martes, 9 de diciembre de 2008

año I nº V - octubre 2000


La escritura como deseo



Los antiguos sostenían que era el producto de las invocaciones a las musas. Becquer creía encontrarla en la imagen de la mujer amada. Otros la ven como una forma de conocimiento. A mi se me hace que la escritura, como hecho literario, es el espacio de la concreción de un deseo, la plasmación en una hoja no solo de la aspiración por concretar un anhelo, sino el anhelo mismo hecho realidad a través de la literatura. Pienso en el encuentro de Dante y su amada Beatriz por los caminos del Purgatorio y el Paraíso, en Borges y el hallazgo del infinito, en Francisco Madariaga (nuestro autor homenajeado) concretando el postergado "Viaje al Paraguay con Oliverio".
Quizás por ello el conjunto de signos que forma toda escritura artística tenga algo de misterio y de insondable; y de allí que toda aproximación a ella parezca incompleta e insuficiente. Tal vez sea porque la escritura, al igual que todo hecho artístico, navegue siempre por aguas más profundas.




Juan Luis Giménez Victorica
San Miguel, Enero 2001.


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Paulina Vinderman

Buenos Aires - Argentina





La cita


a la memoria de Ana Calabrese



Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.


Íbamos a dejar que el río nos invada
........(todos tus amigos me hablaron más del río
.............que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.


Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
..........(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.




Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.


Un poema condenado a una caja inasible.


de: Bulgaria



Llovió todo el verano


y la vigilia olía a huerto en plena multitud.


Ella sólo se miraba en las viejas películas,
enterraba palabras como huesos de perro
en lugar de escribir (en lugar de vivir.)


No había señales en las cosas,
las ficciones eran eso: ficciones revueltas
en el polvo del mundo.
Un viaje sonámbulo hacia una cita de Barthes.

Por todas partes colgaban trapos húmedos
y el café se aguaba como el cielo.
"¿Quién estará viviendo en la casa de al lado?
Un perro ladra, tiene la cabeza vendada
igual que Apollinaire,
ese rock suena como el mismo infierno
o como un paraíso que no expulsa la furia para existir."


Todo el verano ella se refugiaba en su propia ausencia
como si fuera la casa de campo del lugar
............................(como si fuera el lugar)
La contracción confusa de una épica borrada
......................................................por la lluvia.
Un erotismo callado definía la vida en la conspiración de
..........................................................................la oscuridad,
como otra oscuridad
.....................................(muy cercana).

a María del Carmen Colombo
de: Bulgaria




Hombre sentado en el tejado

Un hombre está sentado en el techo
de se casa.
El mundo gira en remolinos calientes
bajo la punta de su pie.
Nada se inunda.
El párroco no golpea las campanas.
Y el hombre no sabe
porqué permanece en el tejado,
porqué juega con sus dedos como
cuando era bebé,
porqué sus ojos se han vaciado
y reflejan en sepia algún documental
de guerra
rápido y brillante como la destrucción.


(Blanco rojo blanco era su barrilete,
muy negro el pelo de su primer mujer.)

Ya no hay color. Nunca hay color en las
cumbres ni en las hondonadas.
Ve llegar la noche tan clara
como el día y arquea su cerebro
para entender cómo sabe que es noche
si no hay oscuridad.


(Azul gastado era la blusa de su madre
que jamás sonreía por que sí.)
Todo se puebla de animalitos grises,
balas silenciosas que le apuntan.
Su mujer hace señas con el pan en la mano.
Se lo ve bien -dice primer vecina.
Parece un niño -dice la mujer del pan-
(el hombre sonríe desde arriba y golpea
sus talones).
Finalmente le dieron.

de: Rojo Junio

Lo demás es literatura


Escribo para que no se amontone
inútilmente el día
como el polvo debajo de la cama.
Escribo con el pulso firme sirviendo café
a un amigo que se irá
cuando se enciendan las luces.
Escribo desde la hoja a punto de caer
y desde el árbol que crece en las orillas.


Escribo como escriben en mi corazón
un golpe de calle de Sudáfrica
-el rojo de la sangre
y la pintura floja de las paredesy
una flor que navega en un zapato
aguas abajo
en la frontera de los ríos sucios de Vietnam.

Escribo y me escriben de un hombre
que clava con chinches una foto
mientras llueve sobre su colcha y se
destiñen las historias de su pueblo
-y brotan las pasa
y el recuerdo de un abuelo
ojos color ceniza bajo la misma lluvia-

Escribo y me escriben
mientras el día dormita al sol
seguro de su presa como un león adulto
y sopla un viento e color canela
que salpica de oro las ventanas
-el aire captura voces
en la fuente reseca-
de:Rojo Junio


II


Las lunas van a doler más que nunca
cada regreso a casa en un ómnibus desierto
que irá por la ciudad más lúcido que yo
(sabe donde va, siempre lo sabe y la ciudad
no le recuerda otras)

Escribo mi nombre en el vidrio mojado,
lo escribo y no importa fracasar si dejo marcas.

En una esquina pintada de violeta
la luz me dará un hombre que parece de lata.
Es casi una señal en el viento preciso,
la música para escribir al día siguiente.


de: Bulgaria

Paulina Vinderman, nació en Buenos Aires en 1944.

Obra publicada:

Los espejos y los puentes - Edit. Buenos Aires Sur, 1978 - La otra ciudad - Botella al Mar, 1980 -La mirada de los héroes - Botella al Mar, 1982 - La Balada de Cordelia - Fundación Arg. para la Poesía, 1984 - Rojo junio - LAR (Literatura Americana reunida), 1988 - Escalera de incendio - Último Reino, 1994 - Bulgaria - Libros de Alejandría, 1998.
Entre otros, obtuvo la Faja de Honor de la SADE (1988), el Tercer Premio de la Municipalidad de Buenos Aires (bienio 1988-89) y el Premio Nacional Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación, 1993-96 por su libro Escalera de incendio.
Su obra ha sido incluída en diversas antologías y traducida a varios idiomas. En 1992 fue invitada al Primer Encuentro de poetas hispanoamericanos en la ciudad de Bogotá y en 1993 participó del Tercer Festival Internacional de Poesía de Medellín.


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El tren casi fluvial


por Francisco Madariaga


En la primavera del año mil novecientos veintisiete, contando sólo quince días de vida, viajaba yo por el norte de la Mesopotamia Argentina, en un tren antiguo, marrón, casi fluvial, del que descendí después de treinta y dos horas de viaje, entre las arenas de una estación de vaquerías y
puñales, de troperos y criaturales hambrientos vendedores de naranjas y de tortas de harina de maíz amarillo o de almidón de mandioca; de caudillos políticos y sus gentes, con ponchos y pañuelos de cuello llameantes: celestes los liberales, de valiente pero sereno trato, muy cantores de su viejo y épico partido, envueltos en sus delicados ponchillos celestes; colorados los autonomistas, de aspecto un tanto endemoniado, fantástico y bravío, venidos desde lo hondo de los esteros; verdes los radicales, en actitud de defensa del voto libre y de reconciliación entre el gauchillaje de hijos y de nietos de los que fueron lanceados entre sí en anteriores y terribles contiendas políticas correntinas.
Se paseaban solos estos paisanos por el costado de los trenes parados en las estaciones, o acompañaban a sus legítimos Jefes Naturales en la violenta y mágica Tradición... Jefes moderadores de los rápidos instintos bélicos de sus acompañantes, los pobladores de esos antiguos pagos perdidos. Esos terribles y a la vez delicados Jefes Criollos, cuyas imágenes han quedado para siempre grabadas en la conciencia de mi sangre, conteniendo o dejando proferir un yurú peté o una sapukai (palmeteo de boca, o alarido, para guerra, fiesta o rodeo) a alguno de sus hombres, un poco bandeado por la caña y desbandado en medio de este peligroso señorío de caudillos, domadores, troperos, cuatreros y mariscadores-cazadores de las aguas con el rictus de
los ojos, de la boca y del corazón igual al de sus antepasados gauchos guerreros de las famosas caballerías correntinas del pasado siglo en nuestras guerras civiles.
Descendí del tren arrullado por el tintineo de las espuelas sangrantes y mojadas, por el rocío de un largo viaje de algún habitante gaucho -¿Teolindo Frutos?- de esa región sepultada entre los palmerales y las aguas de líquido celeste y amarillo... De esas tierras con habitantes de llanurales (incluidos los de las antiguas guerras civiles) cuyas ánimas perviven, hurañas y brillantes. Todos, vivos y muertos, cabalgando, llenos de lagunas de oro y sangre depositados en su corazón y en la conciencia de su memoria, siempre fulgurante, sangral y móvilmente.
Después de todo esto sobrevino para mi una larga ausencia cosmopolita, para, posteriormente, sentir de nuevo el llamado del relincho del caballo del subtrópico acuático del País Correntino, y volver a entregarme, condenado, a la eclosión de mi "delito natal", reo de muerte de ese amor, que he tratado de ir expulsando de mí en forma sangral, endemoniado por la herramienta de la imagen moderna, en el esteral vivo de todos los colores, alimentado por las hadas del palmeral que, hasta ahora, me tienen reservado un potrillo parejero de oro sanguíneo, para que pueda recorrer siempre un poquito por el Ras de la Naturaleza correntina.
Fue inútil por lo tanto que a la edad de catorce años me llevaran a estudiar a Buenos Aires. Era ya muy tarde, porque siempre he vuelto y volveré a esa República Natural y Joyante, para recorrerla: en trenes, en balsas, en vapores, en carretas, en canoas, en burritos, en caballos, y si fuera necesario hasta montado en arañitas. Todos ellos transportes a tracción de sangre de oro fino y encantado en el sueño natal-universal del Cosmos Correntino.
Pago Largo, Caá Guazú, Laguna Brava, Vences Rincón, y otras... Batallas ganadas y perdidas en la defensa de una personalidad y de una autonomía irreductibles.
A veces veo en los sueños, desde un verde ventanal, un chasqui de guerra celeste y otro colorado, que se cruzan al pie del viento: ¡eso es Corrientes!


de: Las jaulas del sol 1960: Llegada de un jaguar a la tranquera y otros poemas 1980



La boca del mundo

Las cosas tiene un mulato carnero que las araña
........y las transforma.

Tienen un santo salido de un pantano que nos ahorca
........en los amaneceres de la sed.

de: Las jaulas del sol 1960




Los nadadores del abrigo

Por las aguas del sueño se llega a unos lanchones
.......cargados de penas y otros espectáculos. Es un río
.......dorado oscuro y caliente. Los colores del pantano
.......nos ahogan y nos hundimos boca abajo.


