martes, 9 de diciembre de 2008

año I nº V - octubre 2000


La escritura como deseo



Los antiguos sostenían que era el producto de las invocaciones a las musas. Becquer creía encontrarla en la imagen de la mujer amada. Otros la ven como una forma de conocimiento. A mi se me hace que la escritura, como hecho literario, es el espacio de la concreción de un deseo, la plasmación en una hoja no solo de la aspiración por concretar un anhelo, sino el anhelo mismo hecho realidad a través de la literatura. Pienso en el encuentro de Dante y su amada Beatriz por los caminos del Purgatorio y el Paraíso, en Borges y el hallazgo del infinito, en Francisco Madariaga (nuestro autor homenajeado) concretando el postergado "Viaje al Paraguay con Oliverio".
Quizás por ello el conjunto de signos que forma toda escritura artística tenga algo de misterio y de insondable; y de allí que toda aproximación a ella parezca incompleta e insuficiente. Tal vez sea porque la escritura, al igual que todo hecho artístico, navegue siempre por aguas más profundas.




Juan Luis Giménez Victorica
San Miguel, Enero 2001.


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Paulina Vinderman

Buenos Aires - Argentina





La cita


a la memoria de Ana Calabrese



Íbamos a tomar el vino del atardecer
sentadas en el piso,
a desplegar el dolor y los amores literarios
como un mantel: algunos agujeros y colores seguros.
Dos mujeres expulsadas del idioma, de la fiesta,
de una terca latitud.


Íbamos a dejar que el río nos invada
........(todos tus amigos me hablaron más del río
.............que de tu desesperación)
Trocitos de corcho, historias de algún tío
obsesionado por la libertad del espíritu, restos
de un ángel pintado sobre una percha de madera.


Tu suicidio anunciado los refugió en el bosque
..........(a ellos, los lobos, los amigos),
los vació de palabras.




Extraña flor de sombras chinas en la pared,
te convertiste en una voz y un silencio contra un río.


Un poema condenado a una caja inasible.


de: Bulgaria



Llovió todo el verano


y la vigilia olía a huerto en plena multitud.


Ella sólo se miraba en las viejas películas,
enterraba palabras como huesos de perro
en lugar de escribir (en lugar de vivir.)


No había señales en las cosas,
las ficciones eran eso: ficciones revueltas
en el polvo del mundo.
Un viaje sonámbulo hacia una cita de Barthes.

Por todas partes colgaban trapos húmedos
y el café se aguaba como el cielo.
"¿Quién estará viviendo en la casa de al lado?
Un perro ladra, tiene la cabeza vendada
igual que Apollinaire,
ese rock suena como el mismo infierno
o como un paraíso que no expulsa la furia para existir."


Todo el verano ella se refugiaba en su propia ausencia
como si fuera la casa de campo del lugar
............................(como si fuera el lugar)
La contracción confusa de una épica borrada
......................................................por la lluvia.
Un erotismo callado definía la vida en la conspiración de
..........................................................................la oscuridad,
como otra oscuridad
.....................................(muy cercana).

a María del Carmen Colombo
de: Bulgaria




Hombre sentado en el tejado

Un hombre está sentado en el techo
de se casa.
El mundo gira en remolinos calientes
bajo la punta de su pie.
Nada se inunda.
El párroco no golpea las campanas.
Y el hombre no sabe
porqué permanece en el tejado,
porqué juega con sus dedos como
cuando era bebé,
porqué sus ojos se han vaciado
y reflejan en sepia algún documental
de guerra
rápido y brillante como la destrucción.


(Blanco rojo blanco era su barrilete,
muy negro el pelo de su primer mujer.)

Ya no hay color. Nunca hay color en las
cumbres ni en las hondonadas.
Ve llegar la noche tan clara
como el día y arquea su cerebro
para entender cómo sabe que es noche
si no hay oscuridad.


(Azul gastado era la blusa de su madre
que jamás sonreía por que sí.)
Todo se puebla de animalitos grises,
balas silenciosas que le apuntan.
Su mujer hace señas con el pan en la mano.
Se lo ve bien -dice primer vecina.
Parece un niño -dice la mujer del pan-
(el hombre sonríe desde arriba y golpea
sus talones).
Finalmente le dieron.

de: Rojo Junio

Lo demás es literatura


Escribo para que no se amontone
inútilmente el día
como el polvo debajo de la cama.
Escribo con el pulso firme sirviendo café
a un amigo que se irá
cuando se enciendan las luces.
Escribo desde la hoja a punto de caer
y desde el árbol que crece en las orillas.


Escribo como escriben en mi corazón
un golpe de calle de Sudáfrica
-el rojo de la sangre
y la pintura floja de las paredesy
una flor que navega en un zapato
aguas abajo
en la frontera de los ríos sucios de Vietnam.

Escribo y me escriben de un hombre
que clava con chinches una foto
mientras llueve sobre su colcha y se
destiñen las historias de su pueblo
-y brotan las pasa
y el recuerdo de un abuelo
ojos color ceniza bajo la misma lluvia-

Escribo y me escriben
mientras el día dormita al sol
seguro de su presa como un león adulto
y sopla un viento e color canela
que salpica de oro las ventanas
-el aire captura voces
en la fuente reseca-
de:Rojo Junio


II


Las lunas van a doler más que nunca
cada regreso a casa en un ómnibus desierto
que irá por la ciudad más lúcido que yo
(sabe donde va, siempre lo sabe y la ciudad
no le recuerda otras)

Escribo mi nombre en el vidrio mojado,
lo escribo y no importa fracasar si dejo marcas.

En una esquina pintada de violeta
la luz me dará un hombre que parece de lata.
Es casi una señal en el viento preciso,
la música para escribir al día siguiente.


de: Bulgaria

Paulina Vinderman, nació en Buenos Aires en 1944.

