. Ya había corrido bajo nubes cortas hasta conquistar las que se pintan con espejismo de tonos puros, solía llevar un trozo de amanecer violáceo y el recuerdo del agua, se empeñaba en los pétalos del empolvado cardo que lucía ensartado en el ojal.
Bajo el rumor de sombreados caminos percibí lirios grises...lirios sobre el vano de un hombre sembrado de violetas. Yacía en las arenas de un río maldecido por el poder de los pájaros, dijo estar hastiado de nubes, doblado de lluvias. Platicamos... entre cardos y girasoles muertos, ¡vaya recuerdos para desafiar el tiempo! Le contestéresuelto: "Se hallan soles en el desierto". Aferrados volvimos la noche a los recuerdos, la luz puso flores al vuelo, asomaron lirios sobre el crepúsculo de invierno.
La lluvia...es la lluvia. Sorprendidos hallamos los senderos. La noche hizo el trazo de los cuerpos.
A Omar, para extender la noche.

Aferrado estoy a mi pobre cuerpo, que es
como tabla viva entregada a la correntada
de mis años terrenales.

Rabindranaht Tagore
IX

Extendí el camino hasta un vano cerrado al paisaje rayado de lluvias, y nada supe hasta escapar por hendiduras de agua rodada. Pisoteado por ecos del tiempo me bebieron sombras, aterrado, al mar arrojé una lágrima. La luna volteaba otra vez sobre praderas tocadas.
Bajo un almendro encendido de soles de agua pintada me descubrió aferrado a los días...días sobre cerrados caminos de la muerte.

La aurora derramada a mis pies luz del mundo...el mundo que a ratos pasa, la aurora...
¡vaya noche desvestida!
Recordé...la luz sobre corredores altos; la luna escondida; el otoño de los vientos; el mar en ocres; las ortigas que bordean el lago; el tiempo sobre el sendero deslizado; los cardos... la muerte estampada en el barro aguarda, y me figuro líneas a casa, la verde casa de un sueño. ¿Acaso he de trazar el pórtico, los lirios de la entrada, la dicha del agua pintada? Sólo si regresa por fin la lluvia los rosales ruidosos tomarán la casa, las estrella hallarán el día sobre los sitios, he de decir entonces: "Hoy es un buen lugar del tiempo para no morir". A ratos la noche voltea sobre el valle rociado de lágrimas.

Amarilys Terga Oliva nació en Bayamo - Cuba, en 1971. Ha publicado sus trabajos en boletines informativos, y periódicos de su ciudad natal, donde reside. Obtuvo la mención especial en el concurso provincial de poesía erótica "Safo", Bayamo 1999. El material que se reproduce, es una selección de su trabajo inédito "Flores y Estrellas".

***********************************************************

Invencionismo

por Edgar Bayley


Una palabra aislada significa "cosas diferentes entre hombres diversos y, aún para un mismo individuo, signifíca ideas o cosas diferentes en momentos distintos" (Sigwart). Vale decir que una palabra cualquiera, considerada independientemente de toda relación, constituye, más que un transmisor de ideas, un excitador de estados mentales. O sea, que la palabra aislada cobra sentido para nosotros merced a una actividad libre del espíritu, distinta en cada uno, ya que es resultado de una existencia individualísima, pero de un tono igual en todos. Es este tono el que la hace universal, accesible, sino desde un punto de vista lógico, al menos para la sensibilidad de cada uno. Pues si bien es cierto que cada uno daría, al proponerse relatar el sentido que tiene para él, esforzándose por captar íntegramente la impresión que le produce, una versión distinta de su significado, concordaría, sin embrago, con los demás en el tono; es decir que, probablemente, serían las mismas en cada uno las zonas del espíritu iluminadas.
Ahora bien, esta carga subjetiva, gratuita, poética, que lleva en sí cada palabra, debe ser dominada en el lenguaje lógico, a fin de que integre complejos verbales destinados a la comunicación inteligible. Pero no desaparece, sin embargo, totalmente, ya que toda frase lógica conduce, además de su carga ideológica (aquella que exige una convención en términos definidos entre los hablantes), otra de índole emocional, destinada a poner en acción, en todas las operaciones del pensamiento -hasta en las más rigurosas-, el mecanismo lógico.
Pero hay, como se sabe, un lenguaje específicamente poético. Es un lenguaje que ha revestido formas diversas a los largo de la historia humana y al que han acompañado, generalmente, otros elementos descriptivos o meramente sonoros. La poesía de los últimos tiempos ha ido tomando conciencia de este lenguaje, que es el suyo propio. Ha procurado definir su naturaleza y funciones. No para romper con la tradición poética, mucho menos para desarrollar un hermetismo. No rompe con la tradición porque su lenguaje es el de la poesía de todos los tiempos. No desarrolla un hermetismo porque la disposición de espíritu merced a la cual el poema nace, la experiencia dramática que lo nutre, es la misma que se pone en juego en todas las formas de pensamiento o de expresión de los individuos o de las colectividades.
En este lenguaje, la palabra entra en relaciones que, en vez de reducir o encerrar su poder poético, como en el discurso lógico, tiende liberarlo, dotándolo de una conciencia nueva, inventiva. Es en este acto de liberación ordenadora de la energía emocional de las palabras donde parece residir la operación poética. Y es porque algunos de nosotros hemos trabajado a veces dentro de esta conciencia, que se ha adoptado para designarla, sin insistir demasiado en ello y a título provisorio, la palabra invencionismo.

Publicado originalmente en el número 1 de la revista Poesía Buenos Aires -
Primavera de 1950.
Extractado del libro Literatura Argentina de Vanguardia Editorial Fraterna -
Buenos Aires 1979.

La vecina
-¡Al diablo con tus proyectos y planes! ¡A quién se le ocurre vivir en semejante andurrial! No escarmentarás nunca. Ahora mismo me mando a mudar. La culpa es mía por andar con un hombre de tu especie. Elvira se fue y Carlos siguió avivando el fuego del hornillo. Tenía sus planes, es cierto, y no podía abandonarlos. El se iría también pero en el momento oportuno. Mientras tanto una vecina lo observaba, acodada en su balcón. En ese momento llegó el doctor Pi.
-Deje ese fuego ahora; hay cosas más importantes que hacer. Póngase la capa y salgamos. No olvide llevar el Cáliz de los Borgoñones. Invitaremos a su vecina. Nos será útil.
Los tres se confundieron entre los enmascarados de la calle. El doctor Pi, que parecía aún más alto con su sombrero de copa, iba abriendo camino entre la multitud. Carlos,
abrazado a su vecina, procuraba no perderlo de vista.
-¡Doctor, Edgar nos espera en la torre! -gritó Carlos.
-Se equivoca, amigo, ya se encuentra en el aeropuerto.
Entraron a descansar un rato a un café.
-Era lo que me suponía -dijo el doctor Pi-. Nos han descubierto. Pero aún estamos a tiempo para despistarlos: oculte el Cáliz bajo su capa y huya con su vecina.
de Vida y Obra del Doctor Pi y Otras Historias
Mediodía
A Ch.

Quien no está de acuerdo pregunta, entre las últimas casas, al comienzo del prado, y su pregunta queda en el aire, a lo lejos, en las matas de hierba, en el pico de la montaña.
Quien no está de acuerdo pregunta, recuerda un nombre, evoca el mar lejano, las facilidades de un balcón, la proximidad de una araucaria, el sonido de una opinión fraterna, el color de la madrugada, la esperanza, en fin, excepcional, verosímil. Quien no está de acuerdo vuelve a la ciudad, mira hacia el interior de las cocinas donde están prontos los pollos horneados, las sopas de ajo y de arroz, el pan blanco, los zapallos y las papas, y los manteles y el esplendor del mediodía.
Quien no está de acuerdo mira, se descubre en la calle asoleada, y lanza otra vez su pregunta, que se levanta del camino y se mantiene inmóvil entre las ramas del árbol. Quien no está de acuerdo finalmente no pregunta: escucha, mira, respira, agradece. Tantos hechos son, por último, uno solo. Tantas preguntas se hacen una sola oración, un rezo a la luz del sol. A mediodía, extiende las manos, seca sus ropas. Y todo el llanto y la furia, y la ternura, y la equivocada puerta, y la altanera opción, y la fuente y el tiempo, se dicen sí. Lo comprenden en este momento límite, en su total desesperanza, y lo confirman en tanto amor desamorado. Es el sí del mediodía, amor de la fuente, del ojo, de los cuerpos, del basalto y el pórfido, de la pequeña escala y la columna de agua del orfeón, de la verdeante bulla, por ahora, para siempre.

de Celebraciones

Aquí
es tiempo de cambiar el sueño
de librar las mañanas
la transparencia renovada
de vivir entre todos

es tiempo de perder las llanuras
de volver al eco de nuestra luz semejante
tiempo de razonar
bajo el horizonte ganado por el amor y el mundo

de En común
Abrir la puerta
me pregunto
y es una pregunta inmoral
si servirá de algo abrir la puerta
que da al patio
a la tierra
al viento del mundo
a los pasos de la gente
me pregunto
si servirá de algo escribir
a estas horas de la noche
en el silencio de mi habitación
con la puerta cerrada

sería tan sencillo
me digo
abrir por fin la puerta
y asomarme y mirar
dejando que me lleven
los pasos y las sombras del camino
me pregunto si servirá de algo explicar
por qué no explico
cuando tanta palabra y confidencia
intentaron traducirme
y ponerme al descubierto
si servirá de algo abrir la puerta
me pregunto
y andar por el patio
por el mundo entre la gente
abrir de par en par la puerta
para que todo pueda cumplirse
como la hoja de un cuchillo al extremo de un puente
como la red y el roble que salvan la alegría al final del espectáculo
como el canto de las aguas y el susurro de la siesta
como la playa en sombras y el lecho infinito de los amantes reencontrados

para que todo pueda cumplirse
la luz la noche la inocencia
el nombre que pasa entre las ramas
la puerta se abrirá enteramente
se abrirá por fin la puerta
por si alguno
quiere volver a entrar o salir
o curiosear entre mis cosas
o esperarme mientras vuelvo
y si tardo y no regreso
salir al viento
y olvidarme
de El Día
Las sombras
deja que esta noche llegue hasta el borde del agua
deja que la sombra oculte poco a poco el mar
él no interrumpe su ronda
no hace pausas en su camino y sigue cantando en tu corazón
deja que esta noche sorprenda nuestro eco
y la tierra firme de tu alma

si miras mejor las sombras perderán su equilibrio
se abrirán en claridades y el agua volverá a su cauce
si miras mucho ellas rasgarán sus entrañas
y el alba saldrá del mar
para tendernos una mano mojada
y un silbido largo y limpio
entonces podremos andar por los atajos y los montes
hasta la noche siguiente
hasta que se acerquen otra vez los bordes del agua
los lindes del espejo y de la luna
de La vigilia y el viaje

********************************************************

La poesía de Bayley, una
celebración del mundo
Con seguridad, Edgar Bayley dejó huellas indelebles en muchos amantes de las buenas letras, y este es el caso de Paulina Vinderman, quién converso con el director de La Bota, y nos brindó algunos interesantes aportes para el conocimiento del poeta y su poesía.