¡Reposo doliente y pesado! Este es un pantano
.........de un solo peso, de un solo barro, de un solo
.........abrigo lento para nosotros y nuestros
.........visitantes.
de: Las jaulas del sol 1960


El viaje del lobo

Un lobo transporta un pedazo de amor muerto,
lleva en uno de sus ojos acostada también a
.........la amada.
¿Será porque cuando es tarde ella se pudre
.........también en lo extáctico?
¿o porque el viaje es tiernamente bello en los
.........ojos del lobo?
Ah, lobo, sentado como un señor de ojos de fuego
.........en la berlina,
corrompe con tus pupilas la espalda jorobada del
.........postillón que babea.
Una bella santa y bárbara en la colina despide a
.........una idea,
con los caballos del recuerdo arranca hacia la
.........perfección de la tierra,
las ruedas giran dirigidas por la caridad de estos
.........seres de infierno.
Postillón, oh hermano de su casa, ah perro que
.........boquea la peste del desamor entre sollozos.
Ah lobo de pecho raso, dirígelos con la ternura
.........de tus dientes.
La criatura ha combatido todo el año con sus
.........vestidos que se pudren.



de: El pequeño patíbulo 1954

Los correos natales


Especialmente sacado de la arena, de la arena con agua, ¿odias las tumbas peligrosas?

olor sagrado de los niños perdidos en las lagunas de noviembre, el agua es el deseo inmortal, el bestio puro nace de los manantiales que sorprenden.

Nadie puede decir nada contra las siestas de la tierra, no tengáis miedo a los pequeños monarcas de la siesta: los niños ignorados por mi madre boquiabierta en el Templo del Fuego.

Oh víctima de la casa roja tragando todo el sol, no has sabido defenderme de los viejos correos natales, los pequeños de ojos azufre y agua sangrante golpeando su unidad en mi pecho.

Los correos natales 2

Comprensión en el coraje del país.
País, oh visita de la muerte, en el aire rodando con un alcor celeste del amor.
Nadie pregunte nada y los mandingas del paisaje preguntan por tus ojos.
Coraje y dolor por tus mujeres que germinan en la aurora más roja.
La tierra es un torbellino de la carne, una invasión del hervidero del corazón.
¿Tomar sol con los animales sería la ley de las mañanas?

de: El movimiento poesía Buenos Aires - Ed. Fraterna 1979


Versos que recordé de dos poemas que escribí en sueños


1

En el fuego bajo la luna
he quedado en el último silbido de sus sueños...


2

La mano-océano regresaba del infinito...


de: Criollo del universo 1998



La mejor brutalidad

Abran las puertas para que entren los inviernos
que tiene los mejores caballos del corazón
del bosque,
y han comerciado con ardilla
y con el cancionero popular-natural de las hojas.
¡Oh, imaginería de los frutos con sexo de infinitud!
Intercambios amarillos,
enlazados con lazos de sangre y transparencia,
en actos de la mejor brutalidad:
la bendición del agua que pasa bajando de las
....estrellas
y es una orden para arrodillarnos y cantar por un
....camino,
por unas rosas del azul de unos ojos,
por la perdición secreta de unos cabellos,
y un relámpago indígena ardiendo en algún sexo.


a Graciela Aráoz y Victor Redondo

de: País garza real 1997



¿Qué siento frente a la poesía?



¿Qué puedo sentir después de haber llevado a cabo algo así como "apuntes", que sufren, o no, modificaciones. He tenido como escritorios viejos trenes casi fluviales, fondas de pueblecitos olvidados, vapores fluviales o marítimos, bares, tranvías verde-amarillos, y, a veces, un escritorio en medio de un sueño?......
La respuesta definitiva estará en poder del viento.



Buenos Aires 31 de agosto de 1998

En el mismo circuito formado por Edgar Bayley, Gustavo Aguirre y Rodolfo Alonso entre otros, la
figura de Francisco Madariaga es una de las más representativas de su época. Dueño de una notable sensibilidad y de un lenguaje refinado y propio, logró combinar tonos y giros que hacen su poesía inconfundible.
Nacido el 9 de septiembre de 1927 en la Estancia Caimán, en la provincia de Corrientes, logra tomarle el pulso a un paisaje exterior (el río, el campo, la vida, de la gente que lo puebla) al cual conoce muy bien y al que logra describir con pinceladas suaves, precisas y delicadas. Esto lo lleva a delinear, como por juego de espejos, ese otro paisaje, el propio, el interior, el suyo.
No adhirió a ningún movimiento o escuela literaria en forma dogmática, aunque sí se sintió influido marcadamente por el surrealismo desde su juventud y por lo que le marcara la voz poética desde su interior. Tal vez por lo que hasta aquí se ha enumerado, no solo encontremos en cada uno de sus textos y sus libros un manojo fresco de poesía, sino a un hombre que palpita.
Parte de su obra fue traducida a diferentes idiomas, como el alemán, sueco, ingles, portugués e italiano y bajo el título de El tren casi fluvial, ha sido reunida toda su producción poética, donde confluyen líneas diversas, la gauchesca y surrealista, el barroco americano y las constelaciones de Oliverio Girondo.
Francisco Madariaga falleció el día 24 de septiembre de 2000. Su legado poético ha quedado plasmado en una veintena de libros que fueron editados desde 1954 y, hasta 1999.

Juan Luis Giménez Victorica
Claudio González Baeza

Obra editada


El pequeño patíbulo - Ed. Letra y Línea, Buenos Aires 1954. Las jaulas del sol - Ed. A partir de cero, Buenos Aires 1959. El delito natal - Ed. Sudamericana, Buenos Aires 1963. Los terrores de la suerte - Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, Rosario 1967. El asaltante veraniego - Ed. Del Mediodía, Buenos Aires 1968. Tembladerales de oro - Ed. Interlínea, Buenos Aires 1973. El Búho Encantado, Rosario 1973. Aguatrino - Ed. Del Poeta, Buenos Aires 1976. Llegada de un jaguar a la tranquera - Ed. Botella al Mar, Buenos Aires1980. La balsa mariposa (Primera obra reunida) - Municipalidad de Corrientes, Corrientes 1982. Poemas (Autoselección) - Ed. Fundarte, Caracas 1983. Una acuarela móvil - Ed. El Imaginero, Buenos Aires 1985. Resplandor de mis bárbaras - Tierra Firme, Buenos Aires 1985. El tren casi fluvial (Segunda obra reunida) - Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 1988. Antología poética - Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires 96. País garza real - Ed. Argonauta, Buenos Aires 1997. Aroma de apariciones - Ed. Último Reino, Buenos Aires 1998. En la tierra de nadie (Relatos) - Ed. del Dock, Buenos Aires 1998. Criollo del universo - Ed. Argonauta, Buenos Aires 1998. Sólo contra Dios no hay veneno (Relatos) - Ed. Último Reino, Buenos Aires 1999.

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La bolsa II
(o final para un cuento ya contado)

Narrar un hecho, conclusión de una ocurrencia relatada por otro (escritor, para colmo) no es tarea sencilla. Uno corre el riesgo de desvirtuar la historia. De todos modos, el intento vale la pena; hay ocasiones en que resulta oportuno cerrar un acontecimiento que sobrepasa las pretensiones originales del autor.
Raúl Acosta residía en Suecia desde el principio del Gran Exodo; fue unos de los primeros en llegar y, por ende, en establecerse. Lo acompañaron su mujer y dos hijos pequeños. Durante el plazo que duró la extranjería, la mayor frustración de Raúl fue la negativa de su madre a visitarlos; no porque no los quisiera (conozco a esa familia desde nuestra niñez entrerriana), sino por el temor de la señora a los aviones.
Una sola vez intentó superarlo, aunque mi amigo lo supo demasiado tarde. Si mal no recuerdo, Raúl y su gente fueron los únicos de nuestro grupo que no gozaron nunca de esa visita tan querida, tan necesaria en el afuera.
Adaptados a la nostalgia y una vez eludidos los baches económicos de los primeros años, Raúl se largó a escribir. No lo hacía mal; publicó un par de cuentos en ediciones universitarias, otros en suplementos literarios de algún periódico. La suerte de sus textos fue diversa mas no llegaron a captar la atención de la crítica especializada. Acosta no supo, no quiso o no pudo vincularse al medio intelectual; tampoco publicó un libro.
Pese a ello, hubo un cuento que los editores le requirieron en toda ocasión que se presentara. No tengo presente el título, sí el tema; contaba un acontecimiento en la vida de una pareja distanciada de su país: la tan esperada presencia de la madre. En dicho cuento - escrito en estilo espontáneo, aunque no torpe - la madre de ficción llega cargada de noticias fúnebres. Acosta lo sugiere como si la buena señora fuese sacando desechos desde el fondo de una acusadora bolsa.
El Gran Exodo no había sido elegido; sin embargo, debía vivirse. Cada uno lo inventábamos según la historia de cada cual, a nuestro deleite y sensibilidad. Compartíamos un denominador común: éramos víctimas. La tristeza, la melancolía eran nuestro patrimonio. Raúl, entonces, inventa un protagonista que lo visitará portando una supuesta alforja repleta de exterminio. Muertes de allá que su idealización - o su pesadilla - irá mostrando "... desde el fondo de una bolsa sin fondo", según acredita la narración en alguna parte. El imaginado tránsito del personaje le sirve a Raúl para poner de relieve alguno de los conflictos del destierro y los problemas de relación con los ausentes. " Tené en cuenta - me decía - que este relato nace gracias a mamá; mi vehemencia por verla era tan urgente que... bueno ... ese día, en vez de fatigarme con su fobia, escribí el cuento; algo así como un conjuro contra mi bronca ".
La patraña gustó. Fue tema de chisme y comentario en diversas reuniones literarias en la comunidad. Para Raúl - obsesivo - el texto poseía un tropiezo: lo sentía demasiado intelectual; decía que requería interpretación (en lo cual jamás estuve de acuerdo); que debía ser leído muchas veces, que el significado, el significante y todas esas tonterías propias de "Clarín Espectáculo". A pesar de sus cuestionamientos, cuando se lo requirieron para un semanario italiano, me comentó que no iba a modificarlo. Confieso que me desconcertó; lo comprendí cuando me explicó que su madre - una mujer ingenua hasta la exasperación, provinciana, de exigua lectura - lo había descifrado cabalmente. Aún recuerdo la carta de la señora (cartas... cartas...). Era verdad; en sus comentarios sintetizaba con agudeza la suspicacia del relato. Si mi memoria no falla, decía algo así como: "... tus hermanos no lo entendieron, son unos ignorantes, ¿ verdad, hijo? Lo que vos decís es una metáfora; elegiste una madre para darle mayor efecto, ¿ no es así? "
Era así; literalmente era así, aunque fuese un símbolo y no una metáfora. El cuento se mantuvo sin enmiendas.
Pasó el tiempo y la frecuencia de nuestros encuentros se hizo más fugaz.
A veces nos reuníamos para discutir sobre asuntos familiares, políticos o laborales, pero nuestras ocupaciones cotidianas nos fueron alejando. Su mamá, como la mía, había fallecido de pura vejez el pasado año.
Hace un par de semanas me invitó a su casa; regresaba de un viaje al paisíto y traía unas cartas para mí. Fue entonces cuando me contó el verdadero final de aquella narración alucinada.
Dijo que se hallaba en el departamento de Clara - la hermana mayor - y, comentando un reportaje a Borges,
Raúl hizo una broma sobre la sagacidad de su madre con relación a ese cuento, a la vez que recalcó esa carencia en los hermanos. Clara lo miró por sobre la prenda que estaba tejiendo y, sin dolor pero con sorpresa, le replicó: " Es cierto... mamá lo entendió muy bien ".
Y reforzando el sarcasmo concluyó: "... tanto es así que, al término de su lectura, llamó a la Aerolínea y canceló el boleto ".