Obra publicada:

Los espejos y los puentes - Edit. Buenos Aires Sur, 1978 - La otra ciudad - Botella al Mar, 1980 -La mirada de los héroes - Botella al Mar, 1982 - La Balada de Cordelia - Fundación Arg. para la Poesía, 1984 - Rojo junio - LAR (Literatura Americana reunida), 1988 - Escalera de incendio - Último Reino, 1994 - Bulgaria - Libros de Alejandría, 1998.
Entre otros, obtuvo la Faja de Honor de la SADE (1988), el Tercer Premio de la Municipalidad de Buenos Aires (bienio 1988-89) y el Premio Nacional Regional de la Secretaría de Cultura de la Nación, 1993-96 por su libro Escalera de incendio.
Su obra ha sido incluída en diversas antologías y traducida a varios idiomas. En 1992 fue invitada al Primer Encuentro de poetas hispanoamericanos en la ciudad de Bogotá y en 1993 participó del Tercer Festival Internacional de Poesía de Medellín.


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El tren casi fluvial


por Francisco Madariaga


En la primavera del año mil novecientos veintisiete, contando sólo quince días de vida, viajaba yo por el norte de la Mesopotamia Argentina, en un tren antiguo, marrón, casi fluvial, del que descendí después de treinta y dos horas de viaje, entre las arenas de una estación de vaquerías y
puñales, de troperos y criaturales hambrientos vendedores de naranjas y de tortas de harina de maíz amarillo o de almidón de mandioca; de caudillos políticos y sus gentes, con ponchos y pañuelos de cuello llameantes: celestes los liberales, de valiente pero sereno trato, muy cantores de su viejo y épico partido, envueltos en sus delicados ponchillos celestes; colorados los autonomistas, de aspecto un tanto endemoniado, fantástico y bravío, venidos desde lo hondo de los esteros; verdes los radicales, en actitud de defensa del voto libre y de reconciliación entre el gauchillaje de hijos y de nietos de los que fueron lanceados entre sí en anteriores y terribles contiendas políticas correntinas.
Se paseaban solos estos paisanos por el costado de los trenes parados en las estaciones, o acompañaban a sus legítimos Jefes Naturales en la violenta y mágica Tradición... Jefes moderadores de los rápidos instintos bélicos de sus acompañantes, los pobladores de esos antiguos pagos perdidos. Esos terribles y a la vez delicados Jefes Criollos, cuyas imágenes han quedado para siempre grabadas en la conciencia de mi sangre, conteniendo o dejando proferir un yurú peté o una sapukai (palmeteo de boca, o alarido, para guerra, fiesta o rodeo) a alguno de sus hombres, un poco bandeado por la caña y desbandado en medio de este peligroso señorío de caudillos, domadores, troperos, cuatreros y mariscadores-cazadores de las aguas con el rictus de
los ojos, de la boca y del corazón igual al de sus antepasados gauchos guerreros de las famosas caballerías correntinas del pasado siglo en nuestras guerras civiles.
Descendí del tren arrullado por el tintineo de las espuelas sangrantes y mojadas, por el rocío de un largo viaje de algún habitante gaucho -¿Teolindo Frutos?- de esa región sepultada entre los palmerales y las aguas de líquido celeste y amarillo... De esas tierras con habitantes de llanurales (incluidos los de las antiguas guerras civiles) cuyas ánimas perviven, hurañas y brillantes. Todos, vivos y muertos, cabalgando, llenos de lagunas de oro y sangre depositados en su corazón y en la conciencia de su memoria, siempre fulgurante, sangral y móvilmente.
Después de todo esto sobrevino para mi una larga ausencia cosmopolita, para, posteriormente, sentir de nuevo el llamado del relincho del caballo del subtrópico acuático del País Correntino, y volver a entregarme, condenado, a la eclosión de mi "delito natal", reo de muerte de ese amor, que he tratado de ir expulsando de mí en forma sangral, endemoniado por la herramienta de la imagen moderna, en el esteral vivo de todos los colores, alimentado por las hadas del palmeral que, hasta ahora, me tienen reservado un potrillo parejero de oro sanguíneo, para que pueda recorrer siempre un poquito por el Ras de la Naturaleza correntina.
Fue inútil por lo tanto que a la edad de catorce años me llevaran a estudiar a Buenos Aires. Era ya muy tarde, porque siempre he vuelto y volveré a esa República Natural y Joyante, para recorrerla: en trenes, en balsas, en vapores, en carretas, en canoas, en burritos, en caballos, y si fuera necesario hasta montado en arañitas. Todos ellos transportes a tracción de sangre de oro fino y encantado en el sueño natal-universal del Cosmos Correntino.
Pago Largo, Caá Guazú, Laguna Brava, Vences Rincón, y otras... Batallas ganadas y perdidas en la defensa de una personalidad y de una autonomía irreductibles.
A veces veo en los sueños, desde un verde ventanal, un chasqui de guerra celeste y otro colorado, que se cruzan al pie del viento: ¡eso es Corrientes!


de: Las jaulas del sol 1960: Llegada de un jaguar a la tranquera y otros poemas 1980



La boca del mundo

Las cosas tiene un mulato carnero que las araña
........y las transforma.

Tienen un santo salido de un pantano que nos ahorca
........en los amaneceres de la sed.

de: Las jaulas del sol 1960




Los nadadores del abrigo

Por las aguas del sueño se llega a unos lanchones
.......cargados de penas y otros espectáculos. Es un río
.......dorado oscuro y caliente. Los colores del pantano
.......nos ahogan y nos hundimos boca abajo.