Para comenzar, quisiera saber como y cuando conociste a Edgar Bayley. Y que me podés contar de esa experiencia.

Lo conocí en 1979, con mi primer librito bajo el brazo. "Poesía Buenos Aires" era mi referente: Aguirre, Bayley y Alonso. Llegué a Edgar a través de una pintora amiga. Edgar buscaba en los más jóvenes una actitud seria y apasionada. Buscaba interlocutores válidos, lectores voraces y, era imprescindible el humor. La solemnidad no iba de la mano de Bayley. Nos entendimos de inmediato, venía a casa con frecuencia. Era la época oscura de la dictadura militar, nos refugiábamos en pequeños rincones.
Una vez le conté una anécdota del secundario: mi traducción de un poema de Longfellow, en la cual llevada por el entusiasmo, había agregado dos versos por mi cuenta. Le dije que desde ese momento había renunciado a la traducción para siempre. Eso lo divirtió mucho.
Tuve la posibilidad de conocerlo y llegué a verlo tres veces. Eso fué en el año 1981, la primera vez que charle con él, descubrí a un persona muy interersada en que la juventud escribiera y leyera mucho, era de incitar a estas dos prácticas.

Sí. Enseñaba por ósmosis, contagiaba pasión y curiosidad, todo le interesaba: la biología, la pintura, la vida, la aventura, el amor, la amistad.
También estuvo ligado al teatro, escribió y dirigió en la década del 50.

Conocí una obra de teatro suya ambientada en el siglo de oro español, llegamos a hacer los distintos personajes en una suerte de "teatro leído". Sé que había sido montada por un grupo
independiente.
Le interesaba mucho, pero no quería distraerse demasiado de su arte u oficio, la poesía: esa esperanza desesperanzada, como él decía.
Puedo interpretar que el teatro fue un gran amor para él.
Era uno de sus amores, así como lo fue la pintura y no pintó. Amaba el arte. También tenía un gran don: el arte de la oratoria. Cuando contaba algo, por más pequeño y vulgar que fuera, se transformaba en su voz, en una historia, en un cuento del doctor Pi. No se sabía donde estaba -y a él no le interesaba aclararlo- el límite entre realidad y ficción.
Tenía un conocimiento extenso sobre el tema.
Sí, muy extenso. Entre sus dramaturgos preferidos estaban Tenessee Williams, y O´neill para este siglo.
¿Por que creés que la poesía de Edgar Bayley no trascendio lo suficiente? Te doy un ejemplo; yo busco un libro de él y los libreros no lo conocen.
En la librerías, no solo Edgar Bayley puede ser un desconocido, sino también Girri, Molina. Pero por fortuna Grijalbo edita en estos días sus obras completas. Edgar va a perdurar, sino la vida sería -ya lo es- demasiado injusta.
Cuando lo conocí a Bayley, me parecio una persona muy inteligente, muy abierta, sumamente honesta y, sobretodo, con un conocimiento muy grande. No tuve la suerte de profundizar más en este conocimiento, pero por esas cosas de la vida y gracias a "Último Reino", llegué al Dr. Pi y me interesé más por su poesía, indague y llegué a este momento. Creo que es importante e interesante sacar uno poco las telarañas y rescatar su poesía y la opinión que otros escritores tenían de él y su obra.
Si, y te agradezco este rescate. Este país es sumamente cruel en sus olvidos, no sólo de poetas y escritores. Hay que batallar siempre y fuerte por la memoria.
Mencionabas la época de la revista "Arturo", que editó a mediados de la década del 40. Ahí el arranca con el grupo "invencionista". ¿Siguio enrolado hasta último momento en el "invencionismo" o se desapegó?
Se despegó. No podía permanecer atado a un dogma un ser tan brillante y antidogmático como él. En un reportaje que le hicieron en La Nación dijo textualmente: "Hay una palabra a la que me tengo que resignar que es invencionismo. Nunca he creado un movimiento invencionista ni nada por el estilo, a lo sumo me he limitado alguna vez a firmar un manifiesto de arte concretoinvención con otros poetas y pintores... Era una especie de llamado de atención hacia
lo que yo llamaba falencias poéticas de las palabras".
¿Hay mucho material de Edgar sin publicar? ¿"Celebraciones" fue su ultimo libro de poesias?
Hay material inédito, no sé si va a ser incluido en esta edición de Grijalbo. Entre sus último libros está "Alguien llama", editado por Argonauta y su "Antología personal", editada por el Centro Editor de América Latina, en 1983.
¿Que opinión tenía él de los nuevos poetas, de la nueva poesía?
Estaba siempre cerca y atento a los distintos estilos y tendencias. Frecuentó La Peluquería, en San Telmo, un lugar clave en aquellos años en el cual comenzamos a respirar, a intercambiar. Las lecturas habían sido organizadas por Daniel Chirom y Jorge Aulicino, Guillermo Boido, Daniel Freidemberg, María del Carmen Colombo, Dolores Etchecopar, Susana Villalba, Pancho Muñoz, Victor Redondo, también estuvieron muy cerca de Edgar.
Para terminar, quisiera saber cual fue el aporte, a tu criterio, de Edgar Bayley a la literatura Argentina.
Una poesía insobornable, una poesía atada a sus propias razones de ser, libre, desprejuiciada, universal, de respiración amplia, una celebración del mundo (con sus dolores y maravillas), una poesía fulgurante de lenguaje a la vez certero e infinito.
Una poesía que se lee -como él afirmaba- como una "lucidez ferviente", como "el intento de expresión de alguien".
**********************************************************
Inventiva,
una conciencia nueva
Reunión del grupo Poesía Buenos Aires (1956). De pie: Jorge Souza. Sentados, de izquierda a derecha: Rodolfo Alonso, Néstor Bondoni, Francisco Urondo, Luis Bondoni, Edgar Bayley y Raúl Gustavo Aguirre.
Edgar Bayley fue uno de los poetas fundadores de la revista "Arturo" (1944). En su único numero plantea una estética inspirada en el "creacionismo" del chileno Vicente Huidobro. En el siguiente año, 1945, hace su aparición Invención 2, en donde Bayley despliega sus tesis fundamentales, la portada rezaba: "No expresión, no representación, no significado, alegría, negación de toda melancolía".
También en ese año, se constituye la Asociación de Arte Concreto- Invencionismo, la cual está integrada por pintores y escultores, como Tomás Maldonado, Raúl Lozza, Ennio Iommi y Jorge Souza y dos poetas Edgar Bayley y Juan Carlos Lamadrid. Carmelo Arden Quinn y Gyula Kosice, que habían formado parte de la revista Arturo, se habían apartado de este grupo y formaron el movimiento "Madí" que, en busca de la "creación pura", deriva hacia -según Aguirre- una especie de "palabrismo" ajeno a la experiencia poética.
Bayley junto a Lamadrid, en 1948 edita tres números de la revista Contemporánea. Se publican en ella autores más jóvenes, como Jorge Enrique Móbili, Mario Trejo, Francisco Madariaga, Raúl
Gustavo Aguirre, Alberto Vanasco y Wolf Roitman.
En la primavera de 1950, aparece el primer número de Poesía Buenos Aires -el núcleo de la vanguardia cincuentista-, Bayley y Lamadrid insisten, en 1951, con Conjugación Buenos Aires, editan tres números, en un intento de unir el invencionismo con el tango y la poesía popular. Con poemas de Carlos de la Púa y textos lunfardos del propio Lamadrid.
Bayley es autor de una obra poética que merece considerarse por sí sola. En ella advirtió Aguirre dos rasgos básicos: el "lenguaje inventivo, determinado por una rigurosa vigilancia intelectual", y "un directo lirismo, que surge llanamente de la constitución sensible del poeta". Tras los textos más antiguos, en que predomina el primero, se incrementa lo emocional, aunque los más altos momentos surgen en la confluencia de ambos. Cesar Fernández Moreno, a su vez, descubre que los poemas "presentan a primera vista el aspecto coherente y trabado del discurso lógico, para revelar de pronto que sus conjunciones, proposiciones y demás soportes gramaticales, son algo así como una parodia en alto estilo del arte tradicional, bajo cuyo disfraz late una realidad solo emocionalmente aceptable". El día quiebra ese "aspecto" con las rupturas sintácticas de algunos textos y con la surreal jocosidad de ciertos poemas en prosa pero cada vez más pesa la vitalidad y el compromiso existencial, para el cual, según las propias palabras de Bayley, "es preciso intercambiar a la intemperie nuestras señales de reconocimiento con las cosas y con nuestros hermanos".
Para el año 1956, se hace cargo de la codirección, junto a Raúl Gustavo Aguirre, de la revista Poesía Buenos Aires, desde el número 21 al 24. La presencia de Bayley le da una orientación invencionista, y también de la influencia del post-surrealismo francés. Con un amplio criterio editorial, esta publicación edita, en los cuatro números que co-diríje Bayley, tan disimiles poetas como René Char, Paul Eluard, Jacques Prevert, Fernando Pessoa, Pablo Neruda, Heráclito de Efeso, Cesare Pavese, Vallejo y otros. Los que, en algunos casos, son publicados por primera vez en Argentina.
Edgar Bayley nos ha legado una rica y vasta obra poética así como también un libro de ensayos que nos deja caer un poco de luz, sobre la "función de la poesía". Su acertado análisis ayudó al esclarecimiento del proceso estético, el que junto con otros factores, contribuyó a la modificación de muchos de los lineamientos que fosilizaban la plástica y la poesía en nuestro medio. Dijo Bayley que el poeta "debe posibilitar que el sueño, los hombres, las cosas, su condición y su acaecer individual, con voz y autonomía, en el poema, integrándose allí en una estructura nueva".
Edgar Bayley, Buenos Aires 1919 - 1990.