Ernesto A. Bavio
San Carlos de Bariloche - Argentina

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Daniel Gutiérrez Pedreiro

La Paz, Baja California Sur - México



Calafia

Soy el hijo de las aguas,
el ancestral.
He llegado de otros tiempos.
Pertenezco al sol.
Soy hijo del siempre.


En aguas cósmicas bebí mi aliento.
Mi palabra pertenece al universo.

Soy el ángel.
He construido la luz
en la pupila de los pájaros.
Soy el eterno.
Brillo en el vacío como un diamante.


Escucha correr mi sangre
como un leopardo en la luz horizontal.

Mira cómo corren los pájaros por mis ojos.
Escucha cómo de mi vientre abierto
surgen cascadas de estrellas y mariposas.


Soy el árbol petrificado sobre la cadena del hielo:
el eterno, el siempre:
el hijo del sol y los relojes celestes.



de: Antología de la poesía cósmica de Daniel G. Pedreiro 1999


Amada, canta mi silencio


Entre las piernas del espejo
mi pájaro cabeza roja vomita el fuego:
un solo acordeón de peces lácteos,
una alargada serpiente de espuma,
un largo río de peces blancos con aroma tierno.
Mi cuerpo busca en el tiempo
la fragancia húmeda de tu cuerpo,
mi pájaro canta nocturnos volcanes de semen
deprecando la flor húmeda de tu sexo.

Amada, el tiempo es un largo ferrocarril de miedo.
Recorren mis dedos los ojos del espejo
y sólo encuentran silencio,
un silencio filoso, como un cuchillo,
un silencio de pájaro perdido
un silencio frío
como el abrazo del fuego sobre la pestaña del eco.


Entre mis dedos húmedos
corre una guitarra de semen
reclamando la canción de tu cuerpo.
Amada, el tiempo crece como una serpiente azul
entre los dedos del miedo.
Mi silencio dibuja largas barcas de sal
sobre la espalda del fuego.

Tiempo y vacío crecen sus hormigas carniceras
sobre banquetas del yeso,
en la sal crece el agua de un segundo,
y el segundo es un vacío entre las piernas del hierro.


Amor, los peces del sexo
agonizan entre mis dedos silencios.



Ángel de silencio

Las manos vacías,
abiertas como pájaros desnudos
al vuelo infinito de la sangre.
Las manos,
plenas como dos lunas
sencillas como dos mujeres silvestres
en cuya desnudez crece la luz.


Las manos,
veinte serpientes de hielo
en la desnuda espalda del fuego,
sencilla voz del ángel de silencio
que asoma a la ventana del cosmos
buscando la luz de otro cuerpo.

Manos que son de fuego
y son de hielo.
Dedos que son cometas en escape,
dedos que son silencio y canto,
eco de la luz en el vacío cuerpo.


A través de los ojos del tiempo
vuela un pájaro en fuego envuelto
crece la sal del eco
nacen espinas en las pupilas del viento,
crece la sanguínea sal del espejo.
Un ángel, desnuda flor de fuego,
asterisco del miedo,
mariposa en llamas del eco:
curriculum de mi propio cuerpo muere en silencio.

Piedras en lamento
(La voz de los amantes)


Todo se detuvo.
Sobre el muro insondable de la sangre,
todo se hizo eco:
la sal multiplicó su planeta en los espejos,
la nada sobre la piel clavó su barca,
la nada hizo del abismo un cuerpo,
el cuerpo se perdió en la voz del aire.

Se han quedado nuestros huesos
polvados y silenciosos en el agua,
solo en sí perdidos,
piedras en lamento y eco,
pájaros del alba en ciega fuga,
ángeles corridos del Infierno.


Perdimos hasta la sombra del humo.

No queda en el sudor sino un espejo
y un ángel que llorando mata al Eco.


de: Piedras en lamento 1995

Daniel Gutiérrez Pedreiro, poeta, narrador, crítico literario, dibujante, fotógrafo, pintor y traductor. Capturista y corrector del Frente de Afirmación Hispanista A.C.


Obra publicada

Ángel de una sola noche - UABCS, La Paz Baja California Sur 1993. Danza de los lagartos - Cronopios, México D.F. 1994. Piedras en lamento - Cronopios/FAH, México 1995. Ícaro triste - FAH, México 1995. Sombra bajo la piel - FAH, México 1995. Canto sediento - El Taburete, Logroño, España 1996. Antología de la poesía Cósmica - FAH 1999. En la agonía del milenio, una tormenta de letras un ciclo de lectura y más - Y la nave va... Café Bistro/Equipo Mensajero, México 1999.


Su poesía y artículos han sido publicados en diversos medios de México y el mundo,
incluyendo una gran variedad de antologías.

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La Intuición


Vivimos haciendo repetidas veces un mismo recorrido, que nos da estimación de nosotros mismos, sentido de orientación, seguridad de sentir compañía y de sentirnos útiles: la atención a los hijos, el beso de despedida a la esposa, el momento del café y de la prensa, etc. Nadie vive a la deriva, sino con unas repeticiones que son hábitos, necesidades, defensa de autocontrol, no pensamientos. Son la misma materia prima de la intuición, presentimos si flaquea algo de nuestra seguridad en el entorno habitual, presentimos que algo no sale como debía de salir o, por el contrario, sale mejor que lo esperado.
La imaginación juega un papel muy importante. Imaginamos sobre o ante el estado de nuestra seguridad, nos conducimos con múltiples ideas para resolver una estabilidad y si existen dificultades, al menos crearnos unas ideas obsesivas o puramente ficticias, por de pronto, para defendernos, como una compuerta de escape mientras no llegue la posible solución. La imaginación es siempre la libertad, la capacidad infinita de idealizar para "descubrir" o resolver la adecuada objetividad intelectual. Antes que la inteligencia está la imaginación; y antes que la imaginación, la intuición, el estado de repeticiones o hábitos de seguridad, la memoria primigenia.
Por ejemplo: si vamos de nuestra vivienda a la panadería, ese recorrido es un habito, un pilar de la intuición; si idealizamos sobre el hecho de comprar pan y de sus utilidades en la comida, imaginamos; si ya lo utilizamos en relación a conocimientos de salud, pensamos. Como habito, no es imaginación ni pensamiento. Como imaginación, lo ha sido antes un habito. Como pensamiento,
antes tienen que existir las posibilidades que nos dejan pensar. Un camino no es un recorrido; pues, las huellas de un recorrido son diferentes a las huellas de otro recorrido. Un camino es un andar que nos da seguridad, que lo hemos hecho con diferentes recorridos.