¡Reposo doliente y pesado! Este es un pantano
.........de un solo peso, de un solo barro, de un solo
.........abrigo lento para nosotros y nuestros
.........visitantes.
de: Las jaulas del sol 1960


El viaje del lobo

Un lobo transporta un pedazo de amor muerto,
lleva en uno de sus ojos acostada también a
.........la amada.
¿Será porque cuando es tarde ella se pudre
.........también en lo extáctico?
¿o porque el viaje es tiernamente bello en los
.........ojos del lobo?
Ah, lobo, sentado como un señor de ojos de fuego
.........en la berlina,
corrompe con tus pupilas la espalda jorobada del
.........postillón que babea.
Una bella santa y bárbara en la colina despide a
.........una idea,
con los caballos del recuerdo arranca hacia la
.........perfección de la tierra,
las ruedas giran dirigidas por la caridad de estos
.........seres de infierno.
Postillón, oh hermano de su casa, ah perro que
.........boquea la peste del desamor entre sollozos.
Ah lobo de pecho raso, dirígelos con la ternura
.........de tus dientes.
La criatura ha combatido todo el año con sus
.........vestidos que se pudren.



de: El pequeño patíbulo 1954

Los correos natales


Especialmente sacado de la arena, de la arena con agua, ¿odias las tumbas peligrosas?

olor sagrado de los niños perdidos en las lagunas de noviembre, el agua es el deseo inmortal, el bestio puro nace de los manantiales que sorprenden.

Nadie puede decir nada contra las siestas de la tierra, no tengáis miedo a los pequeños monarcas de la siesta: los niños ignorados por mi madre boquiabierta en el Templo del Fuego.

Oh víctima de la casa roja tragando todo el sol, no has sabido defenderme de los viejos correos natales, los pequeños de ojos azufre y agua sangrante golpeando su unidad en mi pecho.

Los correos natales 2

Comprensión en el coraje del país.
País, oh visita de la muerte, en el aire rodando con un alcor celeste del amor.
Nadie pregunte nada y los mandingas del paisaje preguntan por tus ojos.
Coraje y dolor por tus mujeres que germinan en la aurora más roja.
La tierra es un torbellino de la carne, una invasión del hervidero del corazón.
¿Tomar sol con los animales sería la ley de las mañanas?

de: El movimiento poesía Buenos Aires - Ed. Fraterna 1979


Versos que recordé de dos poemas que escribí en sueños


1

En el fuego bajo la luna
he quedado en el último silbido de sus sueños...


2

La mano-océano regresaba del infinito...


de: Criollo del universo 1998



La mejor brutalidad

Abran las puertas para que entren los inviernos
que tiene los mejores caballos del corazón
del bosque,
y han comerciado con ardilla
y con el cancionero popular-natural de las hojas.
¡Oh, imaginería de los frutos con sexo de infinitud!
Intercambios amarillos,
enlazados con lazos de sangre y transparencia,
en actos de la mejor brutalidad:
la bendición del agua que pasa bajando de las
....estrellas
y es una orden para arrodillarnos y cantar por un
....camino,
por unas rosas del azul de unos ojos,
por la perdición secreta de unos cabellos,
y un relámpago indígena ardiendo en algún sexo.


a Graciela Aráoz y Victor Redondo

de: País garza real 1997



¿Qué siento frente a la poesía?



¿Qué puedo sentir después de haber llevado a cabo algo así como "apuntes", que sufren, o no, modificaciones. He tenido como escritorios viejos trenes casi fluviales, fondas de pueblecitos olvidados, vapores fluviales o marítimos, bares, tranvías verde-amarillos, y, a veces, un escritorio en medio de un sueño?......
La respuesta definitiva estará en poder del viento.



Buenos Aires 31 de agosto de 1998

En el mismo circuito formado por Edgar Bayley, Gustavo Aguirre y Rodolfo Alonso entre otros, la
figura de Francisco Madariaga es una de las más representativas de su época. Dueño de una notable sensibilidad y de un lenguaje refinado y propio, logró combinar tonos y giros que hacen su poesía inconfundible.
Nacido el 9 de septiembre de 1927 en la Estancia Caimán, en la provincia de Corrientes, logra tomarle el pulso a un paisaje exterior (el río, el campo, la vida, de la gente que lo puebla) al cual conoce muy bien y al que logra describir con pinceladas suaves, precisas y delicadas. Esto lo lleva a delinear, como por juego de espejos, ese otro paisaje, el propio, el interior, el suyo.
No adhirió a ningún movimiento o escuela literaria en forma dogmática, aunque sí se sintió influido marcadamente por el surrealismo desde su juventud y por lo que le marcara la voz poética desde su interior. Tal vez por lo que hasta aquí se ha enumerado, no solo encontremos en cada uno de sus textos y sus libros un manojo fresco de poesía, sino a un hombre que palpita.
Parte de su obra fue traducida a diferentes idiomas, como el alemán, sueco, ingles, portugués e italiano y bajo el título de El tren casi fluvial, ha sido reunida toda su producción poética, donde confluyen líneas diversas, la gauchesca y surrealista, el barroco americano y las constelaciones de Oliverio Girondo.
Francisco Madariaga falleció el día 24 de septiembre de 2000. Su legado poético ha quedado plasmado en una veintena de libros que fueron editados desde 1954 y, hasta 1999.