Bibliografía

Invención 2 (poemas, un manifiesto y cuentos, 1945)
En común (1949)
Poemas (antología 1954)
La vigilia y el viaje (1961)
Ni razón ni palabra (1965)
El día (1969)
Celebraciones (1976)
Alguien llama (1983)

Ensayo

Realidad interna y función de la poesía (1956)
Prosa

Vida y obra del Dr. Pi y otras historias (1983)

**********************************************************

Paulina Vinderman

Fotografía: Daniel Grad
La Dama del Mediodía
(poema sin adjetivos)
a Edgar Bayley

La dama con sombrero de paja
camina desde el sol
hasta mi mesa en la arena.
No puedo ver sus ojos ni sus manos
pero sé que el mar
se incluye en su vestido
y su cintura se balancea
como las olas de aquella tarde.
Había roto mis uñas buscando almejas
sólo para dejarlas otra vez en su lugar
y no había tenido fuerzas
de construir castillos.
(La gaviota había muerto,
era plumas y pico en las brisa de las seis.)
La vida no es más que eso, pienso,
la lucha para no ahuyentar para siempre
a la dama del mediodía
-vestido de mar, balanceo de cinturasin
siquiera haber reparado en sus pies.

de Rojo Junio

"La dama sin adjetivos", surgió de una conversación en casa, en la cual Edgar vociferaba en contra del abuso de adjetivación en la poesía. Dos semanas después, cuando irrumpió la imagen de la mujer bajo un sol implacable, recordé la conversación y, en homenaje a Edgar, podé los adjetivos mentalmente, mientras escribía, en un proceso de corrección y de concentración, casi un "tour de force" Hay además algunos guiños que descubrí después: el uso de la palabra "dama", que viene del amor cortés, muy presente en ese eterno enamorado que era Edgar y la certeza del simbolismo implícito de todo el poema: esta dama, evidentemente es la poseía.
************************************************************
Virginia Rodhas
Buenos Aires - Argentina
La Madre Teresa Clama: ¡No Maten a los Niños, Dénmelos!
¡No maten al futuro, al siglo, a la nueva era!
Que en la matriz amante de su madre, el embrión contiene
en sí al universo y trascendiendo los reinos naturales
contiene asimismo al cielo, tierra, mar y aire...

El niño ama por amar y sin comprender sufre indefenso
contemplando nuestros diarios sucesos beligerantes.

Y el átomo en potencia abarca las esferas. Las almas
chispas son de fuegos celestiales. La savia de la hoja
es igual al árbol. Una gota de agua es ídem al océano
que sobre el tiempo dejan sus señales.

Por eso y mucho más, yo los conjuro:
¡No maltraten a los niños, a la nueva sangre!
Que desde el centro de la Vida ya asoman cortejos
aurorales, con gloriosas alas de paz, justicia y esperanza,
que a Tierra y Cielo avivan esponsales, como se aviva
el amor y la palabra, en añejos ciclos esenciales.

Si negamos a la humanidad, rodará entre planos
hacía el no-ser del sombrío reinado del hades.

¡Respeten a la infancia! ¡A la imagen del Dios no la asesinen!
Cuando el cielo recoja sus zafiros y estemos ante el
Juicio Final inexorable ¿Que le responderemos...?

¿Hacía dónde vamos guiando sus almas inmortales...?

¿Cuando me daras la respuesta?

Porque te hallas impresa como estás impresa.
Porque hierves como has hervido
dentro y fuera de tu ámbito.
Porque hay sueños que viene de los sueños
de vuelta por caminos no indicados.
Porque hay vivencias que persisten tras cada siembra
y promesas sin votos en cada ánimo.
Porque hay efigies que van tras de su estatua
y hay lágrimas tan largas como océanos
-que son la sangre del alma-

Porque es la vida espejo de la Vida;
la inteligencia espejo de la Inteligencia;
porque es el amor al néctar de los dioses
en un cielo que se abre y que se cierra
por extremos tangibles
que se unen en perfectas coordenadas...
Por todo esto y mucho más,
te confieso, humanidad, que me cuesta amarte.

Honestamente, creo que ya no te amo.
No puedo amarte, no quiero amarte.
La urna de mi corazón se halla vacía.
La has succionado.
¡Y no puedo amarte, no puedo!
Pero si en verdad no puedo,
no puedo ni quiero amarte
¿por qué a pesar de todo
te sigo amando?

El Hombre del Futuro

Con sus agudos ojos de inocencia
-profundo, límpido cristal de su almadesde
todas las naciones
un niño nos está observando.
Y atestigua nefastos procederes,
distintas preguntas sin respuesta
que apresuran un despiadado desenlace
sin motivos ni razones.
Prosigue el niño observando
la imagen sonora de los pueblos,
falsos sisifos de maldición
mientras gritan paz y justicia
-¡Todos Libres y Hermanos!-
insisten en mortales proyectos
que manchan y anulan los ideales.
Y desde el puro presagio de su mente
se sorprende, espanta, angustia,
ora por todos nosotros
y nos advierte sobre el futuro
en el cual será él
quien escriba
nuestra propia historia.

Cuando nada te cuesta...

...es plenitud del oro sin soporte.
Triste fama sin punto de partida.
Desteñido y errátil pasaporte.
Isla sin sol con nadie compartida.
Vano jactar sin el menor importe.
Nulo escudo sin lucha y sin heridas.
Ave Fénix que sin causa ni aporte
expira en impotencias repetidas.
Fatuo laurel sin eco ni aquiescencia.
Brutal posesión nacida en la urgencia
de ambiciones sociales. Y azaroso

te deja un halo endeble sin vigencia.
Una inventada gloria sin la ciencia
¡de un triunfo arduamente victorioso!

Virginia Rodhas nació en la isla de Rodas, Grecia. Poeta, ensayista, conferencista y traductora. Ha publicado sus trabajos en diferentes revistas y antologías. Sus poesías se han traducido a diferentes idiomas. Es representante en Latinoamérica de "Parnassusof World Poetry", de la "World Poetry Association" (India) y "Perigramma" (Grecia). Es Profesora Honoris Causa de St. Lukas Academy, Alemania. Dr. Honoris Causa en Literatura de la World University, N.Y., U.S.A.
Actualmente dirige la revista Carta Internacional de Poesía.
Obra editada

Floraciones
Habrá un día...y otros poemas
Hermano siglo XXI
Carta abierta a la humanidad
Óyeme humanidad

Premios y Diplomas
Academia de Artes y Cultura, Academia Internacional de Poesía, Worl Poetry Society (India), International Writers Association (USA), Asociación Mundial de Escritores (España), Medalla de Oro de Poesía de Australia y Diosa Atenea, Grecia.

********************************************************************
Presentación de La Bota Literaria

El Director de La Bota Literaria, Claudio González Baeza haciendo uso
de la palabra, en la presentación de la misma.
Lo acompaña el poeta Rolando Revagliatti,
coordinador del Ciclo de Poesía en
El Aleph
Café-Arte.

En el marco del ciclo de poesías, que organiza anualmente El Aleph Café-Arte, y a la estimable colaboración del poeta Rolando Revagliatti, se llevó a cabo el día 21 de octubre de 1999 la presentación en sociedad de nuestra revista. Ante una nutrida concurrencia se difundió el primer número de La Bota Literaria, en la oportunidad se leyeron textos aparecidos en la misma y Claudio González Baeza hizo una pequeña síntesis del proyecto de la revista y un panorama de Ediciones Del Árbol, que desde 1980, viene trabajando en la difusión de los nuevos valores de la poesía y la literatura.
Lo acompañó en esta presentación, el mismo poeta Revagliatti, quien leyó sus textos y las traducciones de la Nueva Poesía de la India, que se publicaron en esta oportunidad.
Desde acá agradecemos la posibilidad de comenzar la difusión de este esfuerzo editorial a toda la gente de este rincón literario del barrio de Flores.
Unas gracias especiales a Rolando Revagliatti, Rubén Del Grosso y Cristian De Nápoli organizadores y responsables de estos Ciclos de Poesías.

**********************************************************

CICLO DE POESÍA Y PROSA BREVE
NICOLÁS OLIVARI

El Aleph Café-Arte Buenos Aires

Continuando con la difusión de los valores del quehacer literario, el Ciclo de Poesía y Prosa Breve Nicolás Olivari, ofreció el día 21 de Octubre de 1999, una nueva entrega de este programa. Con una rica selección, los escritores convocados en la oportunidad, realizaron la lectura de sus textos. Participaron de la misma Rubén Zorrilla, Alejandro Manrique, Adriana Maggio, Marta Cwielong, Leonor Bonfanti Ximena Espeche Karina Macció y Romina Freschi quienes, en la fotografía, aparecen junto a los organizadores de este Ciclo, los poetas Cristián De Napoli y Rolando Revagliatti, junto a ellos el director de La Bota Literaria.