José Repiso Moyano
Málaga - España

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La décima musa


Safo, pintura de Pompeya


En las lenguas griega y latina de la antiguedad, ramas del indoeuropeo, se puede notar la combinación de pies rítmicos compuestos de sílabas largas y breves llamada cuantidad silábica, la
cual proporciona cadencia tanto al verso como a la prosa. Las lenguas modernas derivadas de aquéllas, prácticamente, perdieron esa prerrogativa rítmica en el transcurso de su evolución; entre otros idiomas modernos, el español creó la rima correspondiente, con el fin de remediar la insuficiencia con relación a la métrica cuantitativa antigua; la rima se arraigó como una segunda naturaleza en el verso, aunque la considero, lógicamente, un efugio n las lenguas griega y latina de la antigüedel verso.
La poesía clásica griega fue exaltada con la magistral contribución de una insigne poetisa nombrada Safo (610- 560 a. C.), quien campó por su genio literario en la isla de Lesbos, hoy Mitilene, que era un centro cultural cuando ella estaba en el apogeo de su creación. Nació en la ciudad de Eresós de la isla de Lesbos, vivió en su capital, Mitilene, presuntamente casada con Cércilas de Andros con quien tuvo una hija llamada Cleide. Safo tenía tres hermanos. La afición de Safo a los vestidos, joyas y perfumes nos revela que pertenecía a una familia aristocrática y pudiente.
Fue contemporánea del poeta Alceo que la cita en su obra, la tradición afirma que fueron amantes; y de nuevo la dadivosa tradición nos ha obsequiado, esta vez un bulo, con la reseña de la decepción de Safo ante el amor no correspondido que sentía por el joven botero Faón, lo cual la impulsó a arrojarse a la muerte desde lo alto de la peña Léucade. Probablemente en la ciudad de Mitilene, capital de Lesbos, Safo impartía sus conocimientos a jóvenes discípulas a quienes solía dedicar apasionados poemas; además, cada vez que alguna de ellas decidía abandonar la isla para casarse, Safo le componía un epitalamio que interpretaban las demás en el coro para festejar la ocasión; en los epitalamios «se percibe una graciosa sátira llena de ternura a la vez». Creó el verso sáfico - derivado de su nombre- compuesto de once sílabas distribuidas en cinco pies métricos que, generalmente, son troqueos el primero y los dos últimos, espondeo el segundo, y dáctilo el tercero; agregando al final de tres versos endecasílabos un verso adónico que consta de dos pies métricos, un dáctilo y un espondeo, instituyó la estrofa sáfica que es la estructura de sus
odas.
Compuso nueve libros de odas, elegías, himnos y numerosos epitalamios, pero solamente quedan algunos fragmentos de su obra, a excepción de una oda en la que invoca a Afrodita, cuya ayuda implora para una empresa amorosa, que llegó íntegra a la posteridad. Su estilo se tiene por «bellísimo, en que la simplicidad se aúna a una musicalidad suma» y presumo que dotado de un formidable arrebato lírico, también se puede notar su «hábil utilización de elementos dialectales»; asimismo, ella componía la música de los poemas y dominaba la técnica de la danza.
Como parte integrante de la nueva ola de líricos griegos, Safo dejó atrás la poesía anterior dedicada a los dioses y las musas, para desarrollar una poesía de tipo personal; ella fue de las primeras, entre los liróforos de su época, que comenzó a escribir en primera persona, dando paso a lo que conocemos en nuestra literatura como lírica.
El tono apasionado en la frecuente alusión que hace Safo de sus amigas en su obra literaria, dio pábulo a la opinión de que era homosexual, debido a esto, la conducta homoerótica femenina pasó a conocerse como amor lesbiano, derivado de Lesbos; en la sociedad de su época el lesbianismo, aparentemente, no era perseguido como lo ha sido en tiempos más recientes. El poeta griego Anacreonte, escribiendo una generación después, dijo que el nombre de la isla de Lesbos connotaba homosexualidad femenina; y así, el criterio cerrado del escolasticismo utilizó ese argumento con el fin de menoscabar la obra de Safo que, unido al decurso de los años y los desastres naturales, contribuyó a la pérdida de gran parte de su creación.
La fama de Safo en vida era tal que se acuñaron monedas con su efigie en la isla de Lesbos. En la ocasión en que por razones políticas estuvo asilada en Sicilia, donde era considerada una excelsa poetisa, los residentes de la capital, Siracusa, se sintieron tan honrados con su visita que le erigieron una estatua.
Alrededor de dos siglos después de la muerte de Safo, el filósofo griego Platón se refirió a ella como la décima musa.
El verso sáfico en nuestra lengua consta de once sílabas también, cuyos acentos métricos caen en la cuarta y la octava, además del acento obligado en la penúltima sílaba métrica; se asemeja más al sáfico clásico si la primera sílaba es larga; el adónico español consta de cinco sílabas, siendo, generalmente, la primera y la cuarta largas y breves las otras, y sirve para el mismo propósito que el antiguo.
La poesía castellana -igual que otras lenguas que utilizan la rima- ha imitado la creación estrófica de Safo con frecuencia. El tema que estoy tratando me inspiró una estrofa sáfica que sirve de ejemplo: Safo, camena del idioma culto, / cuando defines la pasión en verso, / ¡cómo dimana de tu ritmo suave / grávido numen! La cadencia de los versos del ejemplo anterior logra una estrofa agradable al oído sin usar la rima. Las sílabas entre la cuarta y la octava del endecasílabo deben ser átonas, de no ser así, obviamente pierde su condición de sáfico. Los versos tienen el mismo número de sílabas gramaticales y métricas, por ello es evidente que no requieran de las licencias poéticas que, cuando sean necesarias al contexto del verso, deben usarse con propiedad.
Así, el talento de esta poetisa de la antigüedad regaló a la posteridad la excelencia de su verso. ¡Salve Safo!

César Alónimo
Miami, Octubre 2000




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Desnuda Materia


La poesía de Carlos Barbarito se revelo nuevamente, esta Desnuda Materia se materializó y como tal salió a escena. El lugar del encuentro, de amigos y poetas, fue el Beckett, una tarde-noche, lluviosa y húmeda, como algunas poesías de este libro, el 3 de octubre de 2000.
Barbarito se refirió, en principio, a la definición de la poesía y en su análisis nos revela que: Un poema autentico es como una catedral gótica: siempre aparece, ante nuestros ojos, como una obra en construcción. Es que la obra humana, parece decir, no tiene final, siempre está en camino. Work in progress, dicen los ingleses.
Al referirse al dibujo, que hay en el centro del libro, Carlos nos comenta que ... la obra es de un joven dibujante, Diego Martínez que se propuso representar mi mundo poético. Se ve una casa bajo la lluvia sobre un mundo que no para de girar. La invitación a esta presentación, estuvo a cargo del artista plástico Daniel Roldán y en ella también se revela una nube que deja caer unas gotas de lluvia. Ante esto el poeta dice... dan en el blanco, ya que la lluvia está presente en varios de los textos publicados en este libro.
Para la portada, el autor eligió una obra de la fotógrafa mexicana Andrea Miranda, y sobre esta obra nos dice: la fotografía me dio el titulo del libro "Desnuda Materia", Andrea retrata cada día el México profundo, sus personas y sus cosas... carne sometida a alambres, materia desnuda y sufriente.
Barbarito hace, también, mención al hecho de la edición de este pequeño libro. Cuando Claudio me llamó por teléfono para decirme que iba a publicar un libro con ineditos míos, al principio creí que era una broma. Es que tantos años de oscuridad y angustia hacen olvidar que alguna vez tuvimos un espíritu que nos hacia hacer cosas como estas, viajar centenares de kilómetros para leer un poema ante una docena de personas, pasar horas frente a un mimeógrafo para imprimir un boletín con frecuencia borroso. Claudio me hizo recodar. Por eso y por tanto mi agradecimiento.

Carlos Barbarito, autor de Desnuda Materia y el Director de Ediciones Del Árbol, Claudio González Baeza

La poeta Laura Yasan nos habló de la obra en cuestión. Desnuda Materia habla de esa larga noche, escribe la luz de los ojos de esos perros, habla de esa lengua imprecisa, un idioma frágil, una palabra a medio camino entre la nada y el polvo.
Desnuda Materia es una cuña o un ancla, lo necesario para que la voz de Barbarito pueda aferrarse y desde allí explorar el pasado y preguntarse para el futuro. En Desnuda Materia, la lluvia y el agua se repiten en diferentes simbologías, el cuerpo, materia cruda como dice el autor, funciona como cauces a veces y en general como el mayor damnificado...
Otra invitada en este panel fue la escritora Irma Verolín, quien hace un extenso análisis de este libro y comienza diciéndonos: La poesía de Carlos Barbarito siempre produce un leve vértigo. Al principio el merodeo es sutil. Luego, inevitablemente, la sensación de haber tocado un limite decisivo nos hace replegarnos una y otra vez en el sentido de todo eso que se va volviendo más y más inasible, al tiempo que deslumbra y perturba. Y termina este análisis afirmando que: La desnudez en una tradición simbólica representa la pureza, pero no en sentido de moralidad, sino de percepción del mundo, esta mirada inocente, es decir descontaminada de disfraces y posturas, de culturas aprendidas, es la que permite trascender la cobertura, la cáscara, la superficialidad, para despertar a la comprensión de eso que se oculta ente una mirada convencional, para descubrir la interioridad del mundo.
La lectura de poemas de este libro, estuvo a cargo de la gente de La General Teatro y la música que abrió la presentación fue una obra compuesta para la ocasión por Claudio Caldini.
Como lo exprese en ese día, deseo recalcarlo hoy; algunos pueden pensar que es una locura publicar poesía en esta época, es más, las grandes editoriales no leen originales porque, alegan, la poesía no vende. Siempre he arrastrado una duda y he oído decir, en muchas oportunidades, que no es buena época para editar libros de poesía, y mi duda es; ¿cuándo ha sido o será el buen momento indicado? No hay respuesta. Digo, la poesía está ahí, nos pertenece, tomesmosla y no miremos la indiferencia de los poderosos, sólo tomémosla, usufructuemos de ella, naveguemos su gran océano de interminables palabras. El querido Antonio Aliverti me decía, en su ultima carta
allá por marzo de 2000, este gran esfuerzo, que significa difundir las letras, valen la pena, yo lo comparto. Por eso esta Desnuda Materia.

Claudio González Baeza

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Libros recibidos

Bodas del no hacer - Rodolfo Álvarez - Ediciones Salido/Ed. Radamanto Junín/Villa María - Córdoba, Argentina 2000
Silencio al fondo - Alejandro Schmidt - Ediciones Salido/Ed. Radamanto Junín/Villa María - Córdoba, Argentina 2000
Conversaciones de fin de siglo - Alberto Luis Ponzo - Ed. La Luna Que - Buenos Aires, Argentina 2000
Aguas turbulentas - Ulises Varsovia - Ediciones Capitanía - San Gall, Suiza 1998
Antología de la poesía cósmica de Lolita Lebrón - Prólogo y análisis arquetípico Fredo Arias de la Canal
El patronato - Alejandro Schmidt/Federico Rübenacker - Llanto de mudo Ediciones - 2000
Ecos del alma - Marta Duberti - Grupo Literario Acuarela - Pehuajo - Buenos Aires, Argentina 2000
Libro de amor - Ulises Varsovia - Ediciones Capitanía - San Gall, Suiza 2000
Agudo pico de pájaro oscuro - Julio Aranda - Gente de Letras - Buenos Aires, Argentina 2000
El protoidioma en la poesía de Dulce María Loynaz - Prólogo y estudio Salvador Bueno Menendez/Fredo
Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista - México 2000
Guía para comadres de barrio, asesinos, violadores, domadores de caballos y chapistas - Luis Alberto
Suárez - Ed. El Ojo del espanto - Buenos Aires, Argentina 2000
Antología cósmica y lírica de Pedro Alberto Assef - por Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista - México 2000
Antología de la poesía cósmica de Lolita Lebrón - prólogo y análisis arquetípico de Fredo Arias de la Canal. - México 2000.