Juan Luis Giménez Victorica
Claudio González Baeza

Obra editada


El pequeño patíbulo - Ed. Letra y Línea, Buenos Aires 1954. Las jaulas del sol - Ed. A partir de cero, Buenos Aires 1959. El delito natal - Ed. Sudamericana, Buenos Aires 1963. Los terrores de la suerte - Biblioteca Popular Constancio C. Vigil, Rosario 1967. El asaltante veraniego - Ed. Del Mediodía, Buenos Aires 1968. Tembladerales de oro - Ed. Interlínea, Buenos Aires 1973. El Búho Encantado, Rosario 1973. Aguatrino - Ed. Del Poeta, Buenos Aires 1976. Llegada de un jaguar a la tranquera - Ed. Botella al Mar, Buenos Aires1980. La balsa mariposa (Primera obra reunida) - Municipalidad de Corrientes, Corrientes 1982. Poemas (Autoselección) - Ed. Fundarte, Caracas 1983. Una acuarela móvil - Ed. El Imaginero, Buenos Aires 1985. Resplandor de mis bárbaras - Tierra Firme, Buenos Aires 1985. El tren casi fluvial (Segunda obra reunida) - Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires 1988. Antología poética - Fondo Nacional de las Artes, Buenos Aires 96. País garza real - Ed. Argonauta, Buenos Aires 1997. Aroma de apariciones - Ed. Último Reino, Buenos Aires 1998. En la tierra de nadie (Relatos) - Ed. del Dock, Buenos Aires 1998. Criollo del universo - Ed. Argonauta, Buenos Aires 1998. Sólo contra Dios no hay veneno (Relatos) - Ed. Último Reino, Buenos Aires 1999.

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La bolsa II
(o final para un cuento ya contado)

Narrar un hecho, conclusión de una ocurrencia relatada por otro (escritor, para colmo) no es tarea sencilla. Uno corre el riesgo de desvirtuar la historia. De todos modos, el intento vale la pena; hay ocasiones en que resulta oportuno cerrar un acontecimiento que sobrepasa las pretensiones originales del autor.
Raúl Acosta residía en Suecia desde el principio del Gran Exodo; fue unos de los primeros en llegar y, por ende, en establecerse. Lo acompañaron su mujer y dos hijos pequeños. Durante el plazo que duró la extranjería, la mayor frustración de Raúl fue la negativa de su madre a visitarlos; no porque no los quisiera (conozco a esa familia desde nuestra niñez entrerriana), sino por el temor de la señora a los aviones.
Una sola vez intentó superarlo, aunque mi amigo lo supo demasiado tarde. Si mal no recuerdo, Raúl y su gente fueron los únicos de nuestro grupo que no gozaron nunca de esa visita tan querida, tan necesaria en el afuera.
Adaptados a la nostalgia y una vez eludidos los baches económicos de los primeros años, Raúl se largó a escribir. No lo hacía mal; publicó un par de cuentos en ediciones universitarias, otros en suplementos literarios de algún periódico. La suerte de sus textos fue diversa mas no llegaron a captar la atención de la crítica especializada. Acosta no supo, no quiso o no pudo vincularse al medio intelectual; tampoco publicó un libro.
Pese a ello, hubo un cuento que los editores le requirieron en toda ocasión que se presentara. No tengo presente el título, sí el tema; contaba un acontecimiento en la vida de una pareja distanciada de su país: la tan esperada presencia de la madre. En dicho cuento - escrito en estilo espontáneo, aunque no torpe - la madre de ficción llega cargada de noticias fúnebres. Acosta lo sugiere como si la buena señora fuese sacando desechos desde el fondo de una acusadora bolsa.
El Gran Exodo no había sido elegido; sin embargo, debía vivirse. Cada uno lo inventábamos según la historia de cada cual, a nuestro deleite y sensibilidad. Compartíamos un denominador común: éramos víctimas. La tristeza, la melancolía eran nuestro patrimonio. Raúl, entonces, inventa un protagonista que lo visitará portando una supuesta alforja repleta de exterminio. Muertes de allá que su idealización - o su pesadilla - irá mostrando "... desde el fondo de una bolsa sin fondo", según acredita la narración en alguna parte. El imaginado tránsito del personaje le sirve a Raúl para poner de relieve alguno de los conflictos del destierro y los problemas de relación con los ausentes. " Tené en cuenta - me decía - que este relato nace gracias a mamá; mi vehemencia por verla era tan urgente que... bueno ... ese día, en vez de fatigarme con su fobia, escribí el cuento; algo así como un conjuro contra mi bronca ".
La patraña gustó. Fue tema de chisme y comentario en diversas reuniones literarias en la comunidad. Para Raúl - obsesivo - el texto poseía un tropiezo: lo sentía demasiado intelectual; decía que requería interpretación (en lo cual jamás estuve de acuerdo); que debía ser leído muchas veces, que el significado, el significante y todas esas tonterías propias de "Clarín Espectáculo". A pesar de sus cuestionamientos, cuando se lo requirieron para un semanario italiano, me comentó que no iba a modificarlo. Confieso que me desconcertó; lo comprendí cuando me explicó que su madre - una mujer ingenua hasta la exasperación, provinciana, de exigua lectura - lo había descifrado cabalmente. Aún recuerdo la carta de la señora (cartas... cartas...). Era verdad; en sus comentarios sintetizaba con agudeza la suspicacia del relato. Si mi memoria no falla, decía algo así como: "... tus hermanos no lo entendieron, son unos ignorantes, ¿ verdad, hijo? Lo que vos decís es una metáfora; elegiste una madre para darle mayor efecto, ¿ no es así? "
Era así; literalmente era así, aunque fuese un símbolo y no una metáfora. El cuento se mantuvo sin enmiendas.
Pasó el tiempo y la frecuencia de nuestros encuentros se hizo más fugaz.
A veces nos reuníamos para discutir sobre asuntos familiares, políticos o laborales, pero nuestras ocupaciones cotidianas nos fueron alejando. Su mamá, como la mía, había fallecido de pura vejez el pasado año.
Hace un par de semanas me invitó a su casa; regresaba de un viaje al paisíto y traía unas cartas para mí. Fue entonces cuando me contó el verdadero final de aquella narración alucinada.
Dijo que se hallaba en el departamento de Clara - la hermana mayor - y, comentando un reportaje a Borges,
Raúl hizo una broma sobre la sagacidad de su madre con relación a ese cuento, a la vez que recalcó esa carencia en los hermanos. Clara lo miró por sobre la prenda que estaba tejiendo y, sin dolor pero con sorpresa, le replicó: " Es cierto... mamá lo entendió muy bien ".
Y reforzando el sarcasmo concluyó: "... tanto es así que, al término de su lectura, llamó a la Aerolínea y canceló el boleto ".