*********************************************************

Tiempo

Através de los espacios y los siglos, la dualidad Hombre-Tiempo fue, es y será una relación amorosamente injusta. En tanto que el hombre intenta conquistar al tiempo, retenerlo, apreciarlo, conferirle trascendencia, exprimirle una inútil juventud, rendirle el homenaje del clan y su descendencia pasajera; el tiempo siempre juega con sus propios caprichos, ignora la existencia humana, avanza impiadoso sellándonos puertas que creíamos nuestras, nos despide sin que podamos devolverle el favor de la ausencia y nos deja el obsequio de recuerdos benignos y malignos que subjetivamos a medida que nos alejamos de ellos.
Propongo renunciar a la vana importancia del momento, olvidarse de uno con el contundente silencio del Universo que calla. El humilde premio de romper esta ignominiosa relación será entonces conquistarnos en el espacio de lo Eterno.

Gustavo Carmona
Buenos Aires 23 de Enero de 2000

**********************************************************

Feria Internacional del Libro Miami 15 al 21 de Noviembre de 1999

La más reciente Feria Internacional del Libro en Miami, acaba de concluir. El evento, de por sí, resulta ser el mejor exponente o la fiesta más importante de la cultura universal teniendo como escenario los predios de Miami Community College. Nuestro Miami, esta metrópoli, muchas veces ignorada o distraída por las luchas extemporáneas inútiles o localistas que nada tiene que ver con la cultura, acaba de tener una experiencia única: el encuentro de poetas, escritores y todo lo que tiene que ver con la cultura y el arte en un ambiente ameno y emocionante, porque nada hay más hermoso que esa reunión de sentimientos afines con quienes tienen el don de la palabra escrita u oral y saben transmitir a través de sus voces, no sólo el sentir propio, sino el de sus hermanos de letras, de sentir y de pensar. Aquellos, que por excusas baladíes soslayan este evento, tienen una deuda de honor con ellos mismos, porque ellos, y nadie más, son los perdedores de su encuentro con los representantes de la cultura y editores de los más distantes rincones del universo.
Entre los editores presentes estaba el Frente de Afirmación Hispanista que dirige el gran amigo de los poetas, Fredo Arias de la Canal, de México, D. F. La exhibición de sus libros constó de más de veintiséis títulos, cuyos textos fueron examinados con curiosidad, porque se trata de libros que no son para la venta y que consisten de un material único en su cla-se: muchos de los cuales son controversiales en algunos estrechos medios, hecho éste que los hace más deseables y admirables. Su más reciente edición fue el libro Consumación de la Utopía, del joven poeta de Holguín, Cuba, Ronel González, libro que acaba de salir de la imprenta y estrenó nuestro estante en la Feria del Libro con todo el honor que merece el culto poeta holguinero. El Frente de Afirmación Hispanista estuvo representado por el poeta Francisco Henríquez, director de la revista literaria Carta Lírica de Miami, quien tuvo a bien cobijar en el estante a su cargo a otros poetas y organizadores : como el poeta, pintor y cuentista Raúl García-Huerta, director del grupo teatral El Duende, quien hizo una exposición de algunas de sus pinturas y poemas. Entre las obras que exhibímos estaban las de Lilia Bustamante, Aída Soto, Zoraida López, José E. Puente y quien estas letras escribe, todo poetas y escritores radicados en Miami.
Ricardo Calderón, presidente del Instituto de Cultura Peruana, nos acompañó en tan magnífico evento con varios temas en relación con su organización la cual realiza varios eventos culturales a través del año incluyendo un concurso literario de gran prestigio. No de todos los eventos a los que asistimos, nos despedimos con el deseo de volver pronto, pero la Feria Internacional del Libro de Miami es una ocurrencia que nos inspira el deseo de volver con entusiasmo; por eso desde ya estamos preparando el corazón y el espíritu para la última Feria del Libro de este siglo que, Dios mediante, debe ocurrir en noviembre del año 2000, último año del siglo xx, sin discusión.

Francisco Henríquez

**********************************************************

Libros Recibidos

Danza/Lanza (tu ojo hurí) - Rodolfo Álvarez - Ediciones La Linda Pelirroja.
Memoria que olvidar daño - Pablo Beker - Ediciones de la Pampa Chata.
Sangre Salomé - Emeterio Cerro - Ediciones de la Pampa Chata.
Japón - Juan Noel Mazzadi - Ediciones de la Pampa Chata.
AL (poemas dedicados) - Rodolfo Álvarez - Ediciones de la Pampa Chata.
Endechas Juan - Rodolfo Álvarez - Ediciones Salido
Pez en la Medianía - Rodolfo Álvarez - Ediciones Salido
Antología Cósmica de Adalberto Hechavarría Alonso - Fedro Arias de la Canal - Frente de
Afirmación Hispanista A.C. Mexico 1999
Bulgaria - Paulina Vinderman - Libros de Alejandría.
Picado Contrapicado - Rolando Revagliatti - Ediciones Recitador Argentino.
Rojo Junio - Paulina Vinderman - Ediciones Literatura Americana Reunida.
Voces Como Furias - María Pugliese - Ediciones Último Reino.
Fijo Testigo: El Mar - Poesía Cósmica-Marina de Lalita Curbelo Barberán - Estudio y Prólogo
de Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista A.C. Mexico 1999.
Antología Cósmica de Gloria Vega de Alba por Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación
Hispanista A.C. Mexico 1999

Revistas Recibidas

Norte N° 410/411 - Dir. Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista A.C.
Mexico 1999 - Calle Lago Como # 201 Col. Anáhuac, Del. Miguel Hidalgo - 11320 México,
D.F.
Hojas del Caminador N°42 - 43/44 - Dir. Alba Correa Escandall-Alberto Luis Ponzo - Casilla
de Correos N° 42 - 1712 - Castelar- Buenos Aires - Argentina.
Cuaderno Carmín de Poesía N° 12 - 13 - Dir. Eduardo Dalter - Rep. De Chile 1020 - 1754
San Justo - Buenos Aires - Argentina.
Papirolas N° 26 - 28 - Dir. Norma Padra - S/Dirección.
Repertorio Americano N° 3 - Editor Julián González - Apartado 86, Heredia 3000 - Costa
Rica.
Carta Lírica - Dir. Francisco Henríquez - 130, N. W. 189th St. - Miami, FL. 33169 - USA.
El Umbral de las Letras N° 10 - Grupo Editorial Acuarela - Barrio Belgrano 26 - 6450
Pehuajó - Buenos Aires - Argentina.
Carta Internacional de Poesía - Dir. Virginia Rhodas - Av. Rivadavia 2284 P.B. "J" - 1034
Capital Federal - Argentina.

Plaquetas Recibidas

Andrógina N° 7 - Marcelo Svartman - Lavalleja 47 3° "C" - 1414 - Capital Federal - Argentina.
Cinelandia N° 1 - Rolando Revagliatti - Castelli 261 2° "H" - 1032 - Capital Federal - Argentina.
Sombrero para la Soledad - Mario Cesariny - Ed. Mininos del Deseo - Junin - Buenos Aires
- Argentina.
Soplar la Lámpara - Raúl Esper - Ed. Mininos del Deseo - Junin - Buenos Aires - Argentina.
Whare Dware - Rodolfo Álvarez - Ed. Mininos del Deseo - Junin - Buenos Aires - Argentina.

**********************************************************

La Bota Literaria

Buenos Aires - Febrero 2000

Dirección
Claudio González Baeza

Colaboraciones:
Gustavo Carmona - Virginia Rhodas - Paulina Vinderman
Amarylis del Carmen Terga Oliva - Francisco Henríquez
Daniel Grad

La Bota Literaria es una publicación de
Ediciones Del Arbol
Dirección Postal
Blanco Encalada 4225 - C1430BOO - Capital Federal
República Argentina
Email:
gbclaudio@infovia.com.ar

Hecho el depósito que establece la Ley.
Se permite la reproducción de las obras con la sola mención de
la fuente, remitiendo un ejemplar a la dirección de la
Editorial

sábado, 8 de noviembre de 2008

año I nº I - septiembre 1999


Estamos vivos, seguimos vivos
Si dejáramos de creer en el futuro, el pasado dejaría
de ser nuestro pasado, se tornaría en el pasado de una civilización muerta.
Thomas S. Elliot
E n medio de esta crisis generalizada del fin del milenio, de las profecías de Nostradamus, de las profecías de los políticos de turno, de la globalización, de Internet, de la económia salvaje de los neoliberales, de la pobre relación entre los humanos y etc., etc,. etc., se nos revela qué, la poesía, la literatura, la música y toda expresión artística en general (con mayúsculas y minúusculas) están vivas. A pesar de todas las cuestiones y cuestionamientos y de todos los cuestionadores que pueden tener las nuevas letras, las nuevas músicas, las nuevas artes, esas están vivas. No hay que caminar mucho, no hay que recorrer la bohemia de una ciudad para encontrar a estos creadores que la habitan, la desangran, la violentan. Todas estas formas de arte, que enumeramos, están vivas porque aún estamos vivos.
Ingresamos a este nuevo milenio convencidos de que el arte no fue un desaparecido de las dictaduras pasadas, que no está en crisis por la globalización, que la política actual no la dividió para reinar, que no hay que ingresar a Internet para encontrarla, esta nos está esperando a la vuelta de la esquina, en cualquier recodo de cualquier ciudad, pueblo o aldea de este pobre planeta que habitamos.
Una pequeña demostración de esta cuestión, son la siguientes páginas que hoy están ante su vista. No cabe duda que el esfuerzo es mayor en estos tiempos que corren pero si es por el arte, el esfuerzo vale la pena, porque ese esfuerzo nos demuestra que seguimos vivos.
Claudio González Baeza
Buenos Aires 1999
***********************************************************************
Rolando Revagliatti
Buenos Aires -Argentina
A Charles Bokowski