Revistas recibidas

Ojo de pez II - Dir. Jesús Salazár - Ap. De Correos 47854 Zona Postal 1041 A. Of. de correos Los Chaguaramos - Caracas, Venezuela
Qué Va! - Dir. Jesús Salazár - Ap. De Correos 47854 Zona Postal 1041 A. Of. de correos Los Chaguaramos - Caracas, Venezuela
Agua Clara Nº 14/15 - Dir. Hugo D'Andrea - Serrano 4132 - 1665 - José C. Paz - Buenos Aires, Argentina
La Gaceta de Cuba II - Dir. Norberto Codina - Calle 17 Nº 354, El Vedado, La Habana 10400, Cuba
Repertorio Americano Nº VI - Coordinador Julián González - Apartado 86, Heredia 3000, Costa Rica
Norte 413/414 - Dir. Fredo Arias de la Canal - Lago Como Nº 201 C. Anahuac - Delg.M.Hidalgo 11299 - México D.F.
Cuaderno Carmín de Poesía Nº 15 - Dir. Eduardo Dalter - R.de Chile 1020 -1754- San Justo - BuenosAires,
Argentina
Carta Lírica año V Nº II - Dir. Francisco Henríquez - 130 N.W. 189th. St. Miami, Fl 33169, Estados Unidos
Sup de Carta Lírica con los premios del IV Certamen de poesía 2000
Huasi Nº 7 y 8 - Dir. Rolando Revagliatti - Bogotá 2466 -1406- Capital Federal - Argentina
Papirolas Nº 36 - Dri. Norma Padra - C.C. 37 Suc. 49 (b) C1449CEI - Capital Federal, Argentina
Correo de la Poesía - Dir. Alfonso Larrahona Kasten - Errazuriz 35 - Playa Ancha - Valparaiso, Chile
Tamaño Oficio Nº 24 - Dir. Lucíla Févola - Cerrito 46 1º "E" -1010- Capital Federal, Argentina
Cuenta Conmigo Nº5 - Dir. Graciela Sciangula - C.C. Nº 01 Suc. 1 -S2000FMF - Rosario - Santa Fe, Argentina
Redes de Papel Nº 63 - Dir. Carlos A. Margiotta - Julián Álvarez 1668 7º "C" -1414- Capital Federal, Argentina
El Boceto Permanente Nº 1 - Dir. María Zimmerman - Soler 4079 1ª -1426- Capital Federal, Argentina
El Viaje Nº 7 - Dir. "Pico" Manfredi - Calle 34 Nº 745 -6600- 25 de Mayo - Buenos Aires, Argentina
El Suburbio - no tiene número, sin dirección y no figura Director - Ciudad de Luján - Buenos Aires - Argentina
Nueva Avenida Nº 93/94 - Dir. Sergio Romano - Calle 53 Nº 816 1º "C" - B1900BBQ - La Plata - BuenosAires,
Argentina
Barcarola Nº 47/48 - Dir. Juan Pablo Castillo - Apartado 530 -02080- Albacete, España
Sensibles del sur Nº 60/61/62/63/64 - Dir. Ernesto Bavio - San C.de Bariloche - Argentina. Rev. electrónica.
Letras en Cuba Nº 19/20/21/22 - Dir. Amir Valle - Boletín electrónico semanal. La Habana - Cuba

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La Bota Literaria
Buenos Aires - Febrero 2001

Dirección

Claudio González Baeza
Juan Luis Giménez Victorica

Colaboraciones

Jorge Castañeda
Ernesto Bavio
Alicia Ugarte
Rolando Revagliatti
Paulina Vinderman
José Repiso Moyano (España)
Omar Felipe Mauri Sierra (Cuba)
Francisco Henríquez (Estados Unidos)
César Alónimo (Estados Unidos)
Daniel Gutiérrez Pedreiro (México)

La Bota Literaria es una publicación de:
Ediciones del Árbol
Dirección Postal
Blanco Encalada 4225 - C1430BOO - Capital Federal
República Argentina
Email:
cgonzalez1904@sinectis.com.ar
Teléfono/Fax:
(54-11) 4544-8952


Hecho el depósito que establece la Ley. Se permite la reproducción de
las obras con la sola mención de la fuente, remitiendo un ejemplar a
la dirección de la Editorial.

jueves, 4 de diciembre de 2008

año I nº IV - octubre 2000

La Bota de Neruda

El día 23 de septiembre se cumplió un nuevo aniversario de la desaparición física de Pablo Neruda, por este motivo creí necesario ofrecerle un pequeño homenaje que, de alguna manera, se transforma en agradecimiento y reconocimiento a su legado poético.
Aunque mucho se haya dicho y escrito sobre Neruda y su obra, siempre es necesario refrescar su poesía y su esclarecedor pensamiento.
"El Club de La Bota", que por la década del sesenta gestara Pablo Neruda y amigos en la ciudad de Valparaíso, tenía el tobjetivo, como reza en su acta inauguracional, "...el de beberse «La Bota», (de cerveza) numerosas veces y con la fruición necesaria", como objetivo, nuestra Bota Literaria propone "calzarcela" y recorrer el camino de la literatura universal, de esta literatura que no encuentra espacios en las editoriales multinacionales, las que no leen originales de poesías y no editan a quienes no venden una determinada cantidad de ejemplares. Este espacio, pequeño, solo intenta brindar ese lugar, «prohibido» a las letras de los noveles y no tanto, intenta hacerse eco de esas voces y demostrar, de alguna manera, que a pesar de la indiferencia de los poderosos, el arte sigue siendo un gran tesoro, y que estos grandes esfuerzos, físico y económico, valen la pena.
Claudio González Baeza
Buenos Aires - Octubre de 2000
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José Repiso Moyano

Málaga - España
Basta

basta de gritos
basta a puñados de amor
basta: el oro inmediato
sucio
comprador
sin delicadeza
basta a llamas
aunque sin comprensión
basta: el hambre con rejas
oh duro poder
que matas tanto
que matas tanto
tanto
ante ellos
por decir que no quede
ante ellos
dales mucho
el cólera clavante
el amor anciano
dales mucho
llórales fuertes
revuélveles las costumbres
para que un hombre sirva
precisamente
súdales mucho
atráeles los aciagos alientos
y los interminables gritos
para que un hombre sirva
como justicia
ferozmente

Cuando tú no cuentas
Cuando tú no cuentas,
eres lo que ellos quieren que seas:
eso tan pequeño,
ese indispensable ser vivo que obedece,
lo que se pisa
como una gota de súplica,
de bruja libertad, de nadie que espera gritar.
Cuando tú no cuentas,
dan ganas de decirles a los sueños: No,
no desde abajo,
no a punta de verdad,
después de palo y palo
aguantando mucho, ¡Dios mío!

injusticia
la mentira lo dice todo
la mentira que dan
a lo cómodo
sabios y fantasmas
la mentira que está de moda
como el diablo también
la mentira millonaria
mísera de alma
mierda bendita de sucios
la mentira estudiada
desarrollada con intelectualidad
fría que ha matado completamente
con tal célebre hipocresía
golpes

hasta cuándo hay que resistir
contra la mala gracia
contra los últimos enredos
brutos putos astutos
contra los hielos conversos
contra todo féretro
que apunta al hombre
y lo hunde
ya como cansancio amargo
hay que ser fuerte
fuerte de amor
en músculos que no supliquen más
"hasta cuándo,
hasta cuándo..."
José Repiso Moyano nació en Málaga en 1965. Poeta, pensador y crítico literario. En 1988 fue galardonado con el 1er. Premio en el VI Concurso Antonio Machado, Jaén. En 1989 obtuvo el II Premio Internacional de Poesía Encina de la Cañada, Madrid y el V Certamen de Poesía Angel Martínez Baigorri, Lodosa.
En narrativa, 1989 3er. Premio Salvador Rueda, Nerja.
Ha colaborado en distintos medios literarios, como así también, en diferentes periódicos de España y el exterior.

Obra publicada:
La muerte más difícil - Cádiz 1994
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Sobre una poesía sin pureza

Pablo Neruda

Es muy conveniente, en ciertas horas del día o de la noche, observar profundamente los objetos en descanso: las ruedas que han recorrido largas, polvorientas distancias, soportando grandes cargas vegetales o minerales, los sacos de las carbonerías, los barriles, las cestas, los mangos y asa de los instrumentos del carpintero. De ellos se desprende el contacto del hombre y de la tierra como una lección para el torturado poeta lírico. Las superficies usadas, el gasto que las manos han inflingido a las cosas, la atmósfera a menudo trágica y siempre patética de estos objetos, infunde una especia de atracción no despreciable hacia la realidad del mundo.
La confusa impureza de los seres humanos se percibe en ellos, la agrupación, uso y desuso de los materiales, las huellas del pie y los dedos, la constancia de una atmósfera humana inundando desde lo interno y lo externo.
Así sea la poesía que buscamos, gastada como por el ácido por los deberes de la mano, penetrada por el sudor y el humo, oliente a orina y a azucena salpicada por las diversas profesiones que se ejercen dentro y fuera de la ley.
Una poesía impura como un traje, como un cuerpo, con manchas de nutrición, y actitudes vergonzosas, con arrugas, observaciones, sueños, vigilias, profecías, declaraciones de amor y de odio, bestias sacudidas, idilios, creencias políticas, negaciones, dudas afirmaciones, impuestos.
La sagrada ley del madrigal y los decretos del tacto, olfato, gusto, vista, oído, el deseo de justicia, el deseo sexual, el ruido del océano, sin excluir deliberadamente nada, sin aceptar deliberadamente nada, la entrada en la profundidad de las cosas en un acto de arrebatado amor, y el producto poesía manchado de palomas digitales, con huellas de dientes y de hielo, roído tal vez levemente por el sudor y el uso. Hasta alcanzar esa dulce superficie del instrumento tocado sin descanso, esa suavidad durísima de la madera manejada, del orgulloso hierro. La flor, el trigo, el agua, tiene también esa consistencia especial, ese recurso de un magnifico tacto.
Y no olvidemos nunca la melancolía, el gastado sentimentalismo, perfectos frutos impuros de maravillosa calidad olvidada, dejados atrás por el frenético libresco: la luz de la luna, el cisne en el anochecer, "corazón mío" son sin duda lo poético elemental e imprescindible. Quien huye del mal gusto cae en el hielo.
de la revista Caballo Verde Para la Poesía
Año 1 N° 1 - España 1935