Ernesto A. Bavio
San Carlos de Bariloche - Argentina

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Daniel Gutiérrez Pedreiro

La Paz, Baja California Sur - México



Calafia

Soy el hijo de las aguas,
el ancestral.
He llegado de otros tiempos.
Pertenezco al sol.
Soy hijo del siempre.


En aguas cósmicas bebí mi aliento.
Mi palabra pertenece al universo.

Soy el ángel.
He construido la luz
en la pupila de los pájaros.
Soy el eterno.
Brillo en el vacío como un diamante.


Escucha correr mi sangre
como un leopardo en la luz horizontal.

Mira cómo corren los pájaros por mis ojos.
Escucha cómo de mi vientre abierto
surgen cascadas de estrellas y mariposas.


Soy el árbol petrificado sobre la cadena del hielo:
el eterno, el siempre:
el hijo del sol y los relojes celestes.



de: Antología de la poesía cósmica de Daniel G. Pedreiro 1999


Amada, canta mi silencio


Entre las piernas del espejo
mi pájaro cabeza roja vomita el fuego:
un solo acordeón de peces lácteos,
una alargada serpiente de espuma,
un largo río de peces blancos con aroma tierno.
Mi cuerpo busca en el tiempo
la fragancia húmeda de tu cuerpo,
mi pájaro canta nocturnos volcanes de semen
deprecando la flor húmeda de tu sexo.

Amada, el tiempo es un largo ferrocarril de miedo.
Recorren mis dedos los ojos del espejo
y sólo encuentran silencio,
un silencio filoso, como un cuchillo,
un silencio de pájaro perdido
un silencio frío
como el abrazo del fuego sobre la pestaña del eco.


Entre mis dedos húmedos
corre una guitarra de semen
reclamando la canción de tu cuerpo.
Amada, el tiempo crece como una serpiente azul
entre los dedos del miedo.
Mi silencio dibuja largas barcas de sal
sobre la espalda del fuego.

Tiempo y vacío crecen sus hormigas carniceras
sobre banquetas del yeso,
en la sal crece el agua de un segundo,
y el segundo es un vacío entre las piernas del hierro.


Amor, los peces del sexo
agonizan entre mis dedos silencios.



Ángel de silencio

Las manos vacías,
abiertas como pájaros desnudos
al vuelo infinito de la sangre.
Las manos,
plenas como dos lunas
sencillas como dos mujeres silvestres
en cuya desnudez crece la luz.


Las manos,
veinte serpientes de hielo
en la desnuda espalda del fuego,
sencilla voz del ángel de silencio
que asoma a la ventana del cosmos
buscando la luz de otro cuerpo.

Manos que son de fuego
y son de hielo.
Dedos que son cometas en escape,
dedos que son silencio y canto,
eco de la luz en el vacío cuerpo.


A través de los ojos del tiempo
vuela un pájaro en fuego envuelto
crece la sal del eco
nacen espinas en las pupilas del viento,
crece la sanguínea sal del espejo.
Un ángel, desnuda flor de fuego,
asterisco del miedo,
mariposa en llamas del eco:
curriculum de mi propio cuerpo muere en silencio.

Piedras en lamento
(La voz de los amantes)


Todo se detuvo.
Sobre el muro insondable de la sangre,
todo se hizo eco:
la sal multiplicó su planeta en los espejos,
la nada sobre la piel clavó su barca,
la nada hizo del abismo un cuerpo,
el cuerpo se perdió en la voz del aire.

Se han quedado nuestros huesos
polvados y silenciosos en el agua,
solo en sí perdidos,
piedras en lamento y eco,
pájaros del alba en ciega fuga,
ángeles corridos del Infierno.


Perdimos hasta la sombra del humo.

No queda en el sudor sino un espejo
y un ángel que llorando mata al Eco.


de: Piedras en lamento 1995

Daniel Gutiérrez Pedreiro, poeta, narrador, crítico literario, dibujante, fotógrafo, pintor y traductor. Capturista y corrector del Frente de Afirmación Hispanista A.C.


Obra publicada

Ángel de una sola noche - UABCS, La Paz Baja California Sur 1993. Danza de los lagartos - Cronopios, México D.F. 1994. Piedras en lamento - Cronopios/FAH, México 1995. Ícaro triste - FAH, México 1995. Sombra bajo la piel - FAH, México 1995. Canto sediento - El Taburete, Logroño, España 1996. Antología de la poesía Cósmica - FAH 1999. En la agonía del milenio, una tormenta de letras un ciclo de lectura y más - Y la nave va... Café Bistro/Equipo Mensajero, México 1999.


Su poesía y artículos han sido publicados en diversos medios de México y el mundo,
incluyendo una gran variedad de antologías.