De las que continúan llegando
atravesadas por un suicidio
burilados escamoteos y demasiadas
traiciones


Llegando pensándose muertas
por emulación


Llegando con quienes se atiborran de signos arbitrarios
ante la magnitud
...........................del fiasco


Llegando con las putas a los puentes
bailando con las obligadas bailarinas


Llegando servidos por la guía de teléfonos
con sus esmeros de chistosos y desesperados


Llegando la piedad fraccionándose en volutas paranoicas
que a manchones imprimen en la atmósfera de las calles
las balas decisivas


Llegando retirándose con soberano
candor unos
y retirándose también
.......................................llegan
con camandulera fanfarronería
otros

Llegando del insomnio pétreos pero ávidos
cobrándoles a sus desapacibles viejos
en cuotas las vejaciones
infringidas pimpantemente en únicas entregas dedicadas

Llegando los que se irán
combinando el carajo con la dádiva así son
barridos amasijados
muchos con ayuda de las Autoridades
morfándose el ampuloso mondongo de la eternidad
sin plebeya sal
sin cubiertos
sin papilas.
A Paul Eluard
Resulta que lo escribo en argentino
y en el invierno de Buenos Aires, releyéndote
en mi casa, tomando mate
y comiendo bizcochos

Sucede que la evocación transcurre
también en bares del centro
de mi ciudad y en la periferia
de la dedicatoria se arraciman
perfiles emocionados

Resultado
de lo que escribo en argentino
sucede un tango
-¿o es milonga?-

Sobre La Rosa Pública y El Duro Deseo de Durar
escribo tu nombre.
Carne Trémula
El niño de los autobuses
por las noches
.......................desairado

viaja sobre ruedas
.............................sobre sus pasos

viaja sobre sus pasos
rememorando un polvo iniciático
dilapidado en la confusión

viaja sobre las noches desairadas
-será padre en un taxilas
cuales viajan
sobre las enormes acabadas que advendrán

El niño asustado, conturbado
asiste al transcurrir de las otras vidas
asiste incluso
.....................al transcurrir de la propia
A Jorge Leonidas Escudero
Estar, está
abundosa en su escepticismo
mi enamorada

¿Y que cómo no lo transmite?:
de cuerpo bien presente

Nos ven felices
Y nos creen

Que hay un goce, hay un goce.
Rolando Revagliatti nació en Buenos Aires en el año 1945. Ha colaborado en distintas publicaciones del país, como del extranjero. En la actualidad coordina, juntamente con Cristian de Nápoli y Ruben Del Grosso, el ciclo de poesía y prosa breve "Nicolás Olivari" en "El Aleph Café ", de esta Capital.
Los libros que ha publicado son los siguientes:

Dramaturgia:

Las piezas de un teatro - 1991

Narrativa :

Historias del amor - 1991
Muestra en prosa - 1994

Poesía :

Obras completas en verso hasta acá - 1988 - 2da. Edición - 1991
De mi mayor estigma (si mal no me equivoco) - 1993
Trompifai - 1997
¡Y dale con el cine! - 1998
Poemas de celuloide - 1998
Picado contrapicado -1998
Leo y escribo -1998
Ripio - 1999

*************************************************************

OJO POR OJO
Una vez más, como cada mañana, volví a recorrer la vieja galería de la estación para encontrar a mi ciego preferido. Para sentir su ruidosa caja mendicante, para dejarle mis cinco centavos metálicos como todas las mañanas. Con el tiempo comprendí que sólo lo hacía para escuchar el "gracias" de sus labios. Mas allá de lo miserable que podía resultar mi ofrenda, se instaló en mí la necesidad de paladear su alabanza y entendí que la palabra me llenaba de energía y poder para continuar, sin cuestionarme, los rituales cotidianos. El sentido de mi vida terminó resumiéndose en los preciosos cinco segundos posteriores a la caída de mi entrega. "Gracias señor" es gracia, poder, reverencia, clímax, gloria, seducción y jerarquía; y sólo por aquella moneda de cinco centavos.
Nadie pudo prever el diagnóstico del especialista; Resulté siendo el fracaso de los oftalmólogos cuando una degeneración de la retina comenzó a empequeñecer mi campo visual hasta quedar totalmente ciego. Ciego de luces, ciego de afectos y ciego de vida. Cambiaron mis palabras y mi ropa y soy yo el que reclama una moneda a unos pocos metros del ciego que solía frecuentar. Soy yo el que ha quedado tristemente mudo para escuchar la rutinaria limosna de un desconocido que todas las mañanas provoca en mi caja, su sonido de cinco centavos. Entonces resultan eternamente tortuosos aquellos quince segundos posteriores durante los cuales siento su presencia granítica e inmóvil y hasta puedo oler su respiración suplicante implorando mi devolución, implorando las gracias que nunca aprendí a sentir.
Gustavo Carmona - Buenos Aires 2 de mayo de 1993
**********************************************************************
ESE ESTORBO QUE LLAMAN HUMANISMO
Hoy el humanismo es un concepto arqueológico, un montón de ruinas venerables, pero ruinas al fin, de las cuales no puede esperarse utilidad alguna. Sería como intentar restituirle su esplendor al Titanic. El humanismo se hundió en el tiempo y ni siquiera puede verse en la vitrina de un museo junto a las herramientas que usó el Renacimiento para echar por tierra a la Edad Media (la brújula, la imprenta de Gutemberg y otros añejos artefactos). Ni siquiera celebra cumpleaños como el descubrimiento de América o el nacimiento de Shakespeare. En resumen, es una herencia de algunos sabios miopes y harapientos.
Eso también sucede con los estudios de las Humanidades. Los graduados de sus muchas disciplinas parecen no tener confianza en su profesión. Transmitir el gusto por la Palabra y el Pensamiento, la maravilla del Alma, la Naturaleza y el Tiempo. La fascinación por la Historia o la ensoñación de las Artes, es terriblemente difícil, no entusiasma a nadie y no tiene valor alguno.
Relegados por el éxito económico y propagandístico de otras ocupaciones y actitudes (¿quién quiere ser un fracasado ?), el humanista parece más solitario y lejano que nunca, sudando teorías que nadie entiende, alimentando antigüedades y cocinando personajes y frases sin aplicaciones prácticas.
Pero la peor plaga es la de los humanistas sin titulo, los aficionados del corazón, los que todavía sueñan y se conmueven; los que poseen imaginación, fantasía y buenos sentimientos (vaya mezcla terrible).

Los humanistas, en resumen, somos los más miserables "obreros" del espíritu.
¿De que sirve viajar en globo con Julio Verne, suspirar con Romeo, jugar con los niños, vibrar con el Himno Nacional, o sobrecogerse ante un Van Gogh o una puesta de sol ? Si un Van Gogh no se vendiera en 20 millones de dólares valdría lo que Verne, Romeo o el mismísimo Padre Sol: Nada.
Un humanista es quien pone precio a la inutilidad, quien lucha a brazo partido porque los demás gocen sin costo alguno lo que millones y millones de seres que nos antecedieron crearon y creyeron. Humanista es el maestro que emociona a sus alumnos, el amigo de "mano franca", quien quiere al prójimo como a sí mismo y quien mira el rostro inmortal y contradictorio del universo con una sonrisa.
Los humanistas, esos defensores de causas perdidas, no obstante, han sido y serán quienes saben vencer en la difícil batalla del saber existir.
Omar Felipe Mauri - La Habana - Cuba
*************************************************************
CONCIENCIA E IDENTIDAD DE
AMÉRICA
por Alejo Carpentier