¿Nosotros los poetas?
Sí, nosotros, los pueblos
Neruda visto por el pintor español
José Caballero
Todo es nuevo bajo el sol, y entre todas esas cosas, la poesía. Pasan y vuelven las estaciones, pero en primavera o en invierno, crece, florece y se duplica esta rosa de todos los tiempos.
Por eso los poetas cantamos todos lo que existió, lo que existe y lo que vivir la mañana. La tierra y el hombre tienen perpetua profundidad y fecundidad para nosotros. Nunca rechazaremos nada sino la complicidad con el mal, con lo que daña a los seres, con la opresión o el veneno. Esta relación entre la tierra, el tiempo y el hombre la que necesita riego y fulgor, es decir, poesía, para resplandecer y fructificar, para que la dicha universal sea nuestro reino común.
Por esos son enemigos de la poesía cuantos excluyen de ella la lucha que es también nuestro pan de cada día. Aquellos que nos ponen una frontera, quieren destruir todo el castillo. Aquellos que, políticamente, quieren apartar la poesía de la política, quieren amordazarnos, quieren apagar el canto, el eterno canto.
Yo quiero que todos lo poetas canten la rosa roja y la rosa blanca, los ojos azules y los ojos negros, los días de sol sobre la arena y las noches de sombras tempestuosa. Yo quiero que todos canten sus amores.
Si no lo hicieran, estarían traicionando sus propios mandatos imperiosos. Pero hay una traición más aterradora, y es la de que nuestro canto no comparta, no recoja o no guíe los caminos del hombre. La sociedad humana y su destino es materia sagrada para el ciudadano, pero para el poeta es masa creciente, creación profunda, obligación original. No hay poesía sin contacto humano. En el pan de mañana deben ir señaladas las manos del poeta.
¡Ay de aquellos que no comprendieron sino el silencio, cuando la poesía es palabra, y de aquellos que sólo comprendieron la sombra, cuando la poesía es luz de cada día y cada noche de los hombres!
Por eso el camino no va hacia adentro de los seres, como una red de sueños. El camino de la poesía sale hacia fuera, por las calles y fábricas, escucha en todas las puertas de los explotados, corre y advierte, susurra y congrega, amenaza con la voz pesada de todo el porvenir, está en todos los sitios de las luchas humanas, en todos los combates, en todas las campanas que anuncian al mundo que nace, porque con fuerza, con esperanza, con ternura y con dureza lo haremos nacer.
¿Nosotros los poetas?
Sí, nosotros, los pueblos.
Pablo Neruda - Los Guindos, Noviembre de 1952
Prólogo a "Poesía política", de Editorial Austral
Santiago de Chile, 1953


García Lorca presenta a Neruda



Esto que yo hago ahora se llama presentación en el protocolo convencional de conferencias y lecturas, pero yo no presento porque a un poeta de la calidad del chileno Pablo Neruda no se le puede presentar sino que con toda sencillez, y cobijado por mi pequeña historia de poeta señalo, doy un suave pero profundo toque de atención.
Y digo que os dispongáis para oír a un autentico poeta de los que tienen sus sentidos amaestrados en un mundo que no es el nuestro y que poca gente percibe. Un poeta más cerca de la muerte que de la filosofía; más cerca del dolor que de la inteligencia; más cerca de la sangre que de la tinta. Un poeta lleno de voces misteriosas que afortunadamente él mismo no sabe descifrar; de un hombre verdadero que ya sabe que el junco y la golondrina son más eternos que la mejilla dura de la estatua.
La América española nos envía constantemente poetas de diferentes numen, de variadas capacidades y técnicas. Suaves portas de trópico, de meseta, de montaña; ritmos y tonos distintos que dan al idioma español una riqueza única. Idioma ya familiar para la serpiente borracha y el delicioso pingüino almidonado. Pero no todos estos poetas tienen el tono de América. Muchos parecen peninsulares y otros acentúan en su voz ráfagas extrañas sobre todo francesas. Pero en los grandes no. En los grandes cruje la lucha ancha, romántica, cruel, desorbitada, misteriosa de América. Bloques a punto de hundirse, poemas sostenidos sobre el abismo por un hilo de araña, sonrisa con un leve matiz de jaguar, gran mano cubierta de vello que juega delicadamente con un pañuelito de encaje. Estos poetas dan el tono descarado del gran idioma español de los americanos, tan ligados con las fuentes de nuestros clásicos, poesía que no tiene vergüenza de romper moldes, que no teme al ridículo y que se pone a llorar de pronto en mitad de la calle.
Al lado de la prodigiosa voz del siempre maestro Rubén Darío y del extravagante adorable arrebatadoramente cursi y fosforescente voz de Herrera y Reissing y del gemido del uruguayo y nunca francés Conde de Lautréamont, cuyo canto llena de horror la madrugada del adolescente, la poesía de Pablo Neruda se levanta con un tono nunca igualado en América, de pasión, de ternura y sinceridad.
Se mantiene frente al mundo lleno de sincero asombro y le fallan los dos elementos con los que han vivido tanto falsos poetas, el odio y la ironía. Cuando va a castigar y levanta la espada, se encuentra de pronto con una paloma herida entre los dedos.
Yo os aconsejo oír con atención a este gran poeta y tratar de conmoverse con él cada uno a su manera. La poesía requiere una larga iniciación como cualquier deporte, pero hay en la verdadera poesía un perfume, un acento, un rasgo luminoso que todas las criaturas pueden percibir. Y ojalá os sirva para nutrir ese grano de locura que todos llevamos dentro, que muchos matan para colocarse el odioso monóculo de la pedante libresca, y sin el cual es imprudente vivir.
Federico García Lorca
Presentación leída en la Universidad de Madrid, 1934

Tertulia de la cofradía de «botarates», en el Bar Alemán
de la ciudad de Valparaíso, Chile.
Con Pablo Neruda en el Corazón


Lo anunciaron primero (lo oí una madrugada):
Pablo Neruda ha sido asesinado.

Desde muy lejos me mandaba cartas,
Voces de auxilio, soledad y angustia
Por encima del mar.

Sucede que me olvido del idioma,
Perdona mis errores.
Envíame un diccionario.

Un manuscrito un día, una tarde de invierno,
Como las hojas última perdidas del otoño,
Vino a abrirse en mis manos.
Se llamaba: Residencia en la tierra.

Como cenizas, como mares poblándose,
En la sumergida lentitud, en lo informe,
O como se oyen desde lo alto de los caminos
Cruzar las campanas en cruz...

Era un galope muerto,
Un corazón batiendo a la distancia,

Un grito, más que desde la tierra
Desde las raíces hundidas del fuego,
Desde el dolor del árbol por nacer todavía,
La piedra calcinada por el rayo.

Pablo Neruda ha muerto. (Lo oí otra madrugada.)
Habían rectificado, aunque daba lo mismo.
A través de las lágrimas recuerdo ahora estas cosas.

¿Cómo olvidar aquella mañana en mi azotea,
la última nieve al fondo azul del Guadarrama,
las primeras palabras del encuentro,
su imagen tan lejana al fin hecha presencia?

Nos diste entonces todo,
Tu dulzura de hermano recién aparecido,
Tus desolados catos torrenciales
Y nosotros en cambio te dimos la alegría
Y con ella la mano que esperabas desde hacía tanto tiempo.

Y así tu soledad inmensa fue poblándose
Y fue Miguel y fue Manolo, Vicente, Federico...
fue toda la voz lírica de España
la que montó las alas de tu caballo verde
porque eran hermosos los vientos que partía
y el nuevo resonar de sus cascos en la gastada piedra.

2

Pero un día la sangre bañó el rostro de España,
Su viejo corazón lo atravesó un cuchillo,
Una tromba de odio se alzó de las tinieblas
Y no hubo mayo y no hubo puertas ni murallas
Que impidieran el choque de la luz y la sombra.

¿Preguntaréis por qué su poesía
no nos habla del sueño, de las hojas,
de los grandes volcanes de su país natal?
Venid a ver la sangre por las calles...

Así dijiste entonces
Y ahora puedo, como lo confesaste tantas veces,
Decir que cambiaron de pupilas tus ojos,
Que se te metió España dentro del corazón
Y ya por ella, tocado de su luz acribillada,
Saliste nuevamente al mundo con tu canto
Cubierto por la sangre de las calles.

Han pasado los años,
han pasado las guerras más feroces, más tristes,
han sucedido (pocas veces el sol) la oscuridad y el llanto,
ha mandado la noche tanto tiempo con su espada de sombra,
mientras tú, Pablo, hermano profundo de la paz,
del bien para los hombres,
de la palabra desencadenada
por encima del mar y de las cordilleras,
Pablo de los ríos solemnes y los más finos pétalos,
de los cielos australes sin orillas,
de la pasión abierta y los justos castigos,
cuando era más la voz de la esperanza,
cuando alzabas a cimas la luz para tu pueblo
(lo oí una madrugada), te morías
de dolor, rodeado de asesinos,
mientras corría en Chile la sangre por las calles.

Venid a ver ahora su casa violada,
sus puertas y cristales destrozados,
venid a ver sus libros ya cenizas,
a ver sus colecciones reducidas a polvo,
venid a ver su cuerpo allí volcado
sobre la escoria de sus sueños rotos,
mientras sigue corriendo la sangre por las calles.

Rafael Alberti - Roma, Octubre de 1973.
del libro Chile en el Corazón
Homenaje de más de cien poetas
españoles a
Pablo Neruda

Ediciones Península, Barcelona 1975

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La Carnicería

Apuremos la crónica como se bebe un vino fuerte y áspero. Penetremos y al traspasar el umbral dejemos toda pudicia afuera. Si somos imperativos el chuletero debe ser para nosotros. Y si andamos de puchero la falda y el rabo o en su defecto el hueserío de caracú con carne.
La bandeja con las vísceras a las que Borges llamó inmundas e innobles son un manjar digno de los dioses. Arriba la ganchera con cuartos enteros, la ponderable rojez de las medias reses dispuestas y orondas. Abajo en el piso con serrín fino el cajón con desperdicios, la untura del sebo, las manchas de sangre.
En la mesada sobre la cuadricula blanca de los azulejos el matambre arrollado, la nalga exhuberante, el peceto señorial, la bola de lomo en toda su redondez y contundencia, la pulpa charra, las chiquisuelas tentadoras y el asado en tiras regio y gran señor ya patrón del mostrador y del despacho.
El carniza deja sus impresiones digitales y untuosas sobre la redonda balanza de colgar, en la chaira agreste, en la cuchilla aleve, en la sierra estridente y ávida. Mientras tanto la caja ríe con el efectivo y la libreta negra soporta con estoicismo el fiado más atroz y descarado.
¡¡Qué viva el osobuco! ¡La riñonada nos llama! -Me dá la palomita-, -La tapa de asado tiene buena cara-, ¡Ah, las fúnebres morcillas, la fina elongación de las salchichas parrilleras, la infantería nutrida de los chorizos!!!
El blanco delantal ya rojizo de faenas, las manos pringosas de trajinar los cortes. -Don, ¿No tiene carne para el perro?. -Por favor, los bofes para los gatos-.
Delicia oscura del hígado, trapecio irregular de la cuadrada, la pornografía del cuajo...¡Oh, los sesos para la raviolada, las curvas del chinchulín, la levedad de las mollejas!!!
Traedlo a Rembrandt para que pinte su Buey Desollado que yo me lo como entero!!
Carnicería, quirófano de las reses, de ti salimos con la bolsa de red repleta, los incisivos dispuestos y los molares al acecho.