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La Intuición


Vivimos haciendo repetidas veces un mismo recorrido, que nos da estimación de nosotros mismos, sentido de orientación, seguridad de sentir compañía y de sentirnos útiles: la atención a los hijos, el beso de despedida a la esposa, el momento del café y de la prensa, etc. Nadie vive a la deriva, sino con unas repeticiones que son hábitos, necesidades, defensa de autocontrol, no pensamientos. Son la misma materia prima de la intuición, presentimos si flaquea algo de nuestra seguridad en el entorno habitual, presentimos que algo no sale como debía de salir o, por el contrario, sale mejor que lo esperado.
La imaginación juega un papel muy importante. Imaginamos sobre o ante el estado de nuestra seguridad, nos conducimos con múltiples ideas para resolver una estabilidad y si existen dificultades, al menos crearnos unas ideas obsesivas o puramente ficticias, por de pronto, para defendernos, como una compuerta de escape mientras no llegue la posible solución. La imaginación es siempre la libertad, la capacidad infinita de idealizar para "descubrir" o resolver la adecuada objetividad intelectual. Antes que la inteligencia está la imaginación; y antes que la imaginación, la intuición, el estado de repeticiones o hábitos de seguridad, la memoria primigenia.
Por ejemplo: si vamos de nuestra vivienda a la panadería, ese recorrido es un habito, un pilar de la intuición; si idealizamos sobre el hecho de comprar pan y de sus utilidades en la comida, imaginamos; si ya lo utilizamos en relación a conocimientos de salud, pensamos. Como habito, no es imaginación ni pensamiento. Como imaginación, lo ha sido antes un habito. Como pensamiento,
antes tienen que existir las posibilidades que nos dejan pensar. Un camino no es un recorrido; pues, las huellas de un recorrido son diferentes a las huellas de otro recorrido. Un camino es un andar que nos da seguridad, que lo hemos hecho con diferentes recorridos.

José Repiso Moyano
Málaga - España

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La décima musa


Safo, pintura de Pompeya


En las lenguas griega y latina de la antiguedad, ramas del indoeuropeo, se puede notar la combinación de pies rítmicos compuestos de sílabas largas y breves llamada cuantidad silábica, la
cual proporciona cadencia tanto al verso como a la prosa. Las lenguas modernas derivadas de aquéllas, prácticamente, perdieron esa prerrogativa rítmica en el transcurso de su evolución; entre otros idiomas modernos, el español creó la rima correspondiente, con el fin de remediar la insuficiencia con relación a la métrica cuantitativa antigua; la rima se arraigó como una segunda naturaleza en el verso, aunque la considero, lógicamente, un efugio n las lenguas griega y latina de la antigüedel verso.
La poesía clásica griega fue exaltada con la magistral contribución de una insigne poetisa nombrada Safo (610- 560 a. C.), quien campó por su genio literario en la isla de Lesbos, hoy Mitilene, que era un centro cultural cuando ella estaba en el apogeo de su creación. Nació en la ciudad de Eresós de la isla de Lesbos, vivió en su capital, Mitilene, presuntamente casada con Cércilas de Andros con quien tuvo una hija llamada Cleide. Safo tenía tres hermanos. La afición de Safo a los vestidos, joyas y perfumes nos revela que pertenecía a una familia aristocrática y pudiente.
Fue contemporánea del poeta Alceo que la cita en su obra, la tradición afirma que fueron amantes; y de nuevo la dadivosa tradición nos ha obsequiado, esta vez un bulo, con la reseña de la decepción de Safo ante el amor no correspondido que sentía por el joven botero Faón, lo cual la impulsó a arrojarse a la muerte desde lo alto de la peña Léucade. Probablemente en la ciudad de Mitilene, capital de Lesbos, Safo impartía sus conocimientos a jóvenes discípulas a quienes solía dedicar apasionados poemas; además, cada vez que alguna de ellas decidía abandonar la isla para casarse, Safo le componía un epitalamio que interpretaban las demás en el coro para festejar la ocasión; en los epitalamios «se percibe una graciosa sátira llena de ternura a la vez». Creó el verso sáfico - derivado de su nombre- compuesto de once sílabas distribuidas en cinco pies métricos que, generalmente, son troqueos el primero y los dos últimos, espondeo el segundo, y dáctilo el tercero; agregando al final de tres versos endecasílabos un verso adónico que consta de dos pies métricos, un dáctilo y un espondeo, instituyó la estrofa sáfica que es la estructura de sus
odas.
Compuso nueve libros de odas, elegías, himnos y numerosos epitalamios, pero solamente quedan algunos fragmentos de su obra, a excepción de una oda en la que invoca a Afrodita, cuya ayuda implora para una empresa amorosa, que llegó íntegra a la posteridad. Su estilo se tiene por «bellísimo, en que la simplicidad se aúna a una musicalidad suma» y presumo que dotado de un formidable arrebato lírico, también se puede notar su «hábil utilización de elementos dialectales»; asimismo, ella componía la música de los poemas y dominaba la técnica de la danza.
Como parte integrante de la nueva ola de líricos griegos, Safo dejó atrás la poesía anterior dedicada a los dioses y las musas, para desarrollar una poesía de tipo personal; ella fue de las primeras, entre los liróforos de su época, que comenzó a escribir en primera persona, dando paso a lo que conocemos en nuestra literatura como lírica.
El tono apasionado en la frecuente alusión que hace Safo de sus amigas en su obra literaria, dio pábulo a la opinión de que era homosexual, debido a esto, la conducta homoerótica femenina pasó a conocerse como amor lesbiano, derivado de Lesbos; en la sociedad de su época el lesbianismo, aparentemente, no era perseguido como lo ha sido en tiempos más recientes. El poeta griego Anacreonte, escribiendo una generación después, dijo que el nombre de la isla de Lesbos connotaba homosexualidad femenina; y así, el criterio cerrado del escolasticismo utilizó ese argumento con el fin de menoscabar la obra de Safo que, unido al decurso de los años y los desastres naturales, contribuyó a la pérdida de gran parte de su creación.
La fama de Safo en vida era tal que se acuñaron monedas con su efigie en la isla de Lesbos. En la ocasión en que por razones políticas estuvo asilada en Sicilia, donde era considerada una excelsa poetisa, los residentes de la capital, Siracusa, se sintieron tan honrados con su visita que le erigieron una estatua.
Alrededor de dos siglos después de la muerte de Safo, el filósofo griego Platón se refirió a ella como la décima musa.
El verso sáfico en nuestra lengua consta de once sílabas también, cuyos acentos métricos caen en la cuarta y la octava, además del acento obligado en la penúltima sílaba métrica; se asemeja más al sáfico clásico si la primera sílaba es larga; el adónico español consta de cinco sílabas, siendo, generalmente, la primera y la cuarta largas y breves las otras, y sirve para el mismo propósito que el antiguo.
La poesía castellana -igual que otras lenguas que utilizan la rima- ha imitado la creación estrófica de Safo con frecuencia. El tema que estoy tratando me inspiró una estrofa sáfica que sirve de ejemplo: Safo, camena del idioma culto, / cuando defines la pasión en verso, / ¡cómo dimana de tu ritmo suave / grávido numen! La cadencia de los versos del ejemplo anterior logra una estrofa agradable al oído sin usar la rima. Las sílabas entre la cuarta y la octava del endecasílabo deben ser átonas, de no ser así, obviamente pierde su condición de sáfico. Los versos tienen el mismo número de sílabas gramaticales y métricas, por ello es evidente que no requieran de las licencias poéticas que, cuando sean necesarias al contexto del verso, deben usarse con propiedad.
Así, el talento de esta poetisa de la antigüedad regaló a la posteridad la excelencia de su verso. ¡Salve Safo!