Los latinoamericanos de mi generación conocieron un raro destino que bastaría por sí solo, para diferenciarlos de los hombres de Europa: nacieron, crecieron, maduraron, en función del concreto armado. Mientras el hombre de Europa nacía, crecía, maduraba, entre piedras seculares, edificaciones viejas, apenas acrecidas o anacronizadas por alguna tímida innovación arquitectónica, el latinoamericano nacido en los albores de este siglo de prodigiosos inventos, mutaciones, revoluciones, abría los ojos en el ámbito de ciudades que, casi totalmente inmovilizadas desde los siglos XVII o XVIII, con un lentísimo aumento de población, empezaban a agigantarse, a extenderse, a alargarse, a elevarse, al ritmo de las mezcladoras de concreto. Parecida a La Habana de Humboldt era todavía la que transité en mi infancia; el México que visité en 1926 era, todavía, el de Porfirio Díaz; muy semejante aún a la Caracas que describió José Martí, fue la Caracas que conocí en 1945.
Y, de repente, he aquí que las amodorradas capitales nuestras se hacen ciudades de verdad (anárquicas en su desarrollo repentino, anárquicas en su trazado, excesivas, irrespetuosas, en su afán de demoler para reemplazar) y el hombre nuestro, consustanciado con la urbe, se nos hace hombreciudad, hombre-ciudad-delsiglo- XX valga decir: hombre- Historia-del-siglo-XX, dentro de poblaciones que rompen con sus viejos marcos tradicionales, pasan, en pocos años, por las más tremendas crisis de adolescencia y comienzan a afirmarse con características propias, aunque en atmósfera caótica y desaforada.
El latinoamericano vio surgir una nueva realidad en esta época, realidad en la que fue juez y parte, animador y protagonista, espectador atónito y actor de primer plano, testigo Y allí es donde se plantea el verdadero problema: ¿Con que actores habremos de contar? ¿Quienes serán esos actores? Y para empezar, ¿quien soy yo, qué papel seré capaz de desempeñar, y, más que nada, qué papel me toca desempeñar? Eterna revivencia del «conócete a ti mismo». Pero, de un «conócete a ti mismo» que se formula, por primera dificultad, en un mundo -el que circunda nuestras ambiciosas e irreverentes ciudades modernas- que, para decirlo francamente, conocíamos muy mal hasta ahora, y que sólo ahora (de pocos años a esta parte: medio siglo apenas) estamos empezando a calar en profundidad. Lejos quedaron los días en que los famosos y engreídos «científicos» de Porfirio Díaz, en fechas de conmemoración del centenario de la independencia mexicana, proclamaban intrépidamente que estaban despejados todos los enigmas de nuestro pasado precolombino. Lejos quedaron los días en que contemplábamos nuestros grandes hombres de ayer desde el mirador único de una devoción que excluía todo enfoque crítico, todo intento de relacionar1os, por encima del tiempo, con lo inmediato y contingente. Lejos quedaron los tiempos en que veíamos nuestra histeria como una mera crónica de acciones militares, cuadros de batallas, intrigas palaciegas, encumbramientos y derrocamientos, en textos ignorantes del factor económico, étnico, telúrico, de todas aquellas realidades subyacentes, de todas aquellas pulsiones soterradas, de todas las presiones y apetencias foráneas -imperialistas, por decirlo todo- que hacían de nuestra historia una historia distinta a las demás historias del mundo. Historia distinta, desde un principio, puesto que este suelo americano fue teatro del más sensacional encuentro étnico que registran los anales de nuestro planeta: encuentro del indio, del negro, y del europeo de tez más o menos clara, destinados, en lo adelante, a mezclarse, entremezclarse, establecer simbiosis de culturas, de creencias, de artes populares, en el más tremendo mestizaje que haya podido contemplarse nunca. «Tenemos que ser originales» -solía decir Simón Rodríguez, maestro del Libertador. Pero, cuando tales palabras pronunciaba, no había que hacer ya el menor esfuerzo por ser original -pues éramos, ya, originales, de hecho y de derecho, mucho antes de que el concepto de originalidad se nos hubiese ofrecido como meta.
No incurre en vana jactancia americanista quien puede afirmar hoy, en perfecto conocimiento de causa que, antes de que lo contemplaran los conquistadores españoles sin entenderlo, se nos ofrecía en el Templo de Mitla, en México, la perfecta culminación de un arte abstracto largamente madurado -arte abstracto que no se debía a un mero intento de ornamentación geométrica, simétrica y reiterada, sino a la disposición perfectamente deliberada de composiciones abstractas, de idéntico tamaño, jamás repetidas, vistas, cada una, como un valor plástico completo, independiente y cerrado. No es necesario ser guiado por un excesivo amor a nuestra América, para reconocer que en las pinturas que adornan el templo de Bonampak, en Yucatán, se nos presentan figuras humanas en escorzos de una audacia desconocida por la pintura europea de la misma época - escorzos que se aparean, con muchos años de anterioridad, con el de un Cristo de Mantegna, por ejemplo. Y eso no es todo: sólo ahora estamos empezando a percibir el singular y profundo trasfondo filosófico de las grandes cosmogonías y mitos originales de América. Y eso no es todo. Sin demorarnos en ejemplos que podrían multiplicarse al infinito, desde los días de la Conquista y de la Colonia, vemos afirmarse, de cien maneras, la originalidad y audacia del hombre americano en obras de muy distinto carácter. Es aquí, en este continente nuestro, donde jamás entraron el románico ni el gótico, donde la arquitectura barroca halló sus expresiones más diversas y completas -en México, a todo lo largo del espinazo andino- con el empleo de materiales polícromos, el uso de técnicas perfeccionadas por el artesano indio, que desconocieron los arquitectos europeos. Es aquí, en este suelo, donde, con las ininterrumpidas sublevaciones de indios y de negros (desde los tempranos días del siglo XVI), con los Comuneros de la Nueva Granada, con la gesta de un Tupac Amaru, hasta alcanzarse los tiempos de nuestras grandes luchas por la independencia, se asistió a las primeras guerras anticoloniales -pues fueron fundamentalmente guerras anticoloniales- de la historia moderna. Y, por andar a saltos, sin detenerme en tal o cual muestra de nuestra originalidad, cabría recordar, en este año que se ha denominado «Año de la Mujer», que el primer documento enérgicamente feminista, resueltamente feminista (documento en que para la mujer se reclama el derecho de acceso a las ciencias, a la enseñanza, a la política a una igualdad de condición social y cultural opuesta al «machismo» que harto se contempla en nuestro continente), ese documento se debe (en 1695) a la portentosa mexicana Sor Juana Inés de la Cruz, autora, sea dicho de paso, de poemas «negros» que, por el acento, se anticipan de modo increíble a ciertos poemas de Nicolás Guillén, el gran poeta a quien escucharon ustedes, hace poco en este mismo paraninfo. Mucho, mucho, mucho, podría hablarse de todo esto. Sobran ejemplos gratos de citar. Nuestros libertadores, nuestros maestros en el pensamiento, nos han legado millares de páginas colmadas de observaciones, de análisis, de consideraciones, de advertencias, que nos dejan atónitos por su actualidad, por su vigencia, por lo que de aplicable tienen para el presente. Y ahora que, desde hace algo más de un siglo, se nos ha abierto cabalmente, con la obra de Marx, el vasto continente de una historia que apenas si habíamos entrevisto anteriormente; ahora que, disponiendo de un instrumental analítico que ha transformado la historia en una ciencia, podemos considerar el pasado desde nuevos ángulos, comprobando verdades que habían pasado inadvertidas para nuestros mayores, es cuando el hombreciudad -siglo-XX, el hombre nacido, crecido, formado, en nuestras proliferantes ciudades de concreto armado, ciudades de América Latina, tiene el deber ineludible de conocer a sus clásicos americanos, de releerlos, de meditarlos, para hallar sus raíces, sus arboles genealógicos de palmeras, de apamate o de ceiba, para tratar de saber quién es, qué es, y qué papel habrá de desempeñar, en absoluta identificación consigo mismo, en los vastos y turbulentos escenarios donde, en la actualidad, se están representando las comedias, dramas, tragedias -sangrientas y multitudinarias tragedias- de nuestro continente. Hombre que ha crecido con La Habana del siglo XX, hombre que ha visto crecer la Caracas del siglo XX -hombre que ha visto crecer esta Universidad, que ha visto construirse el stábile de Calder que se abre perennemente sobre nuestras cabezas en este anfiteatro -, no sabría agradecer con palabras de mero protocolo la muestra de afecto y estimación que en este lugar se me ofrece esta noche. Decir que estoy emocionado es poco. Mejor y más valedero es decir que esta noche quedará inscrita en cifras capitales en la cronología de mi existencia, ahora que acabo de doblar el temible cabo de los setenta años en el reino de este mundo. E inútil resulta decir que agradezco profundamente a mi amigo Alexis Márquez Rodríguez las palabras que acerca de mi persona, trayectoria y obra, acaba de pronunciar. Y se las agradezco tanto más, si se tiene en cuenta que ha dicho cosas, acerca de mí, que pertenecen a la categoría de aquellas que no puede pronunciar un escritor acerca de sí mismo, habiendo de esperar que la sagacidad crítica de otros subrayen ciertos hechos que tienen una enorme importancia para la persona objeto de la crítica. Señaló Alexis Márquez Rodríguez, para satisfacción mía, lo confieso, que en mis escritos -desde los de mi primera juventud - se observa una cierta unidad de propósitos y deanhelos. Valga decir que poco me aparté de una trayectoria ideológica y política que ya se había afirmado en mi cuando, allá por el ano 1925, escribí un articulo sobre la admirable novela soviética El tren blindado 14-69, de Vsevolod Ivanov, donde decía lo que podría repetir ahora si hubiese de expresar mi pensamiento, mis convicciones, ante el proceso y las contingencias de la época que ahora estamos viviendo. Es cierto - me enorgullezco de ello - que tuve una temprana visión deAmérica y del porvenir de América (me refiero, desde luego, a aquella América que José Martí llamara a Nuestra América»). Pero, ¿en esto tenía yo acaso mucho mérito? No lo creo. Tuve suerte, eso sí. La maravillosa suerte de haberme topado, al llegar a La Habana, lleno de juveniles ambiciones, luego de una infancia campesina, con hombres a quienes pude considerar en el acto -a pesar de su juventudcomo maestros verdaderos. Y esos maestros fueron Julio Antonio Mella, el admirable que, tempranamente madurado por las agitaciones universitarias de la época, fundo, en 1925, con Carlos Baliño, el Partido Comunista de Cuba; Rubén Martínez Villena, magnífico poeta que, un buen día, renunció a todo halago literario para consagrarse a una lucha que fue determinante en el proceso revolucionario que condujo al derrocamiento y fuga del dictador Gerardo Machado, en 1933; Juan Marinello, hoy más activo y enérgico que nunca, a pesar de haber doblado, hace tiempo, el cabo de los setenta años entregado totalmente al servicio de la Revolución con la que siempre había soñado y que me reveló la grandeza y la profundidad de la obra martiana que (triste es recordarlo) era bastante poco conocida en la Cuba de los años 20, por no existir aún, de esa obra, ediciones satisfactorias ni completas. Con tales maestros anduve, y junto a ellos aprendí a pensar. Y resulta interesante recordar que ya, en 1927, podía yo firmar con tales hombres un manifiesto premonitorio, donde nos comprometíamos a laborar: Por la revisión de los valores falsos y gastados. Por el arte vernáculo y, en general, por el arte nuevo en sus diversas manifestaciones. Por la reforma de la enseñanza pública. Por la independencia económica de Cuba, y contra el imperialismo yanqui. Contra las dictaduras políticas unipersonales en el mundo, en América, en Cuba. Por la cordialidad y la unión latinoamericana. Al firmar ese documento no nos atrevíamos a soñar con que, estando todavía en vida, veríamos realizados tales anhelos que se nos mostraban sumamente lejanos, remotos, contrariados de antemano -lo creían muchos- por una fatalidad geográfica, y que veríamos cumplidos, en el alba del año 1959, con el triunfo de la Revolución cubana, y la reafirmación de ese triunfo en la decisiva y trascendental batalla de Playa Girón, primera gran victoria de una nación de nuestra América mestiza (como la llamara más de una vez, con orgullo, José Martí) contra el más temible de los imperialismos, el del «gigante con botas de siete leguas que nos desprecia» -y vuelvo a citar a José Martí.