Jorge Castañeda
Valcheta - Río Negro - Argentina
de su próximo libro: "Crónicas & Crónicas"

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Alejandro Schmidt


Villa María - Córdoba - Argentina

Aceptar

el hombre que lucha contra el viento no acepta
su metáfora, empuja firmemente la ciudad; ella
se aleja y lo cubre.
Es mayo en el sur y va a su labro y es
temprano todavía, para algunos.
Encuentra su campera, una bufanda verde,
hojas de álamo y crespón y otra mano que
surge de su pecho.
Es la mano de santa rita, seca su nariz y
mueve su corazón, lo acomoda, para andar.
El hombre llega al cortadero de ladrillo, chupa
alcohol de quemar mezclado con naranjas y
toma mate y come una galleta.
Todo el día hunde su cuerpo en la tierra, bosta
de caballo o vaca y pasto podrido.
Corta 1500 trozos del planeta.
Los pájaros, los perros flacos -hay uno de
carrera- soplan su estupor.
No acepta su señorío y su valor, no acepta que
es la patria, no leerá estas palabras que algo o
alguien escriben para mí.
El hombre que lucha contra el viento ve que
todas las casas son blancas en la noche.
No acepta que existimos.

de su libro: En un puño oscuro


¿Qué hacer?

el miedo estaba en la puerta de mi casa
chupando un poco de hielo
¿qué hacés acá? Le pregunté
-hace calor adentro- contestó
de pronto se puso de pie, con la camisa desabotonada
y corrió a una señora.

Esta casa es pequeña
para mi familia y el miedo.

En el centro vendían unos pajaritos azules.
Si los comprás -dijo el hombrehabrá
más lugar.

No sé,
la pobreza es tanta...
acaso sirva ser valientes.

Lo que más fastidia
es cuando el miedo no asusta
y se pega a la ropa
como una pelusita.

de su libro: El Diablo entre las Rosas


Piedra mágica

a Mario Rulloni

a veces miro toda mi vida
quieta
en un puño de agua muerta

vida
vida
toma
este es el pan de los desiertos rojos

y
sale mi vida a nutrirse
negra y brillante y resbaladiza

como esa piedra
mágica
que alguien arrojó sin darse cuenta a un pozo

y vio
el secreto del olvido
los lejanos reflejos

el hombre casi feliz
soportándola en sus manos.

de su libro: Desfile de Monstruos
(Notas de una Biografía Perdida)


Un hombre va al trabajo

Un hombre va al trabajo
con una chaqueta liviana y una camisa
vieja, celeste, a rayas

camina bajo el temporal
hunde sus botines de caza
con el opaco gesto que guardó -como todos- desde su infancia

la lluvia equivale a su elogio de lágrimas
y esa pobre vieja torpe
-es lo que piensa mirando adelante
con el brazo cercano al corazón cubriendo su camisay
esa pobre vieja torpe
es tu madre
el sitio donde te transfiguraste...

Cuando llego a la escuela industrial
donde vigilo la sangre de los niños
las secretarias me miran con piedad
(con ese amor destinado al que perdió su vida
y no lo sabe
al que perdió su vida y lo sabe)
y me prestan un peine y una toalla rota
esa misma en donde limpian sus aguas
de tintas y restas...

Estoy conforme
no quiero que nadie me dé nada
sólo abran las puertas del infierno

y yo caminaré hasta las pezuñas de oro
mojado por las memorias de la eternidad
ando pegado a la pared
para evitar la baja ceguera de los autos

una puerta se abre
y veo
los tormentos de un ambiente apacible
mujeres con mirada de taza
adolescentes contritos por la lluvia
el padre desnudo en su piloto
en esta situación animal descubro mi inocencia
madre
la ropa que me diste
ya la gastó tu hijo
comprando tu silencio
mírame ahora como siempre
soy ese hombre que camina bajo la lluvia

pensando en tantas cosas...

para Carmen Bruna

de su libro: Escuela Industrial


Alejandro Schmidt poeta y ensayista. Nació en Villa María, ciudad donde reside, en 1955.

Poesía

Las Bienaventuranzas - 1983
Clave Menor - 1983
Tajo en la Piedra - 1984
Elegías y Epitafios - 1985
Serie Americana - 1988
Arder - 1991
El Muerto - 1991
Dormida, Muerta o Hechizada - 1993
Nota de una Biografía Perdida - 1993
Entre los Muertos - 1995 (plaqueta)
Escuela Industrial - 1996
El Diablo entre las Rosas - 1996
Como una Palabra que Pudiste Decir - 1998
En un Puño Oscuro - 1998

Ensayo

Blanchard o el Aciago Destino - 1992

Dirige la Editorial Radamanto y sus colecciones, Alguien Llama, carpetas de poesía argentina, Palabra Sola, pliegos de poesía mural y Plaquetas del Herrero.

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Agua Clara

Momento de la entrega a uno de los
ganadores, de manos de la poeta Silvia
Arzac y Hugo D´Andrea.

El día sábado 22 de julio, en el salón de actos de la Municipalidad de José C. Paz, la revista "Agua Clara", que dirige Hugo D´Andrea, festejó su primer año de vida. Rodeado de amigos y poetas arovechó la oportunidad para hacer entrega de los Premios del Primer Certamen Literario de Poesía y Cuento Breve que organizara esta publicación.
La entrega de los mismos estuvo a cargo del director de Agua Clara y de la poeta Silvia Arzac, una de los jurados del certamen y Coordinadora del Ciclo de Poesía del Café Literario Alfredo Martino. Los galardonados fueron:
Cuento Breve
1° Premio: El cuento "Custodios" de Carlos Andrés Amaya de San Nicolás, provincia de Buenos Aires. 2° Premio: El cuento "La Hora del Regreso" de Gloria Padin de Ituzaingo, provincia de Buenos Aires. 3° Premio: El cuento "El Pobre Pedro" de Juan C. Pomponio de Ranelagh, provincia de Buenos Aires.
La mención de Honor fue otorgada a "Tose y Carraspea" de Eloísa H. Moyano de Adrogué, provincia de Buenos Aires.
Y una Mención Especial para "Zapping" de María C. Chumilla de Vicente López, provincia de Buenos Aires.
En poesía los galardonados fueron los siguientes:
1° Premio: "Ella hace la noche" de Adolfo Zutel de Adrogé, provincia de Buenos Aires. 2° Premio: "¿Por qué se mueren los paraísos?" de Ana Abrutzky de la Ciudad de Córdoba. 3° Premio: "Lampara erótica" de Juan C. Pomponio de Ranelagh, provincia de Buenos Aires.
La Mención de Honor se le otorgó a "Hasta que sea tarde" de Hilda Norma Vale de Ituzaingo, provincia de Buenos Aires.
Y una mención especial para "Recuerdos cruzados" de Juan Salica de Los Polvorines, provincia de Buenos Aires.
Todos conocemos bien, el gran trabajo que da editar una publicación de estas características, también todos sabemos la gran satisfacción que nos brinda, el poder festejar un año rodeado de amigos y de afectos literarios. Vaya un gran saludo de La Bota Literaria para los amigos de Agua
Clara
, que sean muchos los años que se sigan sumando al aporte de las nuevas y buenas letras.