César Alónimo
Miami, Octubre 2000




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Desnuda Materia


La poesía de Carlos Barbarito se revelo nuevamente, esta Desnuda Materia se materializó y como tal salió a escena. El lugar del encuentro, de amigos y poetas, fue el Beckett, una tarde-noche, lluviosa y húmeda, como algunas poesías de este libro, el 3 de octubre de 2000.
Barbarito se refirió, en principio, a la definición de la poesía y en su análisis nos revela que: Un poema autentico es como una catedral gótica: siempre aparece, ante nuestros ojos, como una obra en construcción. Es que la obra humana, parece decir, no tiene final, siempre está en camino. Work in progress, dicen los ingleses.
Al referirse al dibujo, que hay en el centro del libro, Carlos nos comenta que ... la obra es de un joven dibujante, Diego Martínez que se propuso representar mi mundo poético. Se ve una casa bajo la lluvia sobre un mundo que no para de girar. La invitación a esta presentación, estuvo a cargo del artista plástico Daniel Roldán y en ella también se revela una nube que deja caer unas gotas de lluvia. Ante esto el poeta dice... dan en el blanco, ya que la lluvia está presente en varios de los textos publicados en este libro.
Para la portada, el autor eligió una obra de la fotógrafa mexicana Andrea Miranda, y sobre esta obra nos dice: la fotografía me dio el titulo del libro "Desnuda Materia", Andrea retrata cada día el México profundo, sus personas y sus cosas... carne sometida a alambres, materia desnuda y sufriente.
Barbarito hace, también, mención al hecho de la edición de este pequeño libro. Cuando Claudio me llamó por teléfono para decirme que iba a publicar un libro con ineditos míos, al principio creí que era una broma. Es que tantos años de oscuridad y angustia hacen olvidar que alguna vez tuvimos un espíritu que nos hacia hacer cosas como estas, viajar centenares de kilómetros para leer un poema ante una docena de personas, pasar horas frente a un mimeógrafo para imprimir un boletín con frecuencia borroso. Claudio me hizo recodar. Por eso y por tanto mi agradecimiento.

Carlos Barbarito, autor de Desnuda Materia y el Director de Ediciones Del Árbol, Claudio González Baeza

La poeta Laura Yasan nos habló de la obra en cuestión. Desnuda Materia habla de esa larga noche, escribe la luz de los ojos de esos perros, habla de esa lengua imprecisa, un idioma frágil, una palabra a medio camino entre la nada y el polvo.
Desnuda Materia es una cuña o un ancla, lo necesario para que la voz de Barbarito pueda aferrarse y desde allí explorar el pasado y preguntarse para el futuro. En Desnuda Materia, la lluvia y el agua se repiten en diferentes simbologías, el cuerpo, materia cruda como dice el autor, funciona como cauces a veces y en general como el mayor damnificado...
Otra invitada en este panel fue la escritora Irma Verolín, quien hace un extenso análisis de este libro y comienza diciéndonos: La poesía de Carlos Barbarito siempre produce un leve vértigo. Al principio el merodeo es sutil. Luego, inevitablemente, la sensación de haber tocado un limite decisivo nos hace replegarnos una y otra vez en el sentido de todo eso que se va volviendo más y más inasible, al tiempo que deslumbra y perturba. Y termina este análisis afirmando que: La desnudez en una tradición simbólica representa la pureza, pero no en sentido de moralidad, sino de percepción del mundo, esta mirada inocente, es decir descontaminada de disfraces y posturas, de culturas aprendidas, es la que permite trascender la cobertura, la cáscara, la superficialidad, para despertar a la comprensión de eso que se oculta ente una mirada convencional, para descubrir la interioridad del mundo.
La lectura de poemas de este libro, estuvo a cargo de la gente de La General Teatro y la música que abrió la presentación fue una obra compuesta para la ocasión por Claudio Caldini.
Como lo exprese en ese día, deseo recalcarlo hoy; algunos pueden pensar que es una locura publicar poesía en esta época, es más, las grandes editoriales no leen originales porque, alegan, la poesía no vende. Siempre he arrastrado una duda y he oído decir, en muchas oportunidades, que no es buena época para editar libros de poesía, y mi duda es; ¿cuándo ha sido o será el buen momento indicado? No hay respuesta. Digo, la poesía está ahí, nos pertenece, tomesmosla y no miremos la indiferencia de los poderosos, sólo tomémosla, usufructuemos de ella, naveguemos su gran océano de interminables palabras. El querido Antonio Aliverti me decía, en su ultima carta
allá por marzo de 2000, este gran esfuerzo, que significa difundir las letras, valen la pena, yo lo comparto. Por eso esta Desnuda Materia.