Algunos se sorprendieron, lo sé, de que en los comienzos del año 1959, hallándome tan feliz entre vosotros, estando tan incorporado a la vida venezolana, habiendo aprendido tanto de vuestra naturaleza, de vuestra historia, de vuestras tradiciones tan profundamente latinoamericanas, haya roto bruscamente con una trayectoria venezolana de catorce años, para regresar repentinamente a mi país. Pero había voces que me llamaban. Voces que habían vuelto a alzarse sobre la tierra que las había sepultado. Eran las voces de Julio Antonio Mella, de Rubén Martínez Villena, de Pablo de la Torriente Brau, de tantos otros que habían ciado en una larga, tenaz y cruenta lucha. Y eran las voces, vivas aún, y bien vivas, de Juan Marinello, de Nicolás Guillen, de Raúl Roa, y de tantos más que habían entregado su energía, su experiencia, sus conocimientos, a la gran obra revolucionaria que se había venido gestando desde la histórica y trascendental jornada del 26 de julio de 1953, con el asalto al Cuartel Moncada, mandado por quien, interrogado meses después acerca de los móviles inspiradores de su acción, habría de responder sencillamente: «Fuimos guiados por el pensamiento de José Martí.» Oí las voces que habían vuelto a sonar, devolviéndome a mi adolescencia; escuché las voces nuevas que ahora sonaban, y creí que era mi deber poner mis energías, mis capacidades -si es que las tenia- al servicio del gran quehacer histórico latinoamericano que en mi país se estaba llevando adelante. Y ese quehacer estaba profundamente enraizado en la historia misma de Cuba, en su pasado, en el pensamiento ecuménicamente latinoamericano de José Martí, para quien nada que fuera latinoamericano hubiese sido nunca ajeno. Respondía a una tradición que se remontaba a los días en que un primer intento de liberación de Cuba, mediante una guerra anticolonial contra el poderío español se hubiese gestado en el seno de una sociedad secreta que no por mera casualidad ostentaba el nombre de «Los Rayos y Soles de Bolívar». De ahí que, ante la elocuente imagen de un pasado cristalizado en acción presente, en realidad actual y tangible, se hubiese intensificado de tal modo, en la Cuba de hoy, no sólo el estudio de la historia de la patria, sino la historia toda del continente, convencidos como lo estamos de que nada latinoamericano puede sernos indiferente, y que las luchas, los logros, los dramas, las caídas y los triunfos, de las naciones hermanas del continente, son acontecimientos que nos conciernen directamente, y promueven nuestro júbilo o nuestra congoja, según se ofrezcan al mundo para motivo de gozo o de momentáneo desconsuelo. No sé hasta que punto los jóvenes latinoamericanos de hoy se complacen en el estudio sistemático, científico, de su propia historia. Es probable que la estudien muy bien y sepan sacar fecundas enseñanzas de un pasado mucho más presente de lo que suele creerse, en este continente, donde ciertos hechos lamentables suelen repetirse, más al norte, más al sur, con cíclica insistencia. Pero, piensen siempre -tengan siempre presente- que, en nuestro mundo, no basta. con conocer a fondo la historia patria para cobrar una verdadera y auténtica conciencia latinoamericana. Nuestros destinos están ligados ante los mismos enemigos internos y externos, ante iguales contingencias. Víctimas podemos ser de un mismo adversario. De ahí que la historia de nuestra América haya de ser estudiada como una gran unidad, como la de un conjunto de células inseparables unas de otras, para acabar de entender realmente lo que somos, y que papel es el que habremos de desempeñar en la realidad que nos circunda y da un sentido a nuestros destinos. Decía José Martí en 1893, dos años antes de su muerte: «Ni el libro europeo, ni el libro yanqui, nos darán la clave del enigma hispanoamericano», añadiendo más adelante: «Es preciso ser a la vez el hombre de su época y el de su pueblo, pero hay que ser ante todo el hombre de su pueblo.» Y para entender ese pueblo -esos pueblos- es preciso conocer su historia a fondo, añadiría yo. En cuanto o mi, a modo de resumen de mis aspiraciones presentes, citaré una frase de Montaigne que siempre me ha impresionado por su sencilla belleza: «No hay mejor destino para el hombre que el de desempeñar cabalmente su oficio de Hombre.» Ese oficio de hombre he tratado de desempeñarlo lo mejor posible. En eso estoy, y en eso seguiré, en el seno de una revolución que me hizo encontrarme a mi mismo en el contexto de un pueblo. Para mi terminaron los tiempos de la soledad. Empezaron los tiempos de la solidaridad. Porque, como bien lo dijo un clásico: «Hay sociedades que trabajan para el individuo. Y hay sociedades que trabajan para el hombre.» Hombre soy, y sólo me siento hombre cuando mi pálpito, la pulsión profunda, se sincronizan con el pálpito, la pulsión, de todos los hombres que me rodean.
Discurso pronunciado por Alejo Carpentier en el Aula Magna de la Universidad Central de Venezuela el 15 de mayo de 1975, en el acto que en su honor fue organizado por la misma Universidad, el Ateneo de Caracas, la Asociación de Escritores Venezolanos y la Asociación Venezolana de Periodistas.
Publicado en el libro; Razon de Ser
Editorial Letras Cubanas - La Habana 1984

*************************************************************

BIOGRAFÍA COMPLEMENTARIA

Alejo Carpentier (1904-1980), novelista, ensayista y musicólogo cubano, que influyó notable-mente en el desarrollo de la literatura latinoamericana, en particular a través de su estilo de escritura, que incorpora todas las dimensiones de la imaginación -sueños, mitos, magia y religión- en su idea de la realidad. Carpentier recibió la influencia directa del surrealismo, y escribió para la revista Révolution surréaliste, por encargo expreso del poeta y crítico literario francés André Breton. Sin embargo, mantuvo una posición crítica respecto a la poco reflexiva aplicación de las teorías del surrealismo e intentó incorporar a toda su obra la maravilla, una forma de ver la realidad que, mantenía, era propia y exclusiva de América. Entre sus novelas cabe citar El reino de este mundo (1949), escrita tras un viaje a Haití, centrada en la revolución haitiana y el tirano del siglo XIX Henri Christophe, y Los pasos perdidos (1953), el diario ficticio de un músico cubano en el Amazonas, que trata de definir la relación real entre España y América siguiendo la conquista española. Se considera que es su obra maestra, un intento de llevar a cabo su idea de construir una novela que llegue más allá de la narración, que no sólo exprese su época sino que la interprete. Guerra del tiempo (1958) se centra en la violencia y en la naturaleza represiva del gobierno cubano durante la década de 1950. En 1962 publicó El siglo de las luces, en la que narra la vida de tres personajes arrastrados por el vendaval de la Revolución Francesa. Más que una novela histórica, o una novela de ideas es, en la interpretación de algunos críticos, una cabal novela filosófica. Concierto Barroco (1974) es una novela en la que expone sus visiones acerca de la mezcla de culturas en Hispanoamérica. Finalmente El recurso del método (1974) y La consagración de la primavera (1978), obras complementarias y difíciles; la primera suele "considerarse como la historia de la destrucción de un mundo", la caída del mito del hombre de orden, mientras que la segunda representa la larga crónica del triunfo en Cuba de un nuevo mito, que Carpentier trata de explicar desde su imposible papel de espectador: el autor trata de explicar el inconciliable desajuste entre el tiempo del hombre y el tiempo de la historia.
************************************************************

Rodolfo Álvarez
Junín - Buenos Aires

El vero latir del cielo

de llamas el cielo vestido
de llamas vestido en labios
besaba el cielo de llamas
yo vestido de negros cielos yertos
los muertos besaban con sus huesos
los huesos de llamas cenizas muertos
de llamas en vestidos desnudos
de llamas mujer tu amor en labios
besados en cielo desnudo y negro
besaba el clamor vestido desvestido
de llamas hurtado a cielo herido

ahora,
clamoran los confines tal latido !

La oscura razón del mediodía

un pez mediano sobre el suelo
sin aguas de nadar en su regazo
sin aguas del oxígeno su íntimo
abandonado allí a vientos piedras
un pez allí !
un pez !
en todo el mediodía asesino sol muerte
un pez boquea en la ciudad indiferente
mientras se toman cafés en una esquina
del sol el sol esquina es muerte mezquina
el pez mediano en suelo inferior a mediano
desgano
no del pez
desgano
sobre el latir de muerte en medio a mío
sin aguas de hablar hablar pez yo latido
en mediodía.

Racconto del no hacer

no hago nada
atraído por mí mismo
siento la atracción de la vagancia

pero yo estoy quieto
bebo
fumo
bebo
tan quieto en tormenta
tan quieto en rojo en violeta

desórden de las casas
barrios quién sabe qué
a incendios
ruedan
guillotinas de pueblo
un árbol fosforece
un viento -siempre- calma toda la victimidad
también hay asesinos atraídos
tan quieto en un ojo tan quieto en tosudez
salvado por beber tarde en la tarde
el cuerpo se desliga de suceder
el cuerpo
un turbión religa estas crueldades
no hago nada

fumar beber
errar vagancia
tan quieto en rojo violeta
tan quieto
tormenta a vuelo detenido
colores
vuelan
o se quedan
pero a ratos racconto
reconozco

yo no hago nada.

Rodolfo Álvarez nació en Junin, provincia de Buenos Aires, donde reside, en 1957.
Desde 1980 dirige y edita la revista "Maldoror".