Claudio González Baeza

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La bolsa


Debimos comprenderlo mucho antes. En realidad, no había motivos para la sorpresa. Hasta podía pensarse como un anhelo natural después de tanto tiempo de separación y con 15.000 kilómetros de distancia.
Lo había decidido. En estos cinco años (casi seis, me corrige A urora) fantaseamos con la idea y es probable, incluso, que la hayamos estimulado.
Nos hacia bien creer que la verdad queríamos su visita. Sin embargo, siempre supimos encontrar una buena excusa. Razones lógicas, claro está; primero, la búsqueda de departamento; luego las visas sin que pareciera exilio, un trabajo más o menos seguro, los estudios de Aurora, y así hasta: "Queridos hijos: tengo para darte una buena noticia: Dios mediante, en una semana estaré en ésa, donde espero..."
Aurora odiaba y condenaba con esos ojos que usa para decir sin hablar: -la culpa es tuya, tendrías que haberlo previsto y ahora qué hacemos. "...pienso permanecer contigo unos quince días, ¡te extraño tanto! ¿Cómo no viniste cuando papá...? No, mejor no digo nada; ya sé, no te gusta que mencione esas cosas pero de todos modos ¿por qué...?" Nada nos era menos necesario a cinco años de escape (casi seis, me corrige Aurora) que la visita de mi madre. "...la tía Juliana cada vez peor; su enfermedad avanza con los años y, a pesar de lo que diga el medico, yo creo que no pasa de..." Llegó en el vuelo del miércoles. En el taxi, desde el aeropuerto, supo cuidarse de mostrar la bolsa; sus ojitos se animaban con la tensión que ella aumentaba o disminuía alterando ritmos avaros o complacientes en sentido inverso a los requerimientos de nuestra ansiedad. Ella sabía, ella graduaba las expectativas, ella decidiría cuándo.
Con Aurora pasamos la víspera de su arribo organizando un plan defensivo. Era bueno, calculado simple y fríamente, sin piedad. Tantas veces lo repetimos y con tanta seguridad que llegamos a sentirnos impenetrables: la inundaríamos de paseos, le ahogaríamos con todo y la bolsa en el Caribe y Acapulco; llenaríamos su boca de comidas exóticas, no permitiríamos que abriese la bolsa; la llevaríamos, haríamos...
Al primero que sacó fue a papá. Era su segundo café en casa, recién llegada, las maletas en el suelo.
No nos dimos tiempo y al primero que sacó fue a papá.
Con suaves movimientos malabares lo hizo aparecer desde el fondo de una bolsa sin fondos. Su canto de sirena acometía al detalle un cráneo impúdico, los ojos silenciosos, el pañuelo final acompañando el mentón, con nudo en la cabeza. Nos lo fue dando de a poco, con grave deleite embelesado; enseñándonos cómo y por qué su vientre canceroso, cómo y por qué el sexo desaforado y fláccido, cómo y por qué las piernas imberbes y promiscuas, los deslucidos pies amarillentos.
En estos cinco años forasteros (casi seis, me corrige Aurora) mucha gente vino a
visitarnos. Todos portadores de una bolsa igualmente destemplada, perversa; más
ninguna podía comparase con la que defendían las implacables espaldas de mi
madre.
Quizás la diferencia estribara en que los demás nunca les permitimos abrirlas en la casa; en un café tal vez, en una guitarreada, pero nunca en la casa. Con mi madre pensamos... Pero ella sabe, ella maneja todas las formas de la vergüenza, los temores.
El siguiente fue Daniel. Era la quinta noche y, con desesperanza, pensamos que mamá desistiría. El siguiente fue Daniel y lo sacó entre el postre y la guitarra de Carulli, en el remanso justo que deja resquicio a la imaginación (ella sabe). Estaba impresionante: siete balazos en círculo le borraban la cara adolescente. La bolsa se fue abriendo cual mágica galera en medio de una nube apestosa, irrevocable; los gritos de Daniel se componían sobre las notas del concierto y -lo que era peor- la armonía sonaba casi perfecta. Detrás de él exhumó a cinco compañeros de militancia; por suerte, sólo conocíamos a tres. Los apilamos en el sofá.
A diez días de su llegada no cabian en el departamento; con la mejor buena voluntad tuvimos que acomodarlos en cualquier rincón: el aparador de la cocina era rústico hospedaje para la muerte de la tía Amanda; sobre la cama matrimonial olían papá y el policía del quinto "B"; en el baño grande debajo de la ducha e irremediablemente muerta de un ataque al corazón, la flaca Marina se deshacía en disculpas por ocasionarnos tanta molestia involuntaria; en el cuarto de los niños sentamos el cadáver del cura Carbajal, aquel de la marcha pacifista.
Mamá marcaba la rutina sin escrúpulos, amorosamente.
Muchos otros esperaban su turno dentro de su bolsa; gente que creíamos haber dejado en la partida; lejos, en el paisito miserable y bello.
A los catorce días, Aurora tuvo una excelente idea: -Basta de huir -me dijo-, al menos de esa forma desalojaremos la casa.
Para variar tenia razón y a la siguiente hora ya habíamos tejido nuestra propia bolsa.
-A qué seguir fingiendo- accedí, y acaso tuve tiempo de volver hacia atrás cuando mamá ordenaba el horror de la siesta.
Para entonces ya había desenterrado a Carlos, el del taller; a Sapito, el ingeniero Wilde, al primo segundo de Bariloche cuyo nombre ni recordábamos; a Graciela mi maestra de tercero...
La despedida fue cordial. Sencilla y lacrimosa, mi madre prometía regresar el año próximo.
Aurora y yo nos despreciábamos con una intensidad recién nacida aunque sintiendo que, al menos esta vez, los sentimientos coincidían.
Si; quizás el año próximo alguien vendrá de allá, se hospedará en la casa; dejará su bolsa sobre la mesa de la sala y al segundo café, recién llegado, con malicioso alivio sacará a mi madre.
Ernesto A. Bavio
San Carlos de Bariloche - Argentina
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PRESENTACIÓN DE LA COLECCIÓN ORBITAL -
ARTE EDITORIAL



El día 2 de agosto se presentaron los dos primeros libros de la Colección Orbital de Arte Editorial. El encuentro tuvo lugar en Beckett Galería de Arte, de la calle El Salvador 4960 de esta capital.
La colección se inició con las publicaciones Día de Muertos, libro que combina dibujos, fotografías y textos de Eduardo Molinari y Diego Perrota.
El libro N° 2 es 40 Ilustraciones Byn, del artista plástico Daniel Roldán.
En la ocasión se realizó la proyección de diapositivas de Fernanda Lombardini.
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El libro, ese objeto tan temido

Un día del frío invierno del año 1980, más precisamente el 30 de agosto, la dictadura militar, que
gobernó bajo los dictados del terror desde 1976, daba sus últimos "aletazos de ahogado". Continuando con su costumbre de silenciar las voces de quienes no se doblegaban a la tortura permanente, arremetieron contra la palabra escrita en la forma de libros. En un descampado de Sarandí, Avellaneda, se quemaron un millón y medio de libros y fascículos del Centro Editor de América Latina, también secuestraban y encarcelaban a su director y a sus empleados.
Todo este legado de terror, que fuera sembrado desde el último golpe militar, no solo a servido para reconocer el odio y la ferocidad con que actúo el ejercito argentino en los días más oscuros de nuestra historia, también sirvió para reconocer la importancia de la literatura, en todas sus formas y recordar que muchos escritores cayeron bajo las garras de esa furia militar; Haroldo Conti, Rodolfo Walsh, Francisco "Paco" Urondo, Héctor G. Oesterheld, etc.
Tenemos el deber de mantener viva esta parte de la historia reciente de nuestra América, para que hechos de esta naturaleza, no vuelvan a repetirse Nunca Más.
Este no es más que un sencillo homenaje a todos aquellos que cayeron creyendo en un mundo mejor, más justo, más solidario, en fin, un homenaje para los que creían que las hogueras no se alimentan de odios, temores o tortura, desaparición y muerte, para los que creemos, aún hoy, en
esa sociedad que no se alimenta de la sangre de los suyos, en esa sociedad que no reclama solo a sus hijos para el pago de grandes impuestos o para enviarlos a los campos de batalla.
Para los que creyeron y creen que el cambio es posible, para los que no queman ni quemaron libros, a todos ellos este reconocimiento.

Claudio González Baeza

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LIBROS RECIBIDOS


Luna de Perejil - Silvia Arzac - Ediciones del Autor - Buenos Aires - Argentina 2000.
Carroña Celeste - Horacio Castillo - Ediciones Delanada - Santa Fe - Argentina 1999.
Memoria que Olvidar Daño - Pablo Beker - Ediciones de la Pampa Chata - Junin - Argentina 1999.
Madre Oceánica Valparaíso - Ulises Varsovia - Ediciones Capitanía - San Gall - Suiza 1999.
Escuela Industrial - Alejandro Schmidt - Gato Bernaus Ediciones - Córdoba - Argentina 1996.
Del Señor S Solo Sueños - Jorge Dipré y J. P. Yakoncick - Ediciones No Muerden - Rosario - Argentina 1991.
Desfile de Monstruos - Pascual Antares/Rodolfo Álvarez/Jorge Dipré/Alejandro Schmidt y J. P. Yakoncick - Ediciones El Heresiarca & Cia. - Rosario - Argentina 1993.
Nuevos Pulsos - Alba Correa Escandell - Ediciones La Luna Que - Buenos Aires - Argentina 1999.
De Ayeres y Desmemorias - Alberto Luis Ponzo - Ediciones Araucaria/Signos del Topo - Buenos Aires - Argentina 1998.
El Diablo Entre las Rosas - Alejandro Schmidt - Libros del Empedrado - Buenos Aires - Argentina 1996.
Antología Cósmico-Lírica de Juventina Soler Palomino por Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista A. C., México 2000.
Antología Cósmica de Francis Sánchez por Fredo Arias de la Canal -Frente de Afirmación Hispanista A. C., México 2000.
El protoidioma en "El Horizonte nos Existe" de Ileana Álvarez González Estudio y Prólogo Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista A. C., México 2000.
Cuaderno Rojo - Javier Tandira - Colección de Ensayo y Narrativa "El Umbral del Jardín" - Buenos Aires - Argentina 1999. - Gentileza de Rolando Revagliatti.
Fundido Encadenado - Rolando Revagliatti - Ediciones Recitador Argentino - Buenos Aires - Argentina 2000.
Antología Cósmica de Adalberto Hechavarría Alonso por Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista A. C., México 1999.

REVISTAS RECIBIDAS

Vestite y Andate N° 11 - Directores J. Galarza y M. F. Simonetti - Estanislao del Campo 1845 (1605) Munro - Buenos Aires - Gentileza de Rolando Revagliatti.
Unión Revista de Arte y Literatura N° Especial 2/2000 - Director Jorge Luis Arcos - Calle 17 N° 354 - Vedado - La Habana - Cuba 10400 - Gentileza de Omar Felipe Mauri
La Espada Rota N° 26 - Director Jesús Salazar - Apartado de Correas 47854 - Zona Postal 1041 A. Of. Postal - Las Chaguaras - Caracas - Venezuela.
La Revista de Mar Chiquita N° 55 - Director Jorge A. Gómez - Pollensa 1561 (B4609LTA) - Santa Clara del Mar - Buenos Aires - Argentina.
Norte N° 412 - Director Fredo Arias de la Canal - Lago Como N° 201 Col. Anahuac - Deleg. M. Hidalgo 11299 - México D.F.
Repertorio Americano N°5 - Coordinador Julián González - Apartado 86 - Heredia 3000 - Costa Rica.
Arboleda N° 52 - Director Marcelino Arellano Albaceres - San Rafael 146 4° - 17008 Palma de Mallorca - España.
Francachela N° 15/16 - Directora Gloria González Espinoza - Editor Carlos Aranguiz Zuñiga - Casilla 34-D - Coyhaique - Chile.
Hojas del Caminador N° 47 - Directores Alba Correa Escandell-Alberto Luis Ponzo - Casilla de Correos N° 42 (1712) - Castelar - Buenos Aires -Argentina.
De Cierta Poesía - Revista Electrónica N° 1 - Director Jorge Dipré -Amenabar 885 (2000) - Rosario - Santa Fe - Argentina.
El Centavo N° 243 - Director Arturo Molina García - Xicoténlatl 53, Col. Chapultepec Norte, C.P. 58260 - Morelia, Mich. - México. Gentileza de Daniel Gutiérrez Pedreiro.
El Soplo y el Viento Nos. 8/13/16 - Director Roberto Aguirre Molina -C.C. 340 (3000) - Santa Fe - Argentina.
Agua Clara N° 10 - Director Hugo D'Andrea - Serrano 4132 (1665) - José C. Paz - Buenos Aires - Argentina.
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La Bota Literariaa
Buenos Aires - Octubre 2000
año I nº IV

Dirección

Claudio González Baeza

Colaboraciones

Gustavo Carmona - Ernesto A. Bavio - Alejandro Schmidt
José Repiso Moyano

La Bota Literaria es una publicación de:
Ediciones del Árbol
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