Claudio González Baeza

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Libros recibidos

Bodas del no hacer - Rodolfo Álvarez - Ediciones Salido/Ed. Radamanto Junín/Villa María - Córdoba, Argentina 2000
Silencio al fondo - Alejandro Schmidt - Ediciones Salido/Ed. Radamanto Junín/Villa María - Córdoba, Argentina 2000
Conversaciones de fin de siglo - Alberto Luis Ponzo - Ed. La Luna Que - Buenos Aires, Argentina 2000
Aguas turbulentas - Ulises Varsovia - Ediciones Capitanía - San Gall, Suiza 1998
Antología de la poesía cósmica de Lolita Lebrón - Prólogo y análisis arquetípico Fredo Arias de la Canal
El patronato - Alejandro Schmidt/Federico Rübenacker - Llanto de mudo Ediciones - 2000
Ecos del alma - Marta Duberti - Grupo Literario Acuarela - Pehuajo - Buenos Aires, Argentina 2000
Libro de amor - Ulises Varsovia - Ediciones Capitanía - San Gall, Suiza 2000
Agudo pico de pájaro oscuro - Julio Aranda - Gente de Letras - Buenos Aires, Argentina 2000
El protoidioma en la poesía de Dulce María Loynaz - Prólogo y estudio Salvador Bueno Menendez/Fredo
Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista - México 2000
Guía para comadres de barrio, asesinos, violadores, domadores de caballos y chapistas - Luis Alberto
Suárez - Ed. El Ojo del espanto - Buenos Aires, Argentina 2000
Antología cósmica y lírica de Pedro Alberto Assef - por Fredo Arias de la Canal - Frente de Afirmación Hispanista - México 2000
Antología de la poesía cósmica de Lolita Lebrón - prólogo y análisis arquetípico de Fredo Arias de la Canal. - México 2000.

Revistas recibidas

Ojo de pez II - Dir. Jesús Salazár - Ap. De Correos 47854 Zona Postal 1041 A. Of. de correos Los Chaguaramos - Caracas, Venezuela
Qué Va! - Dir. Jesús Salazár - Ap. De Correos 47854 Zona Postal 1041 A. Of. de correos Los Chaguaramos - Caracas, Venezuela
Agua Clara Nº 14/15 - Dir. Hugo D'Andrea - Serrano 4132 - 1665 - José C. Paz - Buenos Aires, Argentina
La Gaceta de Cuba II - Dir. Norberto Codina - Calle 17 Nº 354, El Vedado, La Habana 10400, Cuba
Repertorio Americano Nº VI - Coordinador Julián González - Apartado 86, Heredia 3000, Costa Rica
Norte 413/414 - Dir. Fredo Arias de la Canal - Lago Como Nº 201 C. Anahuac - Delg.M.Hidalgo 11299 - México D.F.
Cuaderno Carmín de Poesía Nº 15 - Dir. Eduardo Dalter - R.de Chile 1020 -1754- San Justo - BuenosAires,
Argentina
Carta Lírica año V Nº II - Dir. Francisco Henríquez - 130 N.W. 189th. St. Miami, Fl 33169, Estados Unidos
Sup de Carta Lírica con los premios del IV Certamen de poesía 2000
Huasi Nº 7 y 8 - Dir. Rolando Revagliatti - Bogotá 2466 -1406- Capital Federal - Argentina
Papirolas Nº 36 - Dri. Norma Padra - C.C. 37 Suc. 49 (b) C1449CEI - Capital Federal, Argentina
Correo de la Poesía - Dir. Alfonso Larrahona Kasten - Errazuriz 35 - Playa Ancha - Valparaiso, Chile
Tamaño Oficio Nº 24 - Dir. Lucíla Févola - Cerrito 46 1º "E" -1010- Capital Federal, Argentina
Cuenta Conmigo Nº5 - Dir. Graciela Sciangula - C.C. Nº 01 Suc. 1 -S2000FMF - Rosario - Santa Fe, Argentina
Redes de Papel Nº 63 - Dir. Carlos A. Margiotta - Julián Álvarez 1668 7º "C" -1414- Capital Federal, Argentina
El Boceto Permanente Nº 1 - Dir. María Zimmerman - Soler 4079 1ª -1426- Capital Federal, Argentina
El Viaje Nº 7 - Dir. "Pico" Manfredi - Calle 34 Nº 745 -6600- 25 de Mayo - Buenos Aires, Argentina
El Suburbio - no tiene número, sin dirección y no figura Director - Ciudad de Luján - Buenos Aires - Argentina
Nueva Avenida Nº 93/94 - Dir. Sergio Romano - Calle 53 Nº 816 1º "C" - B1900BBQ - La Plata - BuenosAires,
Argentina
Barcarola Nº 47/48 - Dir. Juan Pablo Castillo - Apartado 530 -02080- Albacete, España
Sensibles del sur Nº 60/61/62/63/64 - Dir. Ernesto Bavio - San C.de Bariloche - Argentina. Rev. electrónica.
Letras en Cuba Nº 19/20/21/22 - Dir. Amir Valle - Boletín electrónico semanal. La Habana - Cuba

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La Bota Literaria
Buenos Aires - Febrero 2001

Dirección

Claudio González Baeza
Juan Luis Giménez Victorica

Colaboraciones

Jorge Castañeda
Ernesto Bavio
Alicia Ugarte
Rolando Revagliatti
Paulina Vinderman
José Repiso Moyano (España)
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Francisco Henríquez (Estados Unidos)
César Alónimo (Estados Unidos)
Daniel Gutiérrez Pedreiro (México)

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