Libros publicados:

Silueta por los bordes - 1982.
Pensamientos amputados - 1985. Reeditado en 1988.
Algunas palabras contra la pequeñez de muerte - 1991.
Paisaje primavera - 1991
Biógrafa/Distraigo - 1992.
Tres Retratos - 1993.
Ha colaborado en diferentes libros y publicaciones. En 1984 participó en el grupo plástico
juninense«Masarte» y en 1989 inicio una muestra itinerante de sus poemas en murales llamada
«Poemas para leer en la pared».
*************************************************************

Poesía actual de la India
Traducción y Selección:
Virginia Rodhas

La literatura de la India, se abre desde milenios, en un rico abanico que incluye la paz espiritual, metafísica, filosófica reflexiva, hasta la existencial de nuestros días.
La elocuencia que cada autor vierte en su poesía, va dibujando su destino, para adentrarse en los telones esenciales que sobreviven los tiempos y logran una visión con persistencia milenaria, que tiene como fondo una temática religiosa, más allá del espacio-tiempo.
Krishna Srinivas, Har Prasad Sharma y Mukund R. Dave, nos ofrecen una muestra poética de excepcional categoría.

Krishna Srinivas

Cielos

Una mañana de julio
Yo he nacido
De padres piadosos y puros:
Mundanamente crecí
Para amar a las nubes
Y a los más verdes árboles.

Esta vida sobre la tierra
Siendo mi último nacimiento,
Refugió ansiosamente
En mi mundo interior
A Krishnas, a Buddhas,
Cristos y Mahomas.

Y esta instrucción
Me proveyó de alas
Para alcanzar alturas
De filosofías
Y poesías.

Y permanecen en continentes
Y caminan por todos los mundos
En el Este y el Oeste
Y adquieren deleite
Para restaurar la Paz
A través de la Poesía
Y esculpir un Cielo
Para los hombres y las mujeres.

Krishna Srinivas nació en Madras, donde desde hace más de treinta años, edita y dirige World Poetry Society, con la participación de más de cien países y de la cual es fundador y presidente. Es candidato al Premio Nobel de Literartura.

Har Prasad Sharma

Paz mundial

Depon tu espada pues has peleado
bastante en guerras sobre esta tierra;
Mira, la vida humana es muy corta
vuelve al absoluto gozo.

Acoge a todos con una feliz sonrisa
con amor en el corazón y mente clara,
cuando tal es edificado tu estilo-vida
por siempre hallarás paz en la vida.

La maldad y el odio excitan la ira
destruyen totalmente la sabiduría humana,
el hombre no puede arrastra aliento pacífico,
abandona eso y al amor acoge.

Renuncia al orgullo y modo vengativo,
y no burles la caída de los otros,
ayúdales, ayúdales en su alegría
pues tú eres un hombre con alma humana.

Entonces el sol de la paz se elevará al cielo;
Rodeándolo terminará la oscuridad,
El mundo reirá con feliz suspiro,
y el reino del amor descenderá sobre la tierra.

Har Prasad Sharma, poeta, dibujante y traductor. Ha publicado en una gran cantidad de revistas de distintos paises y ha sido galardonado con importantes premios. Su poesía y dibujos, apuntan hacia la paz mundial. Vive en Nueva Delhi.

Mukund R. Dave
Auto-retrato

¿Cuántas noche me abarcó el terror
Cuántas millas he andado solo
Cuántas almas he buscado para estar a tono
Cuántos libros he leído, enseñado, fatigado
Cuántos cuadros he tocado y comentado
Cuánta gente he encontrado, amigable, confrotable
Cuántos sitios he anhelado pisar
Cuántas cartas he escrito y recibido
Cuántas no he sido capaz de contestar
Cuánta gente se ha comprometido conmigo en luchas estériles
Cuántas distancias cortas y largas he llamado y contestado?

¡Oh, muchas, muchas!
Aunque no tantas como las otras,
Yo sé,
he tenido...

Mukund R. Dave nació en Rajkot. Es profeor de ingles, poeta y traductor de varios dialectos hidues al ingles. Ha editado varios libros de poesias y es co-editor de las antologías SKYLARK, TANTRUM (poesía griega) y HOY.
*************************************************************

El Club de La Bota

En 3 de junio de 1961, fundó Neruda, con un grupo de amigos, El Club de la Bota. Esta cofradía se reunía en la ciudad de Valparaíso, Chile, y se eligió para las sesiones el más cómodo de los reservados del Bar Alemán, de esta ciudad, al que se llegaba luego de bajar una pequeña escalera de madera, cerca de la entrada, con ventana a la calle. Poseía una bella mesa de pino, redonda, donde los integrantes del Club se reunian en tertulia. En una de las paredes había una oleografía de un hombre, atado a un cepo, recibiendo del verdugo, tal vez en cumplimiento de un último deseo, un sorbo de cerveza, de una botella que este sujetaba sobre su boca abierta. Llegó Neruda, portando el símbolo de la cofradía; una gran bota de cerámica alemana, decorada con escudos heráldicos, monjes y caballeros, lucia también en su gran gollete, una inscripción en castellano: Beba cerveza Julia, Pablo la había comprado en México, donde le habían grabado el extemporáneo rótulo.
Sólo podía ser miembro del Club de la Bota y merecer el honor de ser llamado «Botarate» quien dibujara, con los ojos vendados, un chanchito. Neruda no hacía nada improvisadamente. Junto con la Bota había triado un cuaderno y su lapicera de tinta verde en el que se inscribió la primera acta de este club; «Hoy, un grupo de insensatos, reunidos pero no revueltos, decidieron fundar este Club sin más objetivo que el de beberse la Bota numerosas veces y con la fruición necesaria». Se le encargo a Camilo Mori, que dibujara la figura de la Bota en la página siguiente y se dio por inaugurada, de esta forma la navegación del nuevo Club. Algunas normas de este club eran por ejemplo, que nadie debía presumir de inteligente, estaba prohibido hacer alardes intelectuales o mostrarse culto en exceso. Nada de halagos, diplomacias ni sonrisas forzadas. Todo debía ser espontaneo, natural y, en lo posible, risueño. El que no tenía sentido del humor debía presentar su renuncia. También eliminados, estaban los temas políticos, religiosos y de enfermedades. Entre los personajes destacados de la literatura universal, que fueron miembros de este club se, encontraba el cubano Alejo Carpentier, El autor del Siglo de las Luces, fue incorporado al Club de la Bota el 17 de agosto de 1962. De Carpentier, reproducimos el dibujo a ciegas del chanchito, que lo hizo merecedor del titulo de «Botarate».

Claudio González Baeza

Datos bibliográficos: NERUDA EN
VALPARAISO
de Sara Vial - Ediciones
Universitarias de Valparaiso.
*************************************************************

Libros recibidos

La luz y alguna cosa - Carlos Barbarito - Ediciones Ultimo Reino - Buenos Aires 1998
Último libro de Carlos Barbarito, editado hacia abril de 1998. Dividido en tres partes; La luz y alguna cosa, Dispersos y Bosques del día y la noche.
Poesía descarnada, abierta, terrenal. No cabe ninguna duda que ayer, hoy y siempre, la poesía es como una semilla que germina sobre el asfalto y Barbarito es un sembrador ciudadano que va dejando caer semillas, que a pesar de las inclemencias del tiempo, florecen en esos oscuros surcos.
Como dice su prologuista; "...Carlos Barbarito nos demuestra que, inclusive en las épocas más adversas, puede brillar, como una rosa colérica, entre los escombros"

Sonetos cósmicos y líricos - Francisco Henríquez - Frente de Afirmacion Hispanista, A. C. - Miami 1999.

Conforman este libro Fuego, Fuego Cósmico, Estrellas, Estrellas-Ojos-Luz y Líricos.
Sonetos cosmicos, de este escritor de origen cubano, con prologo de Fredo Arias de la Canal, nos propone un recorrido por los recodos de su "alma". de la Canal dice: "La nueva era poética exige antologias que resalten los valores arquetipicos del poeta,(...) Sólo asi podemos escuchar la musica de las esferas de que hablaba Como una queja que la luz envía, con musica del himno más sonoro, que jamás ha cantado coro alguno»".
Mi secreto - Francesco Petraca (1304-74) - Frente de Afirmacion Hispanista, A. C. - Mexico 1998.
Libro editado originalmente en el año 1501 en Venecia. Reeditado magnificamente por el Frente de Afirmacion Hispanista A. C. Con prologo-psicoanalítico de Fredo Arias de la Canal. Descarnado dialogo entre el autor y San Agustin, en el que Petrarca va devanando "Su" secreto más conflictivo, el masoquismo. 155 páginas escritas con un estilo unico. Arias de la Canal cierra este libro con un estudio sobre El Masoquismo, a traves de la interpretación de la la pintura que ilustra la portada de la presente edición.
Revistas recibidas

La Luna Que Revista Literaria - N° 29 - 1999 Lomas del Mirador -
Buenos Aires - Argentina.
Dirigida por Ricardo Rubio.
Poesia, cuentos, comentarios y ensayos.

Norte Revista Hipano-Americana - Cuarta Época N° 409 - Mayo-Junio 1999.
Mexico.
Dirigida por Fredo Arias de la Canal.
El Mamifero Hipocrita XII. La Piedra.
Arquetipo de la petrificación. Segunda parte de este estudio. Incluye poetas de la
talla de Enrique Blanchard, Carmen Bruna, Daniel Chirom, Juana de
Irbabourou, Helcías Martán Góngora, etc.
************************************************************

La Bota Literaria
Buenos Aires - Septiembre 1999
año I nº I
Dirección
Claudio González Baeza

Colaboraciones:

Gustavo Carmona - Virginia Rhodas - Rolando Revagliatti -
Rodolfo Alvarez - Omar Felipe - Mauri Mukund R. Dave -
Har Prasad Sharma - Krishna Srinivas

Traducciones
Virginia Rhodas

La Bota Literaria es una publicación de
Ediciones Del Arbol
Dirección Postal
Blanco Encalada 4225 C1430BOO - Capital Federal
República Argentina
Email:
gbclaudio@infovia.com.ar

Hecho el depósito que marca la Ley. Se permite la reproducción de
las obras con la sola mención de la fuente.
*************************************